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El máximo insulto que puede recibir un entrenador 

Córdoba CF 2 – 1 Real Valladolid | La sensación de que el equipo no está trabajado

La victoria (3-2) ante la Sociedad Deportiva Huesca no convenció en el Estadio José Zorrilla. La forma en la que se superó al líder no gustó. Fue insuficiente para un equipo que debía haber tenido un día mucho más tranquilo del que vivió. Por ello, viajar a Córdoba era una reválida muy importante para Luis César Sampedro. El míster se jugaba allí la poca confianza que se tenía sobre él y, con el resultado final y la imagen de la última media hora, el gallego ha recibido la sentencia del peor insulto que un entrenador puede recibir. Si tras cinco o seis meses de trabajo, se escucha que “el equipo no está trabajado”, la sensación de que el entrenador no está a la altura es clara. Luis César no lo está y ya nada le puede mantener en el banquillo.

Luismi Sánchez, en la acción en la que terminaría siendo expulsado | <em><strong>Foto: LaLiga</strong></em>

Luismi Sánchez, en la acción en la que terminaría siendo expulsado | Foto: LaLiga

Dificultades escondidas; exigencias mínimas
Jugador con un equipo ‘desahuciado’, como podría ser calificado el Córdoba CF en la previa, no es sencillo. No es tan fácil ganarle como parece y menos si este equipo llega al duelo con un cambio de entrenador muy reciente. El duelo era más difícil de lo que se podía considerar en los días previos pero siempre desde un Real Valladolid ambicioso, con coraje y ganas de victoria. Así, y sólo así, se podría conseguir una victoria y eliminar del ambiente el sorprendente mal regusto que dejó la victoria sobre la Sociedad Deportiva Huesca.

Las dificultades eran elevadas. La renovación casi integral del rival, la llegada del cuarto entrenador de la temporada y el gran ambiente del Estadio de El Arcángel debían motivar al Real Valladolid. Había que asumir el partido con la misma exigencia que el rival. El profesionalismo obliga a verlo así pero la realidad borró esa idea de la cabeza al ver el partido. El Real Valladolid no estuvo a la altura y el Córdoba CF supo aprovechar el poco empaque y fuerza que tiene este Pucela y que se reduce, aún más, con el paso de los minutos.

Los vallisoletanos fueron unos pero el avance del partido muestra una versión peor de ellos. Es con la evolución del duelo con el que se demuestra de qué pasta está hecho un equipo y cómo de trabajado está. Si siempre he pensado que los mejores ‘equipos’ son los que terminan bien las temporadas y no aquellos que usan las rentas adquiridas para conseguir los objetivos, el equipo de las segundas partes debe ser mejor que el de las primeras. Un objetivo, un sueño y una ambición que Luis César Sampedro no ha cumplido con su Real Valladolid.

Problemas reconocibles
El equipo no está fuerte. No cree en lo que hace y así, tras fallar un penalti y sufrir una expulsión casi en la misma jugada, el Real Valladolid se rompió. Lo preocupante, realmente, no es que el equipo se diluyera en los últimos minutos sino que era esperable esa circunstancia. El equipo no estaba mostrando su mejor versión pero verse superado por dos acciones negativas lastraba a los de Luis César Sampedro, el gran señalado del partido.

Perder en Córdoba, con los registros que sean, señalan al entrenador gallego y le llevan al peor insulto que un entrenador pueda recibir. Cuestionar el trabajo de un preparador de fútbol es el peor castigo que se le puede hacer. Es, incluso, peor que una destitución. Entre tanto, Sampedro queda más señalado que nunca. Un ‘desahuciado’ supo hurgar en las heridas que han hecho los mismos problemas del comienzo de temporada. Los errores llevan siendo problemas muchos meses y, ahora, van camino de devorar al propio entrenador.