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Juan Villar y la obligación pucelana en Alcorcón 

A.D. Alcorcón 1 – 2 Real Valladolid | El Pucela tenía que ganar y lo hizo

El Real Valladolid viajaba hasta Alcorcón con muchas obligaciones en su mochila. Más, incluso, que ilusiones. La realidad del proyecto es que Paco Herrera podía estar contras las cuerdas por los últimos resultados y que una derrota y una mala imagen ante la Agrupación Deportiva Alcorcón podrían haber dejado muy tocada la imagen del entrenador y de su vestuario. Tras un inicio complicado de partido, Juan Villar, ausente en rendimiento en las últimas semanas, tomaba el poder del equipo y ejercía de líder. Con un doblete antes del descanso daba la vuelta al marcador para que el Real Valladolid cumpliera con su obligación. El Pucela debía ganar en el Estadio de Santo Domingo, y lo hizo. Ahora debe usar la victoria para crear una base. En esa nueva oportunidad, la enésima, los blanquivioleta no puede fallar. Otra vez.

Juan Villar anota el segundo y el definitivo tanto de la victoria ante la Agrupación Deportiva Alcorcón <em><strong>(LaLiga)</strong></em>

Juan Villar anota el segundo y el definitivo tanto de la victoria ante la Agrupación Deportiva Alcorcón (LaLiga)

Cuestión de detalles
Los análisis sesgados en el mundo del fútbol llevan a afirmar en muchas ocasiones que Leo Messi consigue todas las segundas jugadas “por suerte” y que Sergio Ramos, por ejemplo, tiene este acierto goleador de las últimas fechas porque “no se le cubre”. Los detalles no son positivos ni debidos a un trabajo. Son cuestión de suerte o error rival. Es un resumen más sencillo. Más llamativo. En lo que a la visita del Real Valladolid a Alcorcón respecta, el detalle estuvo marcado por la lesión de David Navarro. El experimentado defensa central, autor del tanto alfarero, caía lesionado en la acción del gol. En la puesta a punto de calentamiento de Fede Vega estuvo el cambio de partido. Ese detalle favoreció al Real Valladolid porque los de Paco Herrera buscaron que les sonriera.

Con la momentánea inferioridad numérica de los locales, los pucelanos adelantaron las líneas. Apretaron más arriba y buscaron más espacios entre las líneas del equipo de Julio Velázquez. Tras un inicio muy local, en el que el Pucela pagaría las dudas sobre su formación y el cambio de sistema de ésta, el paso de los minutos favoreció mucho a los pucelanos. Adelantaron metros e hicieron dudar a los amarillos.

Antes de que Juan Villar se transformara en ese líder goleador de la temporada pasada, el Real Valladolid ya había conseguido cambiar la dinámica del partido. Los pucelanos ya estaban en igualdad de propuesta con los alfareros. Javi Moyano y, sobre todo, Luciano Balbi se habían aclimatado a su estancia en el campo rival. El cambio de lateral a carrilero tuvo sus minutos de rodaje. Con el jienense y el argentino aclimatados, Juan Villar tuvo sus minutos de gloria y, como la temporada pasada, no perdonó.

Calidad de gol
Los jugadores como Juan Villar son difíciles de definir. O fáciles. ¿Qué tiene exactamente el ‘7’ blanquivioleta? Lo más sencillo pero, también, lo más caro. El gol. El onubense es un futbolista en muchos momentos anárquico. Es un jugador desquiciante en determinadas acciones por su indolencia o, incluso, por esas acciones que le llevan a ser el jugador más amonestado del equipo. No es un jugador que termine de convencer en su global pero que tiene un rasgo muy complejo de mantener en el Real Valladolid. El del gol.

En tres acciones, una de ellas anulada por fuera de juego, Juan Villar mostró qué jugador es y qué capacidad tiene para dar con el gol. Quintando la acción anulada, en otra hizo gol y en la otra provocó un penalti que él mismo anotó. Un derroche de cualidades y gol que le sirve al Pucela para sumar tres importantes puntos y a él para reconciliarse con una afición que no le veía marcar desde hace 50 días.

Sufrimiento y obligación
Tras el objetivo de la remontada, el Real Valladolid no supo mantener la perspectiva y el ritmo del partido y bajó en la intensidad que le había llevado hasta ese éxito. Pese a la quema de cambios que Julio Velázquez hizo con mucha rapidez, el Pucela no consiguió estar a la altura demandada y concedió demasiados metros al equipo rival. Con las prisas de la Agrupación Deportiva Alcorcón y el marcaje definido y controlado que la defensa blanquivioleta hizo sobre David Rodríguez, su máximo peligro, el Real Valladolid vio llegar el final del partido. No sin pedir la hora.

Lo hizo con miedo, con temblores y todo por culpa de su concesión de metros y, muy posiblemente, por la entrada de Jaime Mata en una posición y en una demarcación que ya ha demostrado que no sabe controlar. La apuesta de Paco Herrera por el ‘9’ en el exterior del ataque no favorece ni al jugador ni al equipo. Su entrada por Jose Arnáiz potenciaría al sufrimiento final que el Real Valladolid tuvo para confirmar la obligación de ganar con la que viajó hasta tierras amarillas. Con los tres puntos en el bolsillo, todo valía. Hasta el sudor final de los más de 150 aficionados desplazados hasta Alcorcón.


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