Mata le sigue devolviendo el ‘favor’ a Sampedro

Real Valladolid 2 – 1 UD Almería | Sumando puntos; empeorando sensaciones

Termina el partido y los titulares sentencian que Jaime Mata sigue salvando la cabeza de Luis César Sampedro. Es decir, sin el ‘9’, el gallego ya no estaría en el banquillo del Real Valladolid aunque creo que la reflexión debe ir más allá. Es cierto que la temporada del punta es brutal pero, también, es verdad que ésta está fluyendo por encima de los patrones esperados y, ahí, lo más justo es señalar al entrenador, aquel que está consiguiendo la mejor versión del madrileño y que, a su vez, es el mismo que supo dar un giro en el descanso para olvidar la primera parte firmada por el equipo y potenciar que el propio Pucela supiera ganar. Jaime Mata, Óscar Plano y Míchel Herrero fueron los protagonistas del partido y, posiblemente, los que salvaron la cabeza a Sampedro porque él así lo quiso. Él los puso en el partido y, en gran parte, les ha potenciado en la temporada.

Jaime Mata celebra el tanto de la victoria ante la Unión Deportiva Almería |<em><strong> Foto: LaLiga</strong></em>
Jaime Mata celebra el tanto de la victoria ante la Unión Deportiva Almería | Foto: LaLiga

Cuestión recíproca
Cualquier entrenador de fútbol, y más uno como Luis César Sampedro, con más de 400 partidos en Segunda división, tiene asumido este deporte y cómo funciona todo en él. Sabe que lo negativo que deja el equipo es su responsabilidad pero que lo positivo es sólo parte del futbolista. Por ejemplo, los malos números defensivos del equipo son culpa del gallego pero las grandes cifras de Jaime Mata, sólo responsabilidad del ‘9’. Ahí Sampedro no tiene nada que ver. Es un error de concepto que el propio entrenador ya ha señalado en un par de ocasiones y que, semana a semana, sigue dando frutos al Real Valladolid.

Hace unos días leía que Luis César es un entrenador que no sabe sacar partido a sus jugadores. Que no saca lo mejor de ellos. Obviamente es una afirmación preso del enfado por la situación blanquivioleta y no una opinión objetiva. ¿El entrenador que tiene en su equipo a los dos últimos goleadores de la categoría no es un entrenador que sabe sacar rendimiento a sus plantillas? ¿Seguro?

Jaime Mata y Joselu Moreno son dos delanteros con un buen bagaje en sus carreras pero nunca como el que han tenido con el entrenador gallego. Por ello, y en la actualidad pucelana, Jaime Mata salva a Sampedro, sí, pero de la misma forma que el gallego ha potenciado al madrileño como nunca antes había hecho nadie.

Reacción tras el descanso
El momento de Jaime Mata marca el futuro del Real Valladolid. Le deja una buena oportunidad para el último tramo de la temporada. Los 25 goles son un buen sustento para un equipo que, tristemente, sigue sin ser regular. Lo visto en la visita de la Unión Deportiva Almería muestra las dos caras de un equipo capaz de lo mejor y de lo peor. Una primera parte muy mala, de la que el propio entrenador se hizo responsable, dio paso a una nueva versión. La entrada de Míchel Herrero y Óscar Plano en el tiempo de descanso dieron un plus al equipo.

Ofensivamente hubo mucha más claridad y la unión con Mata se pudo hacer de una forma más directa. Se llegaba más y mejor arriba y la posibilidad de que el equipo pudiera dar la vuelta al marcador pasaba por ser una realidad. El tiempo corría en favor de los pucelanos. Tenía ideas claras y una ejecución correcta. Se podía creer en ese último empujón que necesitaba el equipo. La creencia estaba en el ambiente porque la presencia de Jaime Mata así están obligando a hacerlo durante toda la temporada.

Tener al ‘9’ sobre el terreno de juego asegura un plus de confianza sobre el equipo y la afición y pese a que transcurrían muchos minutos desde el empate de Óscar Plano, el Estadio José Zorrilla no dejó de confiar en la victoria y… ¡Jaime Mata la firmó una vez más! El ‘9’ terminó el camino que Plano y Míchel crearon desde el descanso porque el entrenador así lo marcó. Luis César dio un giro a su planteamiento y el equipo la supo potenciar. Unos trabajaron su idea para que el ‘9’, como siempre, la ejecutara. Los elogios para los jugadores, que son los protagonistas, pero sin olvidar al entrenador, por favor.

