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Uno de esos partidos en los que sólo valía ganar 

Real Valladolid 4 – 1 AD Alcorcón | Victoria reconfortable para los blanquivioleta

El fútbol consiste en ganar pero, para Luis César Sampedro, no vale hacerlo de cualquier forma. Este Real Valladolid debe tener un estilo y conseguir las victorias desde unos patrones muy determinados. Así, los pucelanos buscan una seña de identidad que requiere en muchas ocasiones de tranquilidad. Para ser uno mismo hay que tener personalidad y para ser propio, tranquilidad. Por ello, y tras la goleada (4-1) sufrida ante el Rayo Vallecano, el Real Valladolid debía ganar a la Agrupación Deportiva Alcorcón. En el segundo duelo de una semana cargada de partidos, los tres puntos eran un premio que, además de devolver al Pucela a los puestos altos, generaría confianza en un equipo que sólo se gustó y convenció en los últimos 30 minutos.

· La crónica del partido, realizada para ElDesmarque Valladolid | “Vallecas ya es pasado” ·

Jaime Mata y Anuar Tuhami celebran el segundo gol del '9', el tercero del partido <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>

Jaime Mata y Anuar Tuhami celebran el segundo gol del ‘9’, el tercero del partido (RealValladolid.es)

La suerte se busca
Hablar de la visita de la Agrupación Deportiva Alcorcón al Estadio José Zorrilla será siempre hacerlo de una propuesta replegada y defensiva de Julio Velázquez. De igual forma, el duelo será recordado por el fallo de Dani Jiménez que propició el primer tanto de Jaime Mata y que abrió la lata pucelana. Hasta entonces, la propuesta de Julio Velázquez se imponía en un duelo en el que era a los propios alfareros a los que no les interesaba que ocurriese nada y, hasta ese minuto 41, el plan les estaba saliendo a la perfección.

Los amarillos llegaban a Zorrilla para no cometer errores pero era su portero el que, de una forma flagrante, rompía el partido. Su error llegaba con esa pizca de suerte que buscaba y necesitaba el Real Valladolid. La suerte se busca, después se aprovecha y, más tarde, se potencia. El Real Valladolid siguió esos pasos para firmar tres puntos muy necesarios en los objetivos de la temporada pucelana.

Tras el primer tanto, el duelo no se rompía como se esperaba. Es cierto que la Agrupación Deportiva Alcorcón se abría un poco más pero insuficiente como para dejar espacios que pudiera aprovechar el Real Valladolid. Para romper el partido, los pucelanos necesitarían otra pizca de suerte, aquélla que encontraría Míchel Herrero en la falta que supondría el segundo tanto del partido. Con ese rebote en la falta ejecutada por el ‘21’, el duelo ya se rompía definitivamente. Julio Velázquez varió el esquema, los jugadores alfareros bajaron los brazos y el Real Valladolid aprovechó las heridas del rival.

Un partido de media hora
Con el duelo roto en su favor, el Real Valladolid quiso hacer daño. Matar al rival suponía elevar su confianza. Sin ser mínimamente superior a su rival hasta ese segundo gol, con el segundo tanto de Míchel Herrero, el duelo se rompió. La suerte que había favorecido al Real Valladolid ofrecía un duelo de 30 minutos en el que los pucelanos comenzaron a ser ese equipo vertical, rematador e incisivo que tanto gusta a su entrenador. La entrada de Giannis Gianniotas y Pablo Hervías potenciaba el estilo ofensivo de un Real Valladolid que sólo en esos últimos minutos levantaba de sus asientos a los aficionados.

En la ofensiva final por emocionar e ilusionar, el Real Valladolid ya había cubierto su gran objetivo. Tras todo lo vivido en la derrota (4-1) Vallecas, con la ruptura de las grandes sensaciones y una goleada tan dura como inesperada, los tres puntos en la visita de la Agrupación Deportiva Alcorcón era la gran necesidad del equipo de Luis César Sampedro. Con ellos comienza una nueva ilusión, aquélla que se debe confirmar en Almería.


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