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Una nueva decepción, por la frialdad del resumen 

Primera vuelta | Intrascendencia clasificatoria sin dar solución a los problemas

21 partidos después, el Real Valladolid llega a la mitad de la temporada sin saber cuáles son sus credenciales, ideales y puntos fuertes. El equipo de Luis César Sampedro no ha encontrado su lugar y sin él, sólo consigue aliviar los grandes dolores que tiene. Las victorias ya no son vistas como triunfos sino como liberaciones y consuelos a los graves problemas y decepciones vividas en la temporada. La derrota (4-2) en Pamplona ejemplifica muchos de los problemas y limitaciones de un equipo sin carisma, fuerza y respuesta. Así, el equipo es décimo y a más de un partido de la zona de play-off, el gran objetivo del club para esta temporada.

Luis César Sampedro, en la rueda de prensa tras la victoria (4-0) a la Agrupación Deportiva Alcorcón | <em><strong>Foto: RealValladolid.es</strong></em>

Luis César Sampedro, en la rueda de prensa tras la victoria (4-0) a la Agrupación Deportiva Alcorcón | Foto: RealValladolid.es

Constantes intentos
¿Cuántas veces ha podido marcar el Real Valladolid un punto de inflexión esta temporada? Las mismas que ha sufrido un mazazo un duro golpe. En el difícil análisis futbolístico de sacar conclusiones y vender soluciones y arreglos partido tras partido, la primera vuelta del proyecto blanquivioleta 2017/2018 ha dejado momentos para vivir “uno de esos partidos en los que sólo valía ganar” o “la victoria más importante de toda la temporada”. Eran pequeños momentos que pretendían ser determinantes pero que no han sido así. Ni mucho menos. No lo han sido porque, poco después, han llegado grandes mazazos.

Aún con todo, ha habido tiempo para la esperanza y para “un inicio tan ilusionante como vivido en el pasado”. Se supuso que “quizás está es la presentación del Real Valladolid” e, incluso, que era “imposible no ilusionarse con este Real Valladolid”. Se conoció la “identidad de Luis César Sampedro en un duelo” y se expuso la versión de que “el Pucela ilusiona desde la alternativas del juego”. Todo era ilusión. Tanta emoción había en las primeras semanas que se legó a vivir “una derrota para elogiar la ambición de Sampedro” o se llegó a creer que “todo buen escribano puede hacer un gran borrón”.

Había confianza en el equipo porque desde el primer día se creyó y entendió que “para ‘ganar’ en el fútbol, hay que ‘jugar’ al fútbol”. Ganara o perdiera, este Pucela gustaba. Tenía identidad y problemas pero tenía una base futbolística. De ella se hablaba y con ella se podía crecer. El sustento estaba pero se ha perdido.

Un lado amargo y actual
Esa versión futbolista ha dejado claro que “en el fútbol todo suele tener varias explicaciones” y aunque “fue De la Barrera el que se llevó el gato al agua” en el primer derbi de la temporada, el Pucela comenzó con sus altibajos a la vez que crecían los problemas. “Francisco enseño cómo hacer daño a este Pucela” y el equipo confirmó que “de una ilusión no se puede crear ningún sustento”.

“Imagínate que lo peor no fue es la remontada” del Club Deportivo Numancia y te lo imaginas todo. “Este Real Valladolid está lejos de ‘competir’” en muchas fases de la temporada hasta llegar “a ser el rival pucelano”. Recordando tiempos pasados y “el error de Paco Herrera de ignorar una plantilla”, el Pucela malvive con “empates de sensaciones”, con realidades de un “débil rival como para poder construir ilusión” de “el fútbol y la explotación de los errores del rival” que obligan a firmar “20 minutos que pueden llevar a la intrascendencia”.

Con todo ello se ha cerrado la primera vuelta de la temporada 2017/2018 y el Pucela, nuevamente, está fuera de sus objetivos y haciendo que cada disgusto pasado sea visto como una ambición para el presente. Casi nada.