Por qué la suplencia de Antoñito no es casualidad

Hasta la visita del Rayo Vallecano, Antoñito Regal era un jugador imprescindible para el Real Valladolid hasta el punto de que Luis César Sampedro le había dado todos los minutos ligueros. Siempre había sido titular y nunca había sido sustituido. El lateral derecho era la pieza más fundamental de los blanquivioleta pero, sin previo aviso ni descenso progresivo en los minutos, ha salido del once. Lo ha hecho en lo que puede ser un movimiento del entrenador para encontrar apoyo entre el núcleo duro del equipo. Sin opción de casualidad, su suplencia ha supuesto el regreso de Javi Moyano al lateral derecho y ha coincidido en el tiempo con el regreso de Míchel Herrero al equipo tras casi tres meses. Imposible pensar en la casualidad.

Obviamente, la entrada del capitán en el carril derecho era obligada. Sin Antoñito, la única opción es él pero lo importante es saber por qué ha llegado ese cambio. El ex del Córdoba CF no estaba haciendo malos partidos. No estaba, ni mucho menos, en su peor momento de la temporada. Éste le había llegado pero ya se había quedado atrás. Con todo, y viendo la situación profesional que vive el entrenador, la suplencia del ’18’ puede venir marcada por la necesidad que Luis César tiene de apoyos en el vestuario.

La mala gestión que el Real Valladolid está haciendo de su destitución en las últimas tres semanas ha colocado al entrenador en un lugar tan negativo como para que haya tenido que replantearse su gestión del vestuario para así localizar los apoyos más importantes y los que más peso tienen.

Apoyos de experiencia
Hablar de meritocracia en el fútbol es muy bonito pero tanto como irreal. Los roles siempre van a existir y no sólo en contexto de juego. Hay pesos pesados que siempre van a tener un trato diferente y puede llegar a jugar «por decreto». Es, por norma general, un peligro pero, en otros momentos, una necesidad. Señalar desde un principio las funciones y pesos en el vestuario es innecesario. Puede limitar el potencial del equipo. Por norma general creo que es un riesgo pero, actualmente, puede ser una solución de Sampedro para intentar reconducir la situación y así estaría actuando el aún entrenador del Real Valladolid.

En la siempre menospreciada gestión de un vestuario, el avance de la temporada te puede llevar a variar la idea que un entrenador tiene. Los egos mandan y son los que pueden marcar el camino. Por ello, desde fuera, se ve un cambio en la gestión de Luis César porque ésta pasa por no ‘enfadar’ al núcleo duro del equipo.

‘Contentar’ a los capitanes y a los jugadores de más experiencia y, supuestamente, de mayor relevancia en el vestuario es un punto a favor para un entrenador que puede vivir sus últimos días en el Club. Si unos son premiados, otros son castigados. Cuestiones del fútbol y de una maniobra simple de que cuando un preparador ve que su discurso no cala, intenta que éste llegue por las voces del vestuario, aquéllas que confían en él y a las que él si puede convencer, primero, con minutos, y después, con palabras.

La confirmación de que este ‘proyecto’ está verde

Este martes, en el videoblog de ElDesmarque Valladolid, aseguro que la situación del Real Valladolid es surrealista. Lo es como jamás lo podía imaginar y es rotunda porque el equipo blanquivioleta acumulará este domingo, ante la Unión Deportiva Almería, el tercer partido consecutivo con un entrenador ‘destituido’ en su banquillo. Pese a que aún no se haya hecho oficial, sigo manteniendo que Luis César Sampedro está sentenciado desde hace semanas, incluso meses, y que su perfil ya no es el que necesita el equipo. De igual forma que el Club no le ve como el entrenador idóneo, él parece no querer estar en el Estadio José Zorrilla. Pese a todo este entorno, el gallego sigue en el Pucela porque no se ha dado con un sustituto. El Real Valladolid no sabe qué quiere porque este ‘proyecto’ aún está muy verde.

