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¡Diez años de ilusión y opinión del Real Valladolid! 

Diez años junto al Real Valladolid, diez años opinando en versión blanquivioleta, diez años de ilusiones… ¡Diez años de vida de La linterna de Ángel Velasco! ¡GRACIAS!

La linterna de Ángel Velasco cumple 10 años. ¡Una década junto al Real Valladolid!

La pregunta que me hacen mucho ya no es por qué empecé este blog, ésa ya está superada, sino, más bien, por qué sigo dedicando en LAV tantas horas como el primer día. Sigo buscando novedades, ilusiones, secciones, colaboraciones, evoluciones, mejoras… Sigo apoyándome en ‘mi’ gente de confianza para saber qué me recomienda y qué harían ellos para mejorar este pequeño rincón de opinión sobre el Real Valladolid. Me gusta crecer y hacerlo junto a ‘mi’ equipo, aquéllos que me dedican horas de su semana, y, por ello, hoy es un día importante y muy especial para todos. ¡Hoy, La linterna de Ángel Velasco cumple 10 años! Una década de ilusión, de entretenimiento y de alimento para seguir dedicando horas a lo que más me gusta.

Sé quién soy y sé hasta dónde puede llegar y sé, también, con quién quiero hacerlo. Obviamente tengo sueños y me encantaría poder hacer todo esto desde otro sitio. Cambiar Zaragoza por Valladolid sería una ilusión. Un sueño que colmaría muchas de las ilusiones y las horas que he invertido gustosamente a este rincón. Todo puede llegar. No me lo exijo porque no considero que las casi 2.800 piezas de estos diez años sean un trabajo. Es una afición que colma muchas de mis necesidades y que sé que, por mi parte, nunca va a morir.

¡Gracias!
Siempre que redacto estas líneas de aniversario me pongo muy pesado. Muy redicho. Demasiado. No soy una persona que muestre mucho su agradecimiento y parece que lo hago sólo estos días. Dedico horas a estas líneas pero, también, lo hago gracias a muchas personas. Javier Barrocal es mi vida. Sin él, LAV no estaría vivo. Tampoco hubiera nacido sin Javier Valverde y, muy posiblemente, no tendría este nivel, bueno o malo, según a quién preguntes, sin el apoyo de Enrique Álvarez o Víctor Jimeno.

Siempre me han ayudado. Siempre me han potenciado pero siempre desde la oportunidad que Chus Rodríguez me dio en 2010. Es cierto que vemos el fútbol y el Real Valladolid  diferente pero si soy alguien, por minúsculo, enano o diminuto que sea, es gracias a aquel mensaje que una vez me dejó en Twitter. “Me gusta tu sección. Quiero hablar contigo”. ‘Ponte en pie… porque vamos a volver’, fue el inicio. Después llegó ‘Pucelanos cedidos por Europa’ y ‘Pucelano anónimo’. Varias etapas en las que los dos nos apoyamos y en la que, creo, hemos crecido juntos. Los dos nos hemos ayudado. Seguimos haciéndolo y, espero, que seguiremos haciéndolo. Tras “mis” informáticos, Barrocal y Valverde, es al que más le debo.

Por muchas veces que discrepemos, que lo podemos hacemos porque es cuestión de trabajo y del día a día, siempre le agradezco la oportunidad que me dio y que, honestamente, creo que aproveché. Le saqué rendimiento pero porque él dio el paso. La evolución tras aquello me dio y me da ganas de no frenar. Me adapto a lo que puedo dar y a lo que considero que puedo ofrecer. Ni más ni mejor que nadie. Sólo una versión más. Agradezco al que la compre y al que quiera, por supuesto, acompañarme en un futuro muy ilusionante que quiero diseñar.

Un proyecto. Una gran ilusión
Hablar del Real Valladolid y de ‘La linterna de Ángel Velasco’ es hacerlo, para mí, de una ambición desmedida. Nunca tengo suficiente. Es cierto que ninguna idea quedará como yo quiero o como imagino sobre un papel. Nunca llegan a lo que sueño ni a lo que me imagino pero siempre han tenido, tienen y tendrán toda mi ilusión. Quizás no es suficiente pero sí que copa mucha de mi ambición. Todo tiene mi cariño y mi esfuerzo.

La linterna de Ángel Velasco (10 años) - GIF 10 añosConsidero que todo ello, con detalles pucelanos, significa éxito. Para mí, indudablemente, lo es. En mayor o en menor medida siempre es un partido ganado para este sueño que inicié inesperadamente en 2007. Un trabajo de Universidad que se ha convertido en un sentimiento que pronto tendrá un valor propio que era inimaginable hace 10 años cuando escribí mi primera pieza sobre José Luis Pérez Caminero, uno de mis grandes ídolos.


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