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Francisco enseñó cómo hacer daño a este Pucela 

Real Valladolid 0 – 3 Nástic de Tarragona | Primer gran bochorno de la temporada

Siempre he pensado que Francisco Rodríguez, actual entrenador del Club Deportivo Lugo, es muy bueno. Un míster tranquilo, pese a sus dos expulsiones esta temporada, que sabe dominar los tiempos del partido y plantear los partidos para que no se le escape ningún detalle. Pese a firmar el descenso del UCAM Murcia la temporada pasada, Francisco tuvo facilidad para encontrar equipo esta temporada. ¡Normal! El resultado de esta etapa en el Anxo Carro está siendo brillante y, en clave blanquivioleta, negativa para los pucelanos. El empate (2-2) hace dos semanas en el Nuevo Estadio José Zorrilla dejaba un punto en la mochila de ambos equipos pero, ante todo, mostraba en el ambiente la sensación de que Francisco enseñó cómo hacer daño a este Pucela, un guión que adoptó el Gimnàstic de Tarragona para superar al Pucela en el primer bochorno del año.

· La crónica, realizada para ElDesmarque Valladolid | “¡Saltan las alarmas!” ·

Ángel García se lamenta tras una ocasión fallada en el duelo ante en Nástic de Tarragona <em><strong>(LaLiga)</strong></em>

Ángel García se lamenta tras una ocasión fallada en el duelo ante en Nástic de Tarragona (LaLiga)

70 minutos atacando; 20 sin defender
Acababa el partido de este domingo y, como siempre, me sonaba el teléfono. Me llamaba mi padre. “¿Qué tal ha ido el partido? Ya he visto el resultado”. Casi siempre me dice las mismas palabras. En esa ocasión mi resumen fue ilustrativo. Al menos eso quería. “Imagínate que un equipo está atacando durante 70 minutos a otro con una defensa numerosa y que el otro, por el contrario, ataca sólo 20 minutos pero ante un rival en inferioridad defensiva. ¿Quién gana?” Seguramente el que ataca menos pero, sobre todo, aquel que ataca en superioridad. Así creo que se puede explicar bien la sonrojante derrota del Real Valladolid ante el Gimnàstic de Tarragona.

El equipo de Luis César Sampedro tuvo el balón. Posiblemente, y durante la primera parte, lo tuvo dónde quiere y cómo quiere. Generó peligro. Llegó al área rival con fuerza y ocasiones. El Nástic, entonces, sólo se defendía. Estaba replegado y esperaba una oportunidad al contragolpe. Una transición rápida y por fuera. Los de Rodri buscaban una opción de que el Real Valladolid estuviera abierto y con metros a la espalda de los centrales. Así llegó el primer tanto de Maikel Mesa.

El Nástic se adelantaba, posiblemente, de forma inmerecida por el trabajo de uno y de otros. Los merecimientos quedaban en un segundo plano. El Real Valladolid tenía el balón y las ocasiones pero no el acierto. La claridad era del equipo que defendía, aquél que sabía sufrir. Los catalanes entendían que iban a sufrir en Valladolid. Los pucelanos, muy posiblemente, no imaginaban ir en el partido por detrás en el marcador.

Con el resultado en contra, los de Luis César Sampedro comenzaban a conocer los nervios del Estadio José Zorrilla. Éste, sin ver acierto en su equipo, parecía clamar contra el estilo de Sampedro. El equipo, pese a tener balón y mucha más sensación de peligro que el rival, perdía, se bloqueaba y demostraba lo difícil que es remontar un partido en esta categoría. El guión establecido por Francisco Rodríguez en el último duelo de Zorrilla se consumaba en esta ocasión. La presencia pucelana en el área no generaba penaltis y sin ellos, el Real Valladolid parece bloqueado para consumar todo ese peligro en goles.

Muerto y sin reacción
Con la sensación de dificultad para hacer frente al primer varapalo, la segunda parte comenzaba con el segundo gol catalán. El tanto de Jean Luc destruía cualquier plan blanquivioleta. Una renta de dos goles era una distancia que ni la acción desesperada de romper tácticamente al equipo iba a funcionar. Si en otras ocasiones los cambios de Sampedro surtían efecto; en esta ocasión, no. La entrada de Giannis Gianniotas por Anuar Tuhami dejaba desguarnecida a la línea defensiva del Real Valladolid.

Ahora sí que sí que los catalanes atacaban en una clara superioridad numérica. Las pocas opciones catalanas llegaban con fuerza. Lo hacían no por el éxito del Nástic sino por las facilidades defensivas que ofrecía el equipo pucelano. Constantes superioridades del equipo catalán ante la defensa e, incluso, ante Jordi Masip.

Así, con el contundente marcador con el que se cerraba el partido, nadie se puede llevar las manos a la cabeza por lo vivido en el Nuevo Estadio José Zorrilla. Como ante el Club Deportivo Lugo, el equipo visitante atacó menos minutos y en menos ocasiones pero lo hizo, en su gran mayoría, con superioridad numérica. En definitiva, con más claridad. Francisco Rodríguez demostró que sabiendo sufrir cuando el Real Valladolid te aprieta, el éxito llega en Zorrilla. El Pucela falla por su propia identidad.

El Pucela siempre se abre con fuerza y deja metros a la espalda, más aún cuando va perdiendo. Así es más fácil aprovechar las pocas opciones de ataque que deja el estilo pucelano. Pocas, sí, pero muy claras. Ante el Club Deportivo costó dos puntos y ante el Gimnàstic de Tarragona el primer bochorno de la temporada. Mayor, incluso, que el de la goleada (4-1) en Vallecas.


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