Una cimentación muy rápida
En el fútbol las buenas sensaciones te vienen tan pronto como se te van. Puede ser que pienses algo con rotundidad un día y que, tras dos victorias o dos resultados positivos, todo cambie. Los resultados mandan tanto en el fútbol como para no poder tener personalidad. En mi opinión sobre el caso del ‘proyecto’ del Real Valladolid no es así. Desde hace varias semanas llevo viendo al Club, desde diferentes puntos, muy verde. Esta reflexión no quita para seguir creyendo que la llegada de Miguel Ángel Gómez es una de las mejores noticias que ha tenidoel Estadio José Zorrilla en los últimos años. La confianza sobre lo que se está cociendo es rotunda y total pero no quita para ver que la situación actual está superando a la dirección deportiva.

Desde el exterior al Real Valladolid se ve que la confianza en Luis César Sampedro ya es nula. Posiblemente ésta muriera antes de lo que se expuso a los medios de comunicación. La primera gran batalla oficial del entrenador fue en Barcelona pero, internamente, quizás, fue mucho antes. Luis César fue una apuesta compartida entre Miguel Ángel Gómez y Carlos Suárez para poner la primera piedra del nuevo proyecto pucelano. Una base de experiencia en una cimentación tan ilusionante como rápida.

No es cuestión de poner excusas ni vendas pero este Real Valladolid está montado y diseñado con demasiada rapidez. Es una obviedad innegable. La llegada de Miguel Ángel Gómez a Pucela se hizo oficial el 16 de junio, momento en el que muchos conjuntos ya tenían confeccionado un gran porcentaje de su planificación. El Real Valladolid partiría en desventaja a la hora de confeccionar y, durante toda la temporada, se ha visto que está un paso por detrás del resto de los equipos de la categoría.

Miedo a las decisiones
Además de ese importante hándicap del tiempo, el Real Valladolid tiene una importante brecha en la apuesta que se realizó con Miguel Ángel Gómez. Éste es el primer año del andaluz al frente de una dirección deportiva y la toma de decisiones se está viendo resentida. Parece que le cuesta asumir la responsabilidad a la hora de decisiones espinosas. Estoy seguro que él ya no confía en Luis César pero, como escribí hace unos días, tiene miedo a que los problemas técnicos del Real Valladolid se conviertan en deportivos.

Ahora Sampedro es el culpable de todo y nadie mira hacia otro punto del Club. El gallego es culpable de que Javier Ontiveros no termine un partido, de que Kiko Olivas no esté a su mejor nivel o de que Luismi Sánchez haya perdido rendimiento. Todo pasa por el filtro técnico. Si viene otro entrenador y no mejora los registros del gallego, el culpable ya no estará en el banquillo y será el Club. De un problema de entrenamiento y rendimiento, se pasará a una cuestión deportiva y de calidad. Ahí puede estar el miedo del actual Real Valladolid, un Club con un patrón, un estilo y un fundamento pero al que le falta mucha madurez.

Una marca de inmadurez
En resumen y ampliando lo expuesto este martes en ElDesmarque Valladolid, la sensación que está dejando la gestión de la salida de Luis César Sampedro del Estadio José Zorrilla es muy mala. Deja marcado al Club y a este proyecto de Miguel Ángel Gómez. No se está sabiendo atajar una crisis por el miedo a la decisión dura.

De la misma forma que un entrenador está para tomar decisiones, aunque nunca acertará en todas porque es imposible, vive un director deportivo. Están en el mismo papel. Éste debe tomar decisiones y más cuando su trabajo y su idea pueden irse a pique, como es este caso y como son estas tres semanas que el Real Valladolid ha ‘regalado’ a un entrenador en el que él no cree.

