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Imagínate que lo peor de todo no es la remontada 

Real Valladolid 2 – 3 CD Numancia | De la ilusión a la dura evidencia

El Real Valladolid está sumado en un mundo de altibajos, aquéllos que quedaron muy definidos en la derrota ante el Club Deportivo Numancia. Los de Luis César Sampedro no son equipo equilibrado ni regular. Son capaces de lo mejor y de lo peor. Su estilo de juego les lleva a dominar al partido pero a perder el control en sólo unos segundos. Este Pucela no asegura tranquilidad ni confianza. Sólo desequilibrios. Por todo ello, y con el poso de haber digerido la remontada del equipo soriano, lo peor no es ver perder un partido que parecía ganado ni recibir tres goles en casa. Ni mucho menos. El mayor problema del actual Real Valladolid está en ver que la dinámica lleve a partidos como éste. La situación se está tornando de un color tan negro que verte remontar un duelo no es lo peor. ¡Imagínate cuál es la situación real! Tiemblan las piernas.

· La crónica, realizada para ElDesmarque Valladolid | “Derrota de evidencias” ·

Guillermo Fernández, delantero del Club Deportivo Numancia, celebra el tercer tanto soriano <em><strong>(LaLiga)</strong></em>

Guillermo Fernández, delantero del Club Deportivo Numancia, celebra el tercer tanto soriano (LaLiga)

Mentira piadosa
Terminaba la primera parte del partido y todo parecía fluir en el Estadio José Zorrilla. Con dos goles de Jaime Mata, la victoria del Real Valladolid parecía estar en el bolsillo, pero no. Y ya no porque al final el Club Deportivo Numancia remontase el partido en el segundo acto, algo casi inimaginable en ese momento, sino porque la sensación no era de que los de Luis César Sampedro dominaban el duelo. Tras los primeros 45 minutos, la realidad pucelana era una mentira que todos nos queríamos creer.

Como siempre en el fútbol, el gol tapaba las carencias o las mostraba. En esta ocasión las tapaba. Lo hacía porque al ver a un Real Valladolid con gol parecía que todo estaba bien, y no. La sensación de peligro que ofreció el rival en los primeros 45 minutos fue clara. Los sorianos, sin incomodar mucho a Jordi Masip, sí generaban sensación de peligro. Parecía que cuando querían, pisaban el área pucelana. El partido no estaba controlado, ni mucho menos, pero el marcador parecía demostrar todo lo contrario y así todos caíamos en la trampa.

30 minutos de evidencias
La trampa fue grande pero se destapó a falta de 30 minutos. El primer tanto del Club Deportivo Numancia, seguida de la expulsión de Kiko Olivas, comenzó a mostrar las carencias del Real Valladolid en la actualidad. Con el tanto que recortaba distancias y la inferioridad numérica a la que se debía hacer frente, la sensación de que el Real Valladolid perdía el partido comenzó a ser fija. En poco más de 10 minutos se pasó de tener segura la victoria a darla por perdida. Todo por la inestabilidad del Real Valladolid.

El equipo no parece creer en lo que hace. El Pucela no está siendo práctico, ni en el juego ni en las opciones que posee. Los de Sampedro no están obteniendo rendimiento de sus jugadores y circunstancias y la confianza se rompe. En los jugadores y, sobre todo, en el entrenador. La gestión del partido de Luis César tras la expulsión de Olivas le deja en evidencia. No cerrar el equipo ni compactarlo tras la inferioridad demuestra que, quizás, el gallego ha perdido el rumbo del equipo.

Si tras el primer tanto soriano se vieron las dudas y miedos del equipo, tras la inferioridad quedaron muy claras y visibles las carencias de un equipo que parece estar trabajado sólo para un estilo e idea. Fuera de la confección de un equipo que domina el balón y mira al ataque, el Pucela se debilitó para diluirse y morir. La remontada del Club Deportivo Numancia era un hecho pero no tras el tanto de Guillermo Fernández en el minuto 86 sino en el 70, cuando Carlos Gutiérrez empataba el partido. Quedaban 20 minutos y el Pucela no estaba capacitado para mantener el empate. Los de Sampedro ya estaban muertos, psicológica y futbolísticamente.