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¿Lo del gol es un problema de calidad o claridad? 

19 goles en 25 partidos y uno cada más de 118 minutos demuestran claramente cuál es el problema del Real Valladolid actualmente. La cuestión es saber por qué ocurre

Es el tema futbolístico más comentado durante la temporada en el seno del Estadio José Zorrilla. La falta de gol del Real Valladolid es preocupante. 19 tantos en 25 partidos es una cifra muy pobre que confirma las limitaciones del equipo, más allá de nombres como Sergi Guardiola, Enes Ünal o Duje Cop. Sin nombres propios, éste es un problema de juego del equipo y de limitaciones del entramado ofensivo. ¿Hasta dónde quiere llevar la manta Sergio González? ¿Está dispuesto a exponer para conseguir un plus ofensivo? Todas estas respuestas deben partir desde la principal cuestión de todas. ¿Dónde está el problema del juego del Real Valladolid: en la calidad para generar ocasiones y en la claridad para que estas sean buenas? Ahí nace todo.

Los jugadores del Real Valladolid, en el duelo ante el Fútbol Club Barcelona en el Camp Nou | Foto: RealValladolid.es

Pausa y claridad
Este miércoles no vi el encuentro de vuelta de la semifinal de Copa del Rey entre Real Madrid y Fútbol Club Barcelona. No la vi pero sí que la ‘leí’. Tras el encuentro, redes sociales y periódicos se llenaron de análisis de la falta de gol del equipo blanco pero, sobre todo, de la falta de acierto y claridad de Vinícius de cara a gol. “Le falta gol” o “no lo tiene aún”, fueron afirmaciones muy compartidas tras la clasificación culé para la final. En su caso, la ansiedad, el exceso de celo y la ausencia de lucidez para el último pase le lastraron. El suyo es un caso claro de falta de claridad. Calidad tiene pero, por el momento, carece de claridad para decidir con éxito.

El suyo parece un caso claro. Nadie duda de su potencial y futuro pero sí de su realidad. Le cuesta, y mucho, decidir bien. En el Estadio Santiago Bernabéu tiene muy claro el problema, en el Estadio José Zorrilla, no. ¿Cuál es el problema del Real Valladolid para la ausencia de gol? Dejando claro que ésta no es una situación que radica en los delanteros, como importantes sectores del Club defendieron hasta la llegada de Sergi Guardiola y la mala racha de goles de los últimos cuatro partidos, la duda está actualmente en dos conceptos: calidad o claridad.

Los de Sergio González son los segundos que menos goles del fútbol profesional. De los 41 equipos entre Primera y Segunda, sólo el Gimnàstic de Tarragona marca menos. ¿Dónde está el problema y la justificación? Sin intención de categorizar, el Pucela tiene un problema en los dos sentidos. Obviamente puede tener más calidad para el ataque pero, también, necesita más claridad para realizar el último pase. La indefinición actual del Pucela de cómo replegar y desde dónde partir para la presión está debilitando, en físico y mente, a los de Sergio.

Un problema con solución
El desgaste del frente ofensivo del Real Valladolid en zonas lejanas al área hace que el equipo llegue a la zona más determinante del ataque sin lucidez. El entramado táctico de Sergio González para superar las carencias de juego y calidad del equipo no está dotando al Pucela de claridad, presencia y fuerza. El ataque del Real Valladolid no tiene potencia, remate ni clarividencia. Por ello, las limitaciones de calidad que tiene el equipo, por esa extendida excusa del concepto económico, se está ampliando por las limitaciones de claridad del equipo.

Así, el concepto de juego del equipo lleva a que éste tenga pocas ocasiones de gol pero, a su vez, la falta de calidad hace que estas tengan poca fuerza y consistencia. Con todo, el Real Valladolid sigue en su problema de generar poco y, además, aquello que crea tiene poca fuerza, consistencia y ‘maldad’.

Con todo, el registro ofensivo y goleador del Real Valladolid se entiende por la cuestionable explotación de los recursos del equipo, la mejora que estos podrían haber tenido pero, sobre todo, la poca fuerza con las que estos se pueden explotar en el tramo decisivo del campo. Con una calidad cuestionable, el Pucela debe potenciar la claridad para explotar sus necesidades, hecho más sencillo de lo que parece.