No se puede resumir mejor todos los sentimientos

AD Alcorcón 0 – 0 Real Valladolid | Partido inservible para los objetivos pucelanos

Plano, intrascendente, desordenado y descolocado. Así fue la radiografía de la imagen del Real Valladolid en el duelo del Estadio de Santo Domingo de Alcorcón. El equipo de Luis César Sampedro no supo encontrar su juego ni implantar las ideas que se podía esperar tras la previa del entrenador gallego y visto el once titular. Se esperaba una versión pucelana muy similar al de la victoria (0-1) ante el Fútbol Club Barcelona B pero nada más lejos de la realidad. Sin dominar ninguna vertiente del juego, la sensación que muestra el equipo es que él mismo ya está solicitando el cambio y la variación que el entorno y el aficionado llevan exigiendo varias semanas. Luis César Sampedro debe tener las horas contadas para dar con una respuesta ante un equipo de tristes sensaciones y nulas reacciones que carece de motivos para creer en un cambio de dinámica.

· La crónica, realizada para ElDesmarque Valladolid | “Sin motivos para creer” ·

Luis César Sampedro, en el partido disputado en el Estadio de Santo Domingo | <em><strong>Foto: LaLiga</strong></em>
Luis César Sampedro, en el partido disputado en el Estadio de Santo Domingo | Foto: LaLiga

Triste reparto
Hace varias semanas que el Real Valladolid tiene ese insulto que tanto daño hace a un entrenador. Desde hace ya varias jornadas, el equipo de Luis César Sampedro deja muestra de ser un conjunto ‘sin trabajar’. Parece que sale al terreno de juego y que no sabe qué quiere hacer. Intenta ir al ataque, parece que quiere hacer una presión adelantada y que quiere robar en zonas avanzadas… Las ideas son unas pero, tristemente, la realidad otra bien distinta. Así, sin ir pero quedándose, sin ambición para atacar pero sin ideas para contragolpear, los pucelanos se quedan en el peor punto: a mitad de camino entre una idea y otra pero sin una ni otra.

Así, con el global de los 90 minutos de los de Luis César Sampedro en el Estadio de Santo Domingo, la sensación base del equipo blanquivioleta es la de un conjunto desorganizado, sin ideas y al que parece que no le cala el discurso de su entrenador. Con todo, los pucelanos no fueron inferiores a la Agrupación Deportiva Alcorcón, ni mucho menos. Es cierto que no es un gran halago no ser menos que un equipo que pelea por no descender pero la gran realidad es que uno y otro hicieron del partido un encuentro plano, casi intrascendente.

El reparto de puntos se hizo oficial tras el pitido final por mero cumplimiento del reglamento porque si los puntos se adjudicaran por cumplir los objetivos marcados por los entrenadores en la previa, ni pucelanos ni alfareros se hubieran llevado un mísero punto a la boca. Escuchando en las horas previas a Luis César Sampedro y Julio Velázquez, el encuentro parecía que sería una lucha de tú a tú entre dos equipos tan agobiados como ilusionados por salir de la situación en la que estaban. Esperanzas no cumplidas.

Dura realidad
Las ilusiones fueron unas, las prestaciones y realidades, otras bien distintas. Se esperaba un partido vibrante en la lucha individual de objetivos pero, finalmente, se vio un encuentro que resume por qué ambos conjuntos están como están. En la base y en la idea, el Real Valladolid no está concebido para estar fuera del play-off de la misma forma que la AD Alcorcón no debe luchar por evitar el descenso.

· El análisis individual del empate ante la AD Alcorcón, para ElDesmarque Valladolid ·

Las realidades están pudiendo con los objetivos y la última visita del Real Valladolid al Estadio de Santo Domingo de Alcorcón deja sobre la mesa un resumen perfecto de los sentimientos y sensaciones que deja este equipo. Los de Luis César Sampedro no saben dónde están y, lo que es peor de todo, no han encontrado el camino sobre el que guiarse para el tramo final de la temporada. Los pucelanos parecen estar muy lejos del mensaje que anuncia su entrenador. Él tiene un discurso público que no se parece ni un ápice a la realidad del equipo en el juego. Así, las duras sensaciones del equipo se reflejaron, una a una, en este empate.

