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Luis César Sampedro y una evolución competitiva 

Este sábado, ante el Córdoba CF, el Real Valladolid de Luis César Sampedro cumplía 42 días desde el debut liguero con la innegable muestra de evolución en su juego

En el mundo del fútbol, como en cualquier otro deporte, las pretemporadas cada vez tienen menos peso en el rendimiento competitivo del equipo. Pese a todo ello, el Real Valladolid de Luis César Sampedro generaba ilusión en el pasado verano. El proyecto del entrenador gallego mostraba, además de grandes resultados, una identidad que convencía al entorno. El Pucela tenía un estilo pero no sería hasta el inicio de la competición cuando los blanquivioleta demostrarían de qué pasta están hechos y cuáles eran los defectos que la competición mostraba. En el debut liguero (1-2) ante el Fútbol Club Barcelona B se mostró parte de ese estilo pero grandes errores en pequeños detalles. Poco más de 40 días después de aquel estreno, el Real Valladolid muestra una evidente evolución que potencia las sensaciones veraniegas del equipo.

Luis César Sampedro, en la rueda de prensa tras la goleada (4-1) sobre el Córdoba CF este pasado sábado <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>

Luis César Sampedro, en la rueda de prensa tras la goleada (4-1) sobre el Córdoba CF este pasado sábado (RealValladolid.es)

La competición manda
Por muy buen verano que pueda realizar un equipo de fútbol no es hasta el inicio de la competición cuando se conoce el verdadero contenido del equipo y el nivel real que éste puede dar. Esa obligación que existe de obtener conclusiones definitivas tras cualquier partido hace que en verano ya se quiera realizar una clasificación definitiva. Por suerte, el fútbol es mucho más. Es cierto que las primeras impresiones cuentan pero no son las más importantes. La evolución que éstas tengan sí resulta definitoria.

Si algo enseñó o intentó enseñar la temporada pasada Paco Herrera en el Real Valladolid es que las últimas 10 jornadas son las que definen los objetivos de los equipos. Es vital llegar a ese tramo de la temporada con fuerza. Antes de ello, obviamente, el equipo debe formarse y detallarse desde la competición. Son tantos los detalles y los condicionantes de los partidos de pretemporada que las excesivas conclusiones generan expectativas irreales. Incluso en el estilo competitivo de verano diseñado por Luis César Sampedro.

El Real Valladolid generó unas ilusiones en verano que, por desgracia, se vieron rotas en el primer partido. La derrota inaugural (1-2) ante el Fútbol Club Barcelona B obligaba a un análisis crítico pero no excesivo. ¡El equipo había encajado dos goles! ¡Sampedro había perdido ante un conjunto recién ascendido! El entorno pasó del éxtasis y la emoción veraniega al berrinche de la primera derrota. Todo por la aclimatación a la competición y la entrada del grupo a ese gen competitivo que aún debía buscar.

Ese primer revés ayudó. El grupo, junto a la salida de Jose Arnáiz, se hacía fuerte. Guiados excepcionalmente por Luis César Sampedro desde esa primera derrota, el Real Valladolid comenzó a trabajar para “corregir errores”, como aseguraría el entrenador gallego. Esa búsqueda de afianzar la idea impuesta, sin romper con nada de lo establecido, ha generado seguridad, confianza y oficio en un equipo que ha evolucionado en los 42 días de competición que han pasado desde ese debut y hasta la goleada (4-1) ante el Córdoba CF.

Pequeños (y grandes) detalles
Uno de los principales éxitos del Real Valladolid de Luis César Sampedro en estos primeros nueve partidos oficiales ha sido la confirmación del estilo. Mucho de lo expuesto en verano ha sido confirmado con el avance de la temporada. Los primeros duelos ofrecían un estilo con detalles por pulir. Las semanas han pasado, todos los jugadores han disfrutado de oportunidades y el equipo lo ha agradecido. Ha mejorado con creces.

El Real Valladolid es reconocible en el terreno de juego. Esas dos caras con las que intenta hacerse fuerte se ven en el terreno de juego en todos los partidos. La evolución ha sido progresiva y se ha producido por la versión crítica que ha tenido el equipo y el cuerpo técnico. Ante el filial culé se dieron detalles incorrectos. En los dos siguientes partidos, pese a ganarlos, también. El equipo necesitaba poso y Sampedro se lo dio, dentro de la exigencia del día a día y la compresión de los tiempos por los que debe pasar el trabajo.

Luis César Sampedro, en el banquillo del Estadio José Zorrilla, durante su presentación como entrenador del Real Valladolid

Luis César Sampedro, en el banquillo del Estadio José Zorrilla, durante su presentación como entrenador del Real Valladolid

Sabiendo entrenar, obviando etiquetas y más si éstas son tempraneras, como pedía en su ‘presentación’, reconociendo los errores cometidos y puliendo todo aquello que dejaba al descubierto la competición, el Real Valladolid es un conjunto ilusionante a estas alturas de la temporada. Tras 42 días desde el debut, ante el Córdoba CF se pudo ver un equipo reconocible y muy mejorado.

Una idea y una propuesta vertical, fuerte y dominadora de las áreas que obtiene registros goleadores muy elevados porque este equipo, en su propuesta, evolución y detalles, tiene un objetivo muy claro. Su éxito pasa por llegar a la portería rival y eso se vio hasta en el duelo con el Fútbol Club Barcelona B.