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“La mayor seguridad futbolística es no perderla” 

La unión entre Míchel Herrero y Rubén Alcaraz es la base del juego del Real Valladolid, un equipo que domina los partidos tras saber cómo dominar el balón

El Real Valladolid tiene jugadores fijos en el once. Algunos desde comienzo de temporada y, otros, con el paso del tiempo. Desde hace ya unas jornadas, Sergio no duda en apostar para que su centro del campo sea la unión entre Míchel Herrero y Rubén Alcaraz. Ambos, marcados como jugadores de llegada al área rival y control de balón, están dominando los partidos del equipo blanquivioleta. Sin un perfil ‘defensivo’ en la formación pucelana, las estadísticas de ambos jugadores confirman que el control del balón, sus pocas pérdidas y la lectura de sus pases son fundamentales. Como diría Juanma Lillo, el Real Valladolid se sustenta porque tiene la “mayor seguridad”, aquélla que provoca “no perderla”.

Rubén Alcaraz y Míchel Herrero, en dos acciones del partido en el Estadio de la Cerámica | <em><strong>Fotos: RealValladolid.es</strong></em>

Rubén Alcaraz y Míchel Herrero, en dos acciones del partido en el Estadio de la Cerámica | Fotos: RealValladolid.es

De Lillo al Real Valladolid
“La seguridad mayor que hay en el fútbol es no perderla. Si me dices que han puesto jugadores para cuando la pierdas, ya empezamos a prepararnos peor para defender porque damos por sentado que vamos a perderla. Lo mejor es poner a aquellos que tarden más en perderla porque así no hay que correr hacia atrás. Muchas veces elegir jugadores para cuando la pierdes hace que sean ellos los que, curiosamente, más fácil la pierden. Hay alguno que se daría trabajo a sí mismo. Uno intenta que el foco de juego tenga que ver con la intencionalidad de tener una secuencia lo más larga posible para que seamos estables“.

· Palabras de Juan Manuel Lillo en su etapa en Atlético Nacional, en octubre de 2017 ·

Reflexión…
Tendrá todo el ‘nombre’ que se le pueda presuponer pero escuchar hablar de fútbol a Juanma Lillo es un placer. Ofrece un contenido futbolístico sin descanso que, tras la última porción que ofrece Twitter, es muy aplicable a la situación del Real Valladolid. Hace unas semanas parecía imposible que el Pucela pudiera competir, y más cómo lo está haciendo, con dos jugadores ‘ofensivos’ en el eje. Conscientes de que en el fútbol las etiquetas son contraproducentes, el ofensivo centro del campo blanquivioleta es, estadísticamente, un ejemplo de trabajo de recuperación y control de juego.

Con dos futbolistas con formación de mediapuntas y de llegada al área rival, el Real Valladolid está sabiendo cómo jugar, y hacerlo bien. El centro del campo vallisoletano busca avanzar con el balón. Quiere crecer desde él. No quiere pelear la posesión. Busca saber qué hacer cuando la tiene. Los de Sergio no quieren perderla y buscan tener “secuencias” de juego muy largas. En definitiva, el Pucela no mata por la posesión pero cuando lo tiene, se lo queda y trabaja con él. Muy bien, por cierto.

Si tiene el balón, sabe qué hacer. Con espacios y sin ellos y los grandes responsables son, por este orden, Sergio, Alcaraz y Míchel. El entrenador ha sabido encontrar una pareja perfecta; el ’14’ se ha destapado como el jugador total; y, por su parte, Míchel se ha sabido adaptar a las exigencias del juego. La metamorfosis del ’21’ llega potenciada por el plus de personalidad y liderazgo de un jugador único en aspectos no futbolísticos. Sabe qué hacer en cualquier situación y, así, aprovecha las consecuencias del juego de Alcaraz.

…y números
Ser pareja del ex del Girona FC invita a estar con uno de los mejores jugadores del momento de España. Además de ser el segundo futbolista que más recuperaciones realiza (93) es, también, el segundo que más falta recibe (32). Alcaraz se queda el balón, construye con él y no lo pierde. Con él, su acompañante no debe ‘saber’ defender, tiene que saber actuar tras el robo. Ya sea en transición o en construcción. En estas exigencias, no hay mejor nombre en Valladolid que Míchel Herrero.

Siendo Alcaraz el vigésimotercer jugador con más pases de la categoría y Míchel, el trigésimoseptimo, los datos de cómo son esos pases demuestra el estilo. Dejando a un lado la efectividad, el 87% de los pases de ambos son en corto. Además, de los 991 pases entre ambos, sólo tres han sido al hueco.

Más allá de gustos, fobias o exigencias por el fútbol combinativo, las estadísticas demuestran que el Real Valladolid, comandados por su centro del campo, sabe qué hacer. Sin un perfil ‘defensivo’ y con dos jugadores que necesitan el balón para dominar, el Pucela defiende muy bien. Sufre pocas veces a la espalda porque, como argumenta Lillo, sus jugadores son “estables” con el balón, dentro de grandes “secuencias” de juego.