La dura sensación del equipo en esta temporada

Real Valladolid 1 – 1 Rayo Vallecano | Insuficiente botín para las necesidades

Luis César Sampedro se la jugaba ante el Rayo Vallecano. El entrenador gallego tenía una prueba muy exigente que, obviamente, también señalaba a los jugadores, los grandes protagonistas de este deporte. Si bien el entrenador podía firmar su salida del Estadio José Zorrilla al potenciar, en sensaciones clasificatorias, la mala imagen que se tiene de él tras la última rueda de prensa, el encuentro deja muy tocada la pobre imagen que se tiene del entrenador en las oficinas pucelanas. La visita del Rayo Vallecano, el equipo en mejor racha de la categoría, demuestra muchas de las limitaciones del Real Valladolid. En 90 minutos se pudo ver lo que sufre el equipo blanquivioleta para hacer goles y ganar partidos y la sencillez que tiene para perder puntos. La dificultad para ganar, es opuesta a la sencillez y facilidad para perder. Lo que tanto cuesta obtener se pierde en apenas unos segundos. El cuento del equipo pobre que no ha encontrado aún su lugar.

· La crónica, en ElDesmarque Valladolid | “Insuficiente empate para salvar a Sampedro” ·

Díaz de Mera Escuderos, árbitro del partido, señala el penalti contra el Real Valladolid | <em><strong>Foto: LaLiga</strong></em>
Díaz de Mera Escuderos, árbitro del partido, señala el penalti contra el Real Valladolid | Foto: LaLiga

Insuficiente en todos los aspectos
Resulta difícil poder resumir el partido del Real Valladolid de una forma breve pero la visita del Rayo Vallecano deja la clara sensación de insuficiencia en el equipo pucelano y, tristemente, en todos los aspectos. Ni las horas pasadas mejoran la sensación global del partido. Más bien todo lo contrario. Es difícil poder cambiar la imagen del partido porque el éxito ofensivo del equipo fue muy débil. Los pucelanos no fueron superiores al rival en la creación de ocasiones, ni en la evolución del partido ni, por supuesto, en el dominio del encuentro. En ningún aspectos del juego fueron mejores que el equipo rayista.

Con todo, la sensación que deja el encuentro es que el empate es pobre. Muy pobre. No es suficiente para el Real Valladolid ni, sobre todo, para su entrenador. Luis César Sampedro se jugaba el puesto. Éste era un encuentro decisivo para su futuro y el equipo no es que no estuviera a la altura de la exigencia ni del escenario, es que no supo asumir las exigencias. Se dejó llevar por la dinámica del Rayo Vallecano y esperó a tener alguna oportunidad que pusiera el partido de cara. La sensación global del equipo es que esperaba que ésta le llegara pero, en ningún momento, pareció ir a por ella.

Tras una primera parte en la que el equipo madrileño pudo haber dejado muy encarrilado el choque, el segundo acto dejó dos circunstancias muy favorables al Real Valladolid. El tanto inicial de Jaime Mata y la superioridad numérica con la que los pucelanos afrontarían los últimos 20 minutos arrojarían una ilusión en el seno pucelano que el equipo no supo asumir ni, por supuesto aprovechar. Con todo, la sensación final del partido es la de una nueva oportunidad desaprovechada.

‘Derrotas’ muy baratas
Con un jugador más durante 20 minutos y con la ventaja del marcador al poco de iniciar el partido, la sensación es que los pucelanos pudieron obtener más rédito de un duelo que vuelve a demostrar cómo de débil es este equipo y cuál es la sensación global que deja el equipo de Luis César Sampedro. Éste es un Real Valladolid que debe trabajar, pelear y luchar mucho para conseguir una victoria pero que no exige mucho a sus rivales.

· El análisis individual del empate ante el Rayo Vallecano, para ElDesmarque Valladolid ·

Al equipo de Luis César Sampedro, pese al avance de la temporada, le cuesta mucho ganar pero, por el contrario, regala muy baratas sus derrotas, resumiendo así lo que es la viva imagen de un equipo que no llega a ser perdedor pero que no tiene alma y que en esta ocasión no perdió el partido, perdió dos puntos.

