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20 minutos que pueden llevar a la intrascendencia 

CA Osasuna 4 – 2 Real Valladolid | 20 minutos malos pueden con 70 muy dignos

Desde que me senté hace diez años por primera vez en un banquillo, aunque fuera y es de base, siempre he entendido que todo se centra en el entrenamiento. Todo lo que se consigue en él, se consigue llevar a un partido. La idea es clara pero, ahora, intentando crecer año a año tengo claro que el fútbol más que una realidad del día a día es un camino injusto en el que se debe luchar contra los problemas más que contra los éxitos. Es sencillo, pienso que en el fútbol no todo lo positivo suma pero, por el contrario, todo lo negativo sí resta y así se puede resumir el duelo del Real Valladolid en Pamplona. Los de Luis César Sampedro no empezaron bien el partido pero sí que consiguieron sumar 70 minutos de partido muy dignos. Desde las alternativas de juego y con Jaime Mata es plan estelar, el Real Valladolid llegaba a los últimos 20 con el partido a su favor. El tramo final marcaría el camino blanquivioleta para la segunda vuelta y ésta, por el momento, apunta a la intrascendencia, aquélla que le lleva a estar a cinco puntos del play-off y a 10 del segundo puesto.

· La crónica, realizada para ElDesmarque Valladolid | “Mata no evita el carbón” ·

Jaime Mata protesta al árbitro del partido tras la amonestación que veía el delantero | <em><strong>Foto: LaLiga</strong></em>

Jaime Mata protesta al árbitro del partido tras la amonestación que veía el delantero | Foto: LaLiga

La ‘injusticia’ del fútbol
Cinco o seis acciones buenas en el mundo del fútbol pueden no tener premio. Una mala, siempre tendrá un peaje. Por ello, que el Real Valladolid hiciera 70 minutos muy dignos en el Estadio de El Sadar de Pamplona no valieron de nada. No tuvieron éxito porque los pucelanos perdieron el partido en 20. Todo lo buen hecho no sumó para ganar pero todo lo malo, sí, y el 23% del partido pudo con el resto. Es ley del fútbol, y muestra lo ingrato de un deporte como éste. Con el resultado en el marcador y los cuatro tantos encajados, da igual cómo se diera el primer tiempo o cuál fuera la actitud pucelano. Todo está marcado por ese segundo tiempo.

Tras un mal inicio y un gol tempranero del Club Atlético Osasuna, el Real Valladolid supo hacer frente a la situación y le dio la vuelta al partido. Dos goles de Jaime Mata hacían que los pucelanos llegaran con ventaja al descanso. Todo parecía ilusionar y, ya en el segundo acto, el partido no pintaba nada mal. Los locales se hacían con el balón por intención y ‘regalo’ del Pucela. No era prioritario para los de Sampedro. La idea blanquivioleta era tener ocasiones desde el contragolpe, no desde el dominio del balón. Parecía cumplirse pero un fallo de Antoñito Regal condenó al Pucela.

El empate navarro a falta de 20 minutos mataba al equipo de Sampedro. Éste, sin capacidad de reacción como norma general, ya se había superado en el primer acto y fue incapaz de hacerlo en dos ocasiones. La igualada de Fran Mérida y la ventaja de David Rodríguez sentenciaban el partido porque mataban al Real Valladolid. Faltaba aún el cuarto tanto pero la preocupación no estaba en él sino en la mínima respuesta del Pucela en los últimos 20 minutos del primer partido de un 2018 con muchos matices del 2017.

Una dura realidad
Sin ella, los de Luis César Sampedro inician la segunda vuelta de la temporada condenados a la intrascendencia. Alejados del play-off a más de un partido, nada hace pensar que el Pucela cambiará su dinámica. No hay ningún factor que invite a pensar en ello. Obviamente, por tiempo y cualidades de la plantilla, puede llegar ese ansiado cambio pero la realidad se debe analizar desde aspectos intangibles y el único real es que el Real Valladolid no está hecho. Vive devorado por sus problemas y roto por su poca convicción.