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¿Hasta cuándo se estirará la ‘excusa’ económica? 

La justificación de que el Real Valladolid sea el presupuesto más bajo de la categoría comienza a ser muy utilizada por el declive de juego en estas últimas semanas

Tras el empate (0-0) del Real Valladolid ante el Villarreal CF me ha surgido una duda importante. Reflexionando sobre si el empate es bueno, la principal cuestión es saber si los de Sergio González se enfrentaron al penúltimo clasificado liguero o a uno de los presupuestos más altos de la categoría. Por ello, y en el condicionante económico que tiene el equipo pucelano esta temporada, mi duda es saber hasta qué punto se puede estirar el tema como una prueba real de los problemas y limitaciones del Pucela.

Sergio Asenjo y Sergi Guardiola en un acción del partido del viernes en el Estadio José Zorrilla | Foto: RealValladolid.es

¿Qué es?
“El Real Valladolid empató ante el sexto presupuesto más alto de la categoría” era un titular el sábado. De igual forma se leía que “el Real Valladolid no consiguió ganar al penúltimo clasificado, un equipo que suma una victoria en sus últimos 17 partidos”. ¿Con qué titular nos debemos quedar actualmente? ¿Cuál es la realidad del equipo de Sergio González? Obviamente, la cuestión está en cómo se quiera leer el partido. Si das por bueno el empate, el Real Valladolid empató con el Villarreal CF que es un equipo de Europa League. Si la igualada es insuficiente, el Pucela empató ante el penúltimo clasificado.

En una cuestión de criterios y ambiciones está la duda de saber qué es el condicionante económico para el Real Valladolid. ¿Ser el presupuesto más bajo de la categoría es una excusa o una realidad determinante? Obviamente éste es un criterio fundamental para un club a la hora de confeccionar un proyecto pero, también, una excusa menor viendo los antecedentes más cercanos.

El hecho de que la temporada pasada no descendiera a Segunda ninguno de los equipos que acaba de ascender reduce la realidad de una afirmación que limita la visión sobre la realidad del equipo. Es cierto que el Real Valladolid tuvo limitaciones económicas para, inicialmente, hacer su plantilla y, posteriormente, para retocarla. No fue sencillo pero, de igual forma, la actual plantilla tiene mucho más potencial del mostrado y más en las últimas jornadas. Por ello, el condicionante torna a excusa al ser usado tras una derrota. ¿Si el Real Valladolid compitió e hizo sufrir al Fútbol Club Barcelona y Real Madrid en 90 minutos porque, ahora, sí vale como argumento? ¿Por qué equipos como la Sociedad Deportiva Éibar llegaron a Primera desde Segunda B con un ridículo presupuesto o por qué el Real Valladolid tardó cuatro años en subir teniendo un alto poder económico?

Un problema más profundo que el económico
Sea de una forma o de otra, el resumen global debe ser más amplio que el del empate ante un equipo de descenso o que juega en competición europea. En el interior hay más detalles y el del Real Valladolid es el de un problema futbolístico y de creación de ocasiones. Los de Sergio González no supieron atacar a un conjunto en descenso y, de igual forma, no repitió la efectividad en el ataque de meses atrás ante equipos de envergadura.

La actualidad del Real Valladolid no le hizo apretar al rival como sí lo consiguió ante el Real Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu. El equipo madridista es más ambicioso y poderoso que el Villarreal CF y a ellos, los pucelanos sí supieron hacerle daño y frente. Ahora, en creación de ocasiones, el Pucela no tiene fútbol. Ni ante el penúltimo ni ante un equipo de la zona alta. Por ello, la situación económica que, cada vez, toma un tinte mayor a excusa, vale poco para medir la situación pucelana.

Los de Sergio, con Sergi Guardiola, Enes Ünal, Duje Cop o, incluso, el mejor Ronaldo Nazário, tienen un problema ofensivo. Quieren dar un paso y no saben. No tiene fútbol en campo contrario y, obviamente, lo pagan ante rivales de todo tipo. De la zona baja, de la alta o de grandes desembolsos económicos… El problema pucelano es suyo, sólo suyo, y así, el rival es muy secundario. Éste puede reducir los problemas pero nunca eliminarlos.