El propio Sampedro sabe que no puede continuar

La rueda de prensa previa a la visita del Rayo Vallecano al Estadio José Zorrilla en la temporada 2017/2018 va a marcar un antes y un después. Sin exageraciones. Lo vivido este viernes en la sala de prensa blanquivioleta supera todos los límites de la sinceridad y el análisis en frío de una temporada. Luis César Sampedro ha contado toda su verdad sobre lo que ha vivido un equipo inestable en el campo pero, también, fuera de él. Sin “estabilidad y unión”, como él pide, el gallego afirma que está «curado de espanto» en una comparecencia más propia de la despedida de un entrenador destituido que la de la previa a un partido.

Histórica comparecencia
Me encanta ver ruedas de prensa de entrenador. Creo que la mejor forma para entender el fútbol que quiere un preparador y, por supuesto, aquel que pasa por su cabeza es ver cómo se expresa. Semanalmente veo muchas ruedas de prensa. Quique Sánchez Flores, José Luis Mendilibar, Paco Herrera, Pablo Machín, Paco Jémez… Últimamente me he aficionado hasta de las de Clarence Seedorf. Sus números con el Deportivo de la Coruña son desastrosos pero la exposición de lo que quiere, brillante.

Con todas ellas en la memoria, estoy convencido de que este viernes he visto una de las comparecencias más sorprendentes de los últimos meses, sino la mayor de toda la temporada y no sólo me refiero al Real Valladolid. Luis César Sampedro ha firmado este viernes su final en el Real Valladolid. No hay duda de que el entrenador gallego se ve destituido en el club. Esa sensación de “sentenciado” la nota desde hace semanas y, ahora, tras los últimos acontecimientos, ha expresado todo lo que siente.

Con el claro aroma a una comparecencia de entrenador destituido, más que la de la previa de un duelo importante, Luis César ha mostrado lo experimentado que está. Después de 415 partidos en Segunda división y más de 550 a nivel profesional, y con más derrotas que victorias en su hoja de presentación, el gallego sabe que el fútbol no acaba en Valladolid ni en lo que se haya hecho en el club blanquivioleta. Busca su vida más allá.

Ésta ha sido su mejor oportunidad, el mismo así lo confesó en su presentación, pero no está fluyendo como él esperaba. Seguro que se han producido situaciones que él no ha entendido y que cree que han desestabilizado su trabajo. Por ello ha querido exponerlas. Se ha querido justificar, quizás demasiado, para explicar que no el entrenador que muestra la tabla. De la misma forma que Juan Ignacio Martínez no es el preparador que estuvo en Valladolid, Miroslav Djukic no es tan bueno como dicen los resultados de su etapa pucelana.

La primera sensación que ha mostrado Luis César este viernes es de dolor. Parece mostrar un enfado por el poco valor que se saca a su trabajo, que no a sus resultados, y se ha defendido sacando las uñas. Ha querido dejar claro que el blanquivioleta no es un banquillo nada sencillo. Éste devora el currículum y te coloca en la picota semana tras semana. Parece que él se esperaba otro caminar y se ha visto sorprendido por los vaivenes.

Inevitable salida
La oferta de renovación y el ambiente de destitución poco después sorprendieron al gallego. Posiblemente fueron los cambios pero, sobre todo, su comunicación. Según él, el Club le ofrece la renovación pero no le comunica la posible destitución en la previa a la visita del Lorca FC. Para él, todo cambió por un pequeño puñado de resultados. Carlos Suárez, el gran señalado por él, elogió al míster en su presentación. “Hablamos de fútbol y aprendí cosas”, llegó a asegurar tras firmar al gallego pero todo cambió bruscamente.

Ese camino continuó a los pocos meses pero tras el primer traspié gordo, todo se fue al garete. Desconfianza, descontrol, nervios y filtración de las sensaciones. Luis César se sintió desprotegido y, ahora, sabiendo las negociaciones con otros entrenadores, su experiencia de “35 años” en el fútbol profesional le ha hecho ser sincero y contar su verdad antes de vivir lo que ya es inevitable: su salida del Real Valladolid.

