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Querer y no poder. Intentarlo pero no conseguirlo 

Real Sociedad 1 – 1 Real Valladolid | Despedida de la Copa del Rey 2017

El viaje a San Sebastián era una buena oportunidad para el Real Valladolid. Pese a que la eliminatoria copera estaba más que sentenciada, los de Paco Herrera viajaban hasta Anoeta con tres objetivos. Tras el partido, sólo conseguirían uno. Iniciando sus intenciones por competir el duelo, siguiendo por ganar el duelo y terminando, quién sabe, por dar la vuelta a la eliminatoria, los blanquivioleta sólo consiguieron el primero. Dieron la cara en el duelo pero siguieron demostrando las limitaciones que tienen para conseguir lo que intentan. Con una gran base del equipo actualmente titular el Pucela quiso pero, nuevamente, no pudo. La historia interminable del año 2016.

Raúl de Tomás pelea en Anoeta un balón ante la presencia cercana de Sergio Canales <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>

Raúl de Tomás pelea en Anoeta un balón ante la presencia cercana de Sergio Canales (RealValladolid.es)

Mucho más que un rombo
En ese listado de objetivos que se proponía el Real Valladolid para el duelo destacaba la forma en la que lo iba a buscar. Paco Herrera, propulsor durante toda la temporada de un rombo que genera superioridad numérica en el equipo pucelano, formaba con cinco centrocampistas. Raúl de Tomás viviría solo en ataque. El esquema la dejaba como el único frente ofensivo y el partido lo confirmaba. Una jugada aislada del ‘47’ pasado el minuto 20 en la que pelearía contra cuatro rivales demostraba el nivel de la propuesta pucelana.

Ésta fue desapareciendo con el avance del partido y la salida de Sergio Marcos, Míchel Herrero y Alex López. Tres de los jugadores de mayor calidad del equipo dejaban su puesto para ver una versión más directa y profunda de los vallisoletanos. Amarrando el centro del campo con un doble pivote y acompañando al punta madrileño con Jaime Mata y Jose Arnáiz, el Real Valladolid buscaría el segundo objetivo mencionado.

No llegaría y no se produciría por los mismos motivos que el equipo pucelano no posee una mejor clasificación liguera. La actitud durante todo el partido en Anoeta fue encomiable. El equipo lo dio todo pero no supo cómo demostrar esa magnífica intención. Tuvo el balón, llegó al área rival, metió el miedo en el cuerpo del rival y generó grandes ocasiones. Todo parecía ir por el buen camino pero el sueño de ganar el partido y cerrar el 2016 con una gratificante victoria se marcharía en la ocasión que Jose mandó por encima del larguero.

Sin premio
Sin gol el equipo de Paco Herrera dejaba claro que su problema es de ejecución. Sabe qué quiere y cómo debe hacerlo pero no lo consigue. Lo intenta de varias formas pero no da con la tecla definitiva y eso que si la Copa del Rey ha demostrado algo ha sido que este equipo mejora al trabajar y jugar sin presión. Los cuatro duelos coperos han mostrado una versión liberada del equipo. Independientemente del resultado o de la dinámica, el equipo ha dado la cara y ha sido ofensivo en todos los partidos.

En Anoeta no fue menos. Sin la obligación de ganar ni la ambición de clasificarse el equipo nunca se dio por vencido. Salvo los primeros 20 minutos, dónde el equipo se asentaba en el juego y en la propuesta del cuerpo técnico, el resto del encuentro fue de un perfil igualado. La falta de ritmo de una Real Sociedad que nunca llegó a pisar el acelerador favorecía a un Real Valladolid ambicioso pero no exigido ni presionado. Los pucelanos buscaban sus objetivos con ilusión y hambre pero sin los resultados esperados y merecidos.

Buenos 390 minutos
Antes de un merecido y profundo análisis de la edición 2017 de Copa del Rey en lo que al Real Valladolid se refiere es importante calificar como muy buena la participación pucelana. Este último encuentro definía cómo se ha mostrado el equipo en esta competición. Un estilo desenfadado y que ha servido a varios jugadores para mostrar dónde están. En Anoeta, nuevamente, Markel Etxeberria y Ángel García, por citar dos ejemplos, mostraron que la distancia que tienen con Javi Moyano y Luciano Balbi en sus peleas por los laterales es exagerada.

De igual forma, Raúl de Tomás volvió a ejemplificar que su nivel es portentoso y que no debe perder un segundo de juego. El ‘47’ debe ser capital para el equipo, como lo ha firmado en esta Copa del Rey, dónde tanto en Anoeta como ante el club Deportivo Tenerife o en la Romareda fue mucho más que el punto ofensivo del equipo. Fue el calibre de intensidad, brega y lucha de una competición que sí deja fundamentos para creer y confiar.


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