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Limitaciones tácticas en el rombo de Paco Herrera | La linterna de Ángel Velasco
Desde el 20 de febrero de 2007 acompañando al Real Valladolid con mucha opinión|jueves, julio 18, 2019
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Limitaciones tácticas en el rombo de Paco Herrera 

El rombo de Paco Herrera. La base de este Pucela y de los problemas

Una de las mejores reflexiones que ha escuchado sobre el mundo del fútbol es aquélla que dice que «el fútbol no es lo que un ve, sino lo que sabe de él». Si yo no sé lo que es un fuera de juego, por ejemplo y señalando lo más fácil, nunca podré valorar si un gol es legal o no. Eso sí, el juicio sobre quién ha sido el mejor, cómo ha sido el partido y cómo ha transcurrido el duelo es lícito y, muy posiblemente, tan válido como otro cualquiera. Incluso como el de un entrenador profesional. Con todo ello, las limitaciones que yo visualizó sobre el famosos rombo de Paco Herrera, son las mías. Ni las reales, ni las únicas ni, posiblemente, las que son realmente. Mi concepción del fútbol me lleva a ver éstas, como otro podrá ver otras totalmente opuestas.

Paco Herrera hace un gesto a la zona de calentamiento durante el duelo en el Estadio Carlos Tartiere <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>

Paco Herrera hace un gesto a la zona de calentamiento durante el duelo en el Estadio Carlos Tartiere (RealValladolid.es)

¿Estilo o jugadores?
Desde la pasada pretemporada se sabe. Este Real Valladolid va a jugar con un rombo en el centro del campo o va a tener la base en él. Pasadas 24 jornadas aún no se sabe si Paco Herrera cree que es el modelo que necesita el Real Valladolid o se trata de una “cabezonería” del entrenador. Siendo el estandarte del proyecto del míster pacense en el Estadio José Zorrilla, el esquema como tal muestra limitaciones tácticas. Ya sean por el despliegue en sí o por las cualidades y condiciones de los jugadores que lo ejecutan, el rombo no parece ser el sistema que necesita el equipo ni, sobre todo, el que más pueda convencer al entorno.

Comenzando por preguntarse si éste es el estilo que piden los jugadores que posee el Real Valladolid o si éstos están en el mejor momento de sus carreras para ejecutar las exigencias del entrenador, es momento de cuestionar detalladamente. ¿Son Javi Moyano y Luciano Balbi el tipo de lateral que necesita este esquema? ¿Cumple André Leão las condiciones para ser ese engranaje defensivo entre las líneas pucelanas? ¿Está Alex López en un momento para ocupar la demarcación que tiene? ¿Son Juan Villar y José Arnáiz esos delanteros referentes que se necesitan? Cuestiones que sin ser explicadas, quiero responder con opinión. Mucha opinión.

Desde Leão a los laterales
Este sistema siempre ha estado en duda pero tras la derrota (2-1) en Montilivi, más. Ante el equipo de Pablo Machín los pucelanos estuvieron a merced de los catalanes por el nulo dominio del centro del campo y la escasa presencia exterior. Los carrileros del equipo rojiblanco camparon a sus anchas. Balbi y Moyano no daban para tanto trabajo y el primer tanto local mostraba la inferioridad con la que trabajaban el ‘6’ y el ‘17’ del Real Valladolid.

El equipo estaba roto en los costados y suele estarlo en el centro del campo. André Leão no participa en tareas ofensivas. El portugués no pisa campo rival. El ‘8’ siempre está por detrás de balón. La necesidad por cumplir tareas de equilibrio deja al equipo roto. No es novedoso y sí peligroso el hecho de que los jugadores pucelanos ataquen y defiendan en grupos. Unos en campo propio y otros en el rival que parecen solamente unirse para los trabajos de estrategia. Ya sean ofensivos o defensivos.

Este Real Valladolid no está equilibrado todo lo que Paco Herrera busca porque con esa ansiedad por la que André Leão debe cubrir zonas de apoyo el equipo pierde fuerza ofensiva. En el juego exterior pero, también, en las zonas interiores, aquéllas por las que tanto parece mirar este Pucela al acumular varios jugadores en el centro del campo pero en las que no siempre es superior al rival.

Desde los interiores a Míchel
El interior del campo parece ser la base de todo. Para ello se configuró la plantilla que se firmó pero ésta no tiene la fuerza que quiere tener el equipo y, desde mi punto de vista, es por un problema táctico. Es una limitación propia porque los interiores juegan y se disponen a la misma altura. Hacen una única línea de presión y, a su vez, una misma salida. Son más fáciles de marcar y de superar. Bloquean muchas de las opciones pucelanas de juego y de fuerza y Míchel Herrero, en un brillante estado de forma, no llega a todo.

El ‘21’ intenta aparecer en las segundas jugadas, como se le exige, pero también busca dotar al equipo de la velocidad de juego que, en ciertos momentos, elimina Alex López. El ‘4’ blanquivioleta, uno de los jugadores de mayor calidad de esta plantilla, no se encuentra en el mejor momento de su carrera. Parece lento y sin confianza. Carente del estado óptimo abusa de las conducciones y ralentiza en exceso el juego blanquivioleta.

Once titular del Real Valladolid en el duelo ante el Real Oviedo en el Carlos Tartiere <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>

Once titular del Real Valladolid en el duelo ante el Real Oviedo en el Carlos Tartiere (RealValladolid.es)

El Pucela no tiene velocidad con balón. No elabora con frescura ni, por supuesto, tiene los automatismos definidos que se exige a una idea que está siendo trabajada desde principio de temporada. En ella, el mediapunta, el jugador más ofensivo del rombo, debe ser fundamental en la creación de ocasiones. Con delanteros que juegan hacia fuera y no hacia dentro, la obligación es el juego de cara de éstos y la aparición de un jugador de segunda línea. El equipo, bajo estos parámetros, debería ver en sus delanteros a grandes asistentes pero, realmente, éstos llevan solamente seis asistencias y con perfiles como el de Jaime Mata sin estrenarse aún en esta situación.

Desde Jose a Raúl de Tomás
Jose Arnáiz sí que se ha aportado en esa circunstancia del juego y, en cierta medida, obligación de su puesto. Acumula tres pases de gol en una muestra más de que el ‘29’ es el ejemplo y definición de este Real Valladolid. Se trata de la referencia del estilo. Un calificativo mucho más importante que el de ser el máximo goleador del equipo. Anota, asiste, aparece por fuera y pisa área. Ha conseguido marcar de muchas formas. Por la izquierda, dentro del área o desde la derecha. Está en muchas zonas pero no consigue fijar marcas en zonas de relevancia.

Ese hecho sí lo consigue Raúl de Tomás. El madrileño, que va camino de convertirse en el eterno suplente de este equipo pese a los números y sus méritos, ofrece alternativas a un sistema que parece más una obcecación del entrenador que una seña de identidad de este Real Valladolid. El rombo es el debate constante y no ve descender su polémica al carecer de una obligada evolución de un equipo que quiere ser protagonista.

El esquema, como el equipo, puede tener margen de mejora pero el dibujo exige una mejora táctica que haga crecer todos los jugadores o que, al menos, los sitúe en las demarcaciones y con los apoyos que mejor muestren sus cualidades. Éste es un Pucela que quiere convencer pero que no consigue ser fiable ni en juego, ni en resultados ni en su estilo más propio; el ya inolvidable rombo de Paco Herrera.