Miguel Ángel Gómez se la jugará con Sampedro

No hay duda. Luis César Sampedro se la juega ante el Rayo Vallecano este domingo, aunque la decisión parezca estar ya tomada. No ganar significará su destitución. Analizando, en frío, la posible salida del entrenador gallego, uno de los grandes señalados es Miguel Ángel Gómez, director deportivo blanquivioleta. Se trata de su primera gran decisión desde que llegó al Estadio José Zorrilla. Prescindir de aquel entrenador en el que se depositó toda la responsabilidad técnica en verano es una medida siempre arriesgada. El Real Valladolid sigue soñando con el ascenso y continúa mirando al play-off con la obligación de llegar hasta él. Dar un giro será determinante. Encontrar el sentido y la estabilidad a este movimiento, más aún.

La salida de Luis César Sampedro, por difícil que parezca de entender para algunos sectores vallisoletanos, no es la solución de todos los problemas del Real Valladolid. Ni mucho menos. Es cierto que el equipo no tiene buenos números, que carece de esa evolución en aspectos defensivos que te lleva a soñar con el play-off y, con todo ello, obviamente, las sensaciones globales son malas. Pese a todo, cambiar de entrenador no asegura revertir la dinámica. Puede que el equipo vaya a peor y que el remedio sea peor que la enfermedad. 

Prescindir de un entrenador es el camino más fácil y, a su vez, el más demandado por el entorno del equipo. «El entrenador es el culpable de todo lo malo». El fútbol está concebido para tener esta conciencia. Cuando los resultados llegan es porque el entrenador está a la altura y porque está haciendo lo que debe hacer. Si, por el contrario, los números no son los esperados, el único responsable es él. De lo bueno, el responsable es el equipo y los jugadores. De lo malo, siempre son los entrenadores.

La lectura cambia cuando se produce una destitución. En ese momento la responsabilidad ya recae en los jugadores y en aquel que los ha fichado, y más en las fechas en las que estamos ahora. Un cambio de entrenador aumentaría la presión sobre los jugadores y potenciaría la crispación sobre el vestuario y las oficinas. Si un entrenador no saca rendimiento a un equipo, el culpable es él pero si no lo hace dos, la mirada ya es otra. La confección de la plantilla pasa a ser el punto capital de los análisis. El problema ya no es técnico; es deportivo.

Decidir no es opinar
Con este horizonte, Miguel Ángel Gómez está viviendo las horas más duras de su carrera. Al menos, las más exigentes. Antes, en el Sevilla FC, opinaba sobre las decisiones que debía tomar el club hispalense. Después serían otros los que decidían. Él opinó sobre el destitución de Marcelino García o de Míchel González, por ejemplo, pero el último paso lo dieron otros. Ahora, la decisión es suya, con todo lo que ello conlleva.

Así, Luis César Sampedro se la juega ante el Rayo Vallecano pero Miguel Ángel Gómez no se queda atrás. En las próximas horas deberá decidir si quiere ser el máximo responsable del rendimiento de la plantilla que él ha confeccionado y de la que entiende que Luis César no está sacando el partido que otro sí podría hacer.

Un ‘parche’ para los problemas y las limitaciones

Tras la baja por lesión de Deivid Rodríguez, el Real Valladolid cerró la incorporación de una defensa central que cubrirá su hueco son condiciones muy diferentes

Desde el momento en el que se confirmó la lesión de Deivid Rodríguez hasta final de temporada, el debate se instaló en el seno del Real Valladolid. El equipo de Luis César Sampedro, «siempre desprotegido», necesitaba un defensa central. Con Kiko Olivas y Fernando Calero era difícil poder subsistir hasta final de temporada. El equipo necesitaba un plus y ese añadido ha llegado con la incorporación de Lukas Rotpuller, un defensa central de 188 centímetros y con unas condiciones muy determinadas de juego. Este austriaco de 26 años llega al Estadio José Zorrilla no sólo para cubrir la ausencia del central más utilizado de la temporada sino, también, para limar las deficiencias defensivas de un equipo falta de contundencia, físico, fuera y liderazgo desde la retaguardia. En principio, todo de lo que adolece el Real Valladolid, lo contiene su último fichaje. En principio.

