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La apuesta más ambiciosa de este Real Valladolid 

Jordi Masip llega al Real Valladolid para las tres próximas temporadas en un importante empujón a su carrera tras una dura etapa en el Fútbol Club Barcelona

“Queremos cambiar la portería”, dijo Luis César Sampedro en su primera comparecencia tras iniciar los entrenamientos. El gallego lo dijo y la dirección deportiva se la ha concedido. Antes de la salida de Pau Torres del Estadio José Zorrilla, Jordi Masip ya es blanquivioleta. El que fuera el tercer portero del Fútbol Club Barcelona desde el verano de 2014 es nuevo jugador del Real Valladolid para las tres próximas temporadas en un movimiento ambicioso de un Real Valladolid que sigue buscando una experiencia en la categoría que el de Sabadell cumple con más de 70 partidos en el filial del equipo barcelonista.

Presentación LAV de JORDI MASIP como nuevo portero del Real Valladolid para las tres próximas temporadas

Una cuestión de altura
A nivel de cifras, Jordi Masip es un portero ‘pequeño’. Posee un juego moderno y un estilo que se asemeja a muchos de los grandes porteros del fútbol español pero sus dimensiones, apenas 179 centímetros, le hacen vivir dentro del en los últimos metros de su campo. En esa área pequeña o, incluso, en las inmediaciones de ella, es un portero de grandes condiciones. Dominador del juego por bajo, posee cualidades en acciones de uno contra uno y se defiende muy bien ante acciones de reflejos o de juego aéreo. Es un portero completo, un cancerbero sobre el que Luis Enrique Martínez confió para regalarle un tercer puesto en el Fútbol Club Barcelona.

Fue un regalo ‘envenenado’, que se podría decir, porque esta gran oportunidad fue el inicio de una etapa de tres temporadas a la sombra de otros dos cancerberos. Con sólo cuatro partidos en tres temporadas, Masip pudo mostrar poco las cualidades lucidas en el filial culé en Segunda división. Carácter, personalidad y dominio del área han sido las condiciones de un fichaje que cierra la portería blanquivioleta con personalidad.

Sobre el papel, Masip llega con ambición. Posee mucho fútbol guardado en sus guantes y el Real Valladolid es una gran oportunidad para mostrarlo. Alejado de excesivas presiones y exigentes cargas de emoción, Masip podrá recuperar el tiempo invertido en las filas del Fútbol Club Barcelona. Jamás se puede hablar de una época perdida porque supo adaptarse a sus exigencias y situaciones y, como afirmaba en su presentación, entendió que trabajar con los mejores era un gran avance para su carrera.

Un golpe de efecto
Ahora, llegando al Estadio José Zorrilla, emprende una nueva etapa. Un nuevo ciclo lleno de ilusión y ambición que supone un golpe sobre la mesa para el jugador y para el propio club blanquivioleta. Tras siete fichajes, la llegada del portero de Sabadell supone la inyección de moral más importante para el equipo. Generando un inconveniente por analizar, contar con este cancerbero y con Isaac Becerra en la portería pucelana supone un seguro para un equipo que ya está acostumbrado a tener grandes porteros en las últimas temporadas.

El pasado del jugador en el Fútbol Club Barcelona y en la primera plantilla culé genera una expectativa muy alta sobre el jugador. Se trata de un fichaje ambicioso del Real Valladolid en la búsqueda de Miguel Ángel Gómez por tener una “competencia sana” en todas las posiciones. La portería es una de ellas y con Masip se consigue cerrar con la que es, hasta la fecha, la apuesta más ambiciosa del nuevo proyecto pucelano.

Jordi Masip, durante un calentamiento previo a un partido oficial del Fútbol Club Barcelona durante la pasada temporada

Jordi Masip, durante un calentamiento previo a un partido oficial del Fútbol Club Barcelona durante la pasada temporada

Pese a mostrar varias cualidades muy similares a Isaac Becerra y pese a los tres años de inactividad que posee, añadir al equipo un perfil como el del catalán es un golpe de efecto para un Real Valladolid que apuesta por el jugador casi en las mismas condiciones que el propio portero. Ahora tocará ver cómo y cuándo se puede ver a este portero de gran dominio del área, del juego por bajo y de las acciones de uno para uno. Un portero completo, con tanto por pelear como por demostrar en esta exigente ilusión.