La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Los fichajes, en el césped

Una oportunidad para recuperar a un gran talento

Tras los pobres registros de la pasada temporada, la llegada de delanteros va a marcar el análisis de todos los fichajes del Real Valladolid. Así, la incorporación de Sandro Ramírez aumenta las posibilidades del equipo del Estadio José Zorrilla. Se trata de un jugador de enorme calidad, tremendo golpeo de balón y destacada potencia para dotar al Pucela de posibilidades. Es un fichaje de nivel que llega a Valladolid marcado y señalado por el pobre rendimiento de los dos últimos años. Éste le define y le marca para iniciar una etapa que debe relanzar su carrera para recuperar su enorme potencial.

Oportunidad
Para la RAE una oportunidad es “el momento o la circunstancia oportunos o convenientes para algo”. Es decir, las condiciones que se ofrecen o existen para conseguir algo y que engloban perfectamente la llegada de Sandro Ramírez al Estadio José Zorrilla. El nuevo jugador blanquivioleta está más señalado por lo vivido en los últimos meses, que le ha marcado un contexto psicológico, que por el fútbol que atesora en sus piernas, que es mucho.

Sabiendo que las expectativas sobre el jugador se han reducido mucho en los últimos meses, la pregunta ahora es saber cuál es su fútbol y los rasgos que han hecho creer al Real Valladolid en su juego. Inicialmente hablar de Sandro es hacerlo de un delantero muy válido para el juego que propone Sergio y el entrenador catalán lo sabe muy bien. Moviéndose muy bien con espacios, el grancanario sabe actuar entre líneas o como referencia. Siendo un gran activo en la segunda línea y como segunda punta, Miguel Ángel Gómez ha firmado un jugador válido también para el juego exterior.

Pese a que el propio jugador ha confirmado que su posición es la de ‘9’, en su formación también han estado presente los extremos. Desde ellos, y con su enorme capacidad para cargar la pierna, ha aportado buenas cifras goleadoras. El nuevo delantero del Real Valladolid destaca por un majestuoso e imponente golpeo de balón. Seco, potente y directo, Sandro toma protagonismo en el balón parado.

En el Málaga CF dejó grandes detalles desde golpeos de la frontal. Normal. En aquel momento era un jugador que confiaba en sus posibilidades. Creía en su juego y los compañeros confiaban en él. En La Rosaleda fue fundamental y, ahora, busca un rol similar. Quiere volver a ser ese jugador diferencial al que le gusta tener galones y peso. Como en el caso de Álvaro Aguado, Sandro es un jugador que cree en sí mismo. Tiene personalidad y no duda en tomar decisiones. Le gusta hacerlo. Conduce, regatea, encara… Es atrevido.

Un talento descomunal
Nada de este perfil tiene que ver con el jugador visto en Sevilla pero, sobre todo, en San Sebastián. En ambos lugares fue devorado por la presión y las expectativas. En el Real Valladolid debe reiniciarse para partir casi de cero. La blanquivioleta es una oportunidad para recuperar a ese talento de los 15 goles en Málaga, aquél de esa potencia de llegar al área, de ese soberbio arranque de velocidad y de ese majestuoso golpeo de cara a puerta.

En definitiva, hablar de Sandro Ramírez es hacerlo de un enorme futbolista con unas condiciones psicológicas y sociales complejas. No está en su mejor momento. Los dos últimos años le han lastrado mucho pero el fútbol lo sigue teniendo. Es un segundo punta que necesita libertad, en todos los sentidos, para ser aquel gran jugador que el Everton FC se llevó en 2016 por algo más de seis millones de euros. Cautivados, los ingleses no dudaron en firmar al grancanario. La confianza y el gusto que daba verle jugar se perdió en ese fichaje y es el punto diferencial para recuperar al jugador y ver un talento descomunal en el Estadio José Zorrilla.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.