· La presentación, en ElDesmarque Valladolid | “¿Quién es, realmente, Lukas Rotpuller?” ·

Presentación LAV de LUKAS ROTPULLER como nuevo jugador del Real Valladolid para los cuatro próximos meses

Problemas de número
El fútbol es cuestión de rendimiento y Kiko Olivas y Fernando Calero no están a la altura de lo que se esperaba de ellos, sobre todo en el caso del central de Antequera. Tras la lesión de Deivid se dio una oportunidad ambos pero la prueba no terminó de convencer. Sin contundencia y sin automatismos de pareja, las expectativas volaron y Miguel Ángel Gómez y su equipo potenciaron esa idea de fichar que nunca olvidaron. Siempre había estado en su cabeza y tras la dura victoria (3-2) ante la Sociedad Deportiva Huesca, el Club atacó el mercado. Propuestas no faltaban. Era un ofrecimiento constante de jugadores pero, dada la situación, el Real Valladolid quiso atacar sus dos grandes problemas en una sola operación.

Viendo qué perfiles le quedaban en el equipo con el ‘4’ y el ‘5’ se decidió buscar otro estilo de jugador. No se ficharía lo más parecido a Deivid Rodríguez. Todo lo contrario. Ya que el resultado de este tipo de centrales está repetido en el vestuario y tras el ‘éxito’ de la apuesta, se buscó otro estilo. Se quería contundencia, fuerza, físico… Se quiso una propuesta radical a la ya existente. Queriendo cambiar de estilo, se varió de mercado.

Nada de la zona ‘propia’. Se buscó más allá. Otra concepción del fútbol, otro estilo, otra metodología, otra mentalidad… Firmando un perfil similar al ya existente, nada mejoraría; buscando otro, el éxito no estaría asegurado pero sí algo más cerca. Toca buscar el rendimiento desde otras perspectivas.

Un perfil físico muy necesario
Si la imagen exterior sirve para ver qué tipo de jugador ha firmado el Real Valladolid, la de Lukas Rotpuller es muy similar al estilo que tiene sobre el césped. Verle en acción es detectar un líder sobre el terreno de juego, un jugador muy físico y muy diferente al perfil que tenía el equipo de Luis César Sampedro. La sensación tras esta temporada es que los centrales pucelanos no defienden, sino todo lo contrario.

Alberto Guitián, Deivid Rodríguez, Fernando Calero y Kiko Olivas dejaron atrás a Álex Pérez. Fue en verano por una decisión muy clara de qué central buscaba el equipo. Con el tiempo, ésta es una apuesta que, por rendimiento individual y colectivo, no ha dado los frutos esperados.

Los centrales pucelanos dominan el balón y buscan tener el control del juego desde él. Rotpuller es diferente. Muy diferente. Es directo, fuerte, físico, contundente y expeditivo. Con el hándicap de saber cómo esta físicamente y sabiendo que éste puede ser un gran condicionante, la apuesta por él es clara. En un jugador de su estilo, estar bien físicamente es primordial. Más si cabe que en otros jugadores. ‘Vive’ de ello y sin un alto porcentaje de su estilo, su juego pierde muchos enteros.

Lukas Rotpuller, en un partido con la camiseta del Austria de Viena | <em><strong>Foto: SportPictures.at</strong></em>
Lukas Rotpuller, en un partido con la camiseta del Austria de Viena | Foto: SportPictures.at

Para Deivid Rodríguez, por ejemplo, no estar en sus mejores parámetros físicos no es un gran problema. El mismo confesó que estuvo jugando en malas condiciones por una lesión de cadera. Su juego no se resintió en exceso. Por el contrario, si Lukas Rotpuller está mermado físicamente, sí lo notará. Y mucho. Vive de todas esas condiciones que no ha demostrado tener el Real Valladolid en toda la temporada. Sin contundencia ni un juego expeditivo en su ADN, los de Luis César Sampedro son uno de los equipos más goleados de la categoría.

Dejando que Rotpuller muestre su juego y, asumiendo un tiempo prudencial por el ritmo competitivo que no tiene, el Real Valladolid crecerá tras la baja de Deivid Rodríguez. La evolución no llegará por perder a un jugador, ni mucho menos, sino porque una desgracia como la grave lesión del ‘15’ blanquivioleta le ha abierto al equipo la posibilidad de cerrar un fichaje que puede cubrir muchas de las carencias del equipo. En número, obviamente, pero también en conceptos futbolísticos.