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Los altibajos, desde la frialdad de estos partidos 

Primera vuelta | Llegada al play-off tras constantes altibajos de juego y resultados

Ha terminado la primera vuelta en la temporada 2016/2017 en el Real Valladolid y la sensación es que el equipo de Paco Herrera ha competido en una etapa del mismísimo Tour de Francia. Los pucelanos han disputado una etapa de montaña muy exigente y a la que les ha costado aclimatarse. Ha sido una larga competición de grandes descensos y ascensos que termina como empezó, con mucha ilusión. Tras diferentes pájaras y descensos de rendimiento, el Pucela ha conseguido estabilizar su ruta en las últimas semanas.

Paco Herrera en el banquillo del estadio José Zorrilla antes del duelo copero ante el CD Tenerife <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>

Paco Herrera en el banquillo del estadio José Zorrilla antes del duelo copero ante el CD Tenerife (RealValladolid.es)

Constantes desniveles
Ese primer puerto terminaba de una forma acalorada y nocturna pero con la misma sensación del más reciente. “Las mejoras de fútbol” que exigían la propuesta de Paco Herrera ante el Real Oviedo han variado hasta dejar “detalles que puedan significar el golpe definitivo” tras ganar en Cádiz. Desde el inicio y hasta el final hubo puntos de ilusión pero, también, de desesperación, miedo, dudas y desilusión. Aunque, como se demostró en Tenerife, “perder siempre debe entrar en un guión de fútbol”, los problemas del Real Valladolid no han sido sólo de falta de lectura. Se ha demostrado que “la impotencia decide más que un árbitro”, que “en el fútbol triunfan aquellos que ganan” y que hay rachas que “eliminan cualquier posible ilusión” y que, a su vez, “exigen soluciones”.

El Real Valladolid ha llegado al ecuador de la temporada en zona de promoción pero con grandes decepciones en su reciente historial. Demostrado “el breve recorrido que permite esta irregularidad” y marcando “el gran desequilibrio del año 2016”, el equipo no ha mostrado la “trascendencia” que se esperaba de él al llegar a Elche. Con altibajos o sin ellos, este Real Valladolid nunca he pecado de falta de profesionalidad. En la eliminación copera en San Sebastián demostró la intención de “intentarlo pero no conseguirlo” en una edición de Copa del Rey en la que se ha demostrado que “no sobra ningún partido” y que “los suplentes quizás deberían dejar de serlo”.

Una nueva vida
Termine como termine esta temporada, la racha de cinco derrotas consecutivas será histórica. Es casi insuperable. En otra época hubiera costado el cargo al entrenador, la estabilidad al proyecto y la titularidad a más de un jugador. En este Real Valladolid, no. Tras ganar a la Agrupación Deportiva Alcorcón se comenzó una “nueva vida” que demostraba “lo importante que fue no perder la compostura”. Siendo sensatos, “al Real Valladolid le empezó a sentar todo bien”, llegó, incluso, a tomar “una carrerilla imponente” pero “la crispación se volvía a unir en este largo viaje” ralentizando la evolución blanquivioleta.

Se había “avanzado en sensaciones, estancándose en puntos” hasta conseguir en Mallorca, la isla maldita en la historia pucelana, “la victoria que tanto necesitaba el Real Valladolid”. Con ella se buscaba “una imperiosa confirmación” y con Raúl de Tomás “llamando a la titularidad y al play-off”, Cádiz ha dejado detalles para confiar en el “golpe definitivo”. Aquél que ha buscado el Pucela tantas jornadas pero que nunca ha encontrado de una forma estable. Ahora, puede ser el momento. Ahora, todo está de cara.


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