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«Miguel va a ser lo que él quiera porque lo tiene» 

Miguel de la Fuente, joven delantero del filial blanquivioleta, ha explotado en las últimas semanas. En números, el atacante ha confirmado todas sus expectativas

Las crisis son, en muchas ocasiones, oportunidades para jugadores jóvenes o actores secundarios y éste parece que fue el objetivo de algún sector del Real Valladolid en las últimas semanas. Los pocos resultados del equipo pucelano de cara a puerta y el rendimiento de Enes Ünal y Duje Cop llevaron a pedir el ascenso de Miguel de la Fuente. La locura por buscar ‘soluciones’ puede llevar al Real Valladolid a perder a uno de sus mayores productos, aquél que necesita todo el cuidado y respeto posible para cumplir las necesarias etapas de crecimiento y formación para un jugador nacido en 1999.

Miguel de la Fuente, tras su debut en Primera división ante el Real Betis | Foto: RealValladolid.es

‘Su’ momento
Ocho goles en 18 partidos, recuperado de una lesión y en una gran dinámica personal. La actualidad de Miguel de la Fuente es brillante y Miguel Rivera salió al paso de todas las peticiones de ascenso tras la última victoria del equipo blanquivioleta. Lo hizo con contundencia y con la misma brillantez igual que la temporada pasada con Mohamed Salisu. En esta ocasión y, después de una nueva aportación determinante del jugador de Tudela de Duero, el experimentado entrenador pucelano pidió cautela por la necesidad del Club de cuidar a un jugador que necesita poso, minutos, crecimiento y evolución.

El vértigo y la ansiedad por cumplir etapas puede ser contraproducente para uno de los mayores talentos recientes de club blanquivioleta pero que, indudablemente, aún debe creer y formarse. Partiendo de la base de su edad de nacimiento, Miguel debe tener cautela. La misma que se debe tener con él.

Antes de su partido ante la Unión Adarve y, también, antes de la victoria (1-2) del primer equipo ante la Sociedad Deportiva Éibar, que apaciguó muchos de los nervios del entorno, el ascenso del jugador parecía una solución para el primer equipo. La cuestión real y determinante era saber para cuánto y si ese posible crecimiento era lo mejor para el primer equipo. ¿Un jugador joven, en clara e innegable etapa de formación, es la solución para un equipo profesional? Obviamente no y menos es una planificación que no es improvisada.

Cortinas de humo
Hablar de cierta improvisación para dar soluciones y crear parches es recordar la funesta temporada 2009/2010, aquélla que tanto hizo a Carlos Lázaro y no sólo por las lesiones. Éste es el gran ejemplo de lo que no se puede hacer nunca en la actual situación del Real Valladolid. Salvo para aportaciones puntuales, como ha sido el del propio Miguel esta temporada u otros asuntos extremos, como puede ser el de Waldo Rubio, los ascensos durante temporada son, generalmente, tan contraproducentes como sinónimos de cortinas de humo.

Con el joven en el terreno de juego se rebaja el nivel de crispación, sí, pero no se eleva tanto el de rendimiento. El periodo de aclimatación a la competición es determinante durante muchas semanas y todo necesita un tiempo, algo que el Real Valladolid no tiene y, posiblemente, que Miguel no pueda aportar. Un jugador de 19 años no aporta inmediatez nunca. ¡Jamás!

Por todo ello, Enes Ünal, Duje Cop y, en menor medida, Stiven Plaza son las soluciones ofensivas de la temporada vallisoletana. Buscando y deseando un mejor rendimiento por parte de los tres en las últimas 10 jornadas, el sitio y la necesidad de Miguel sigue estando en el Promesas. En él, y como asegura Miguel Rivera, podrá comenzar a ser “lo que él quiera ser”. Podrá porque “tiene” todo para triunfar pero desde el cumplimiento de unas fases que cualquier cortina de humo o solución improvisada quema para, posteriormente, ‘morir’ en el camino.