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La victoria que tanto necesitaba el Real Valladolid 

R.C.D. Mallorca 1 – 3 Real Valladolid | Vitales tres puntos para los de Herrera

Después de todo lo sufrido por el Real Valladolid esta temporada, merecida e inmerecidamente, la victoria en el Iberostar Estadio es vital para el futuro del equipo y la confianza de éste. Los de Paco Herrera, sin pegada ni fuerza ofensiva durante toda la temporada, obtuvieron su segunda victoria de la temporada lejos del estadio José Zorrilla gracias a una efectividad sorprendente. Los pucelanos, con la fuerte llegada del centro del campo y el importante regreso de José Arnáiz al gol, firmaron un abultado resultado que, de tan exagerado como es, debe ser un espaldarazo definitivo a la confianza del equipo blanquivioleta.

José Arnáiz es felicitado por sus compañeros tras el primer gol del Real Valladolid en Mallorca (LaLiga)

José Arnáiz es felicitado por sus compañeros tras el primer gol del Real Valladolid en Mallorca (LaLiga)

Duelo trascendental
“Viajar hasta Mallorca”, como reza la canción, era un duelo vital para los intereses del Real Valladolid. Los de Paco Herrera, después de tres jornadas consecutivas sin ganar y con sólo un punto de esos nueve disputados, llegaban al Iberostar Estadio con la sensación de que debían ganar y la obligación de mejorar la imagen. Fuera como fuera, los pucelanos debían conseguir objetivos en Mallorca. Finalmente, y tras más de 70 minutos a merced del dominio del balón de un rival débil en la creación de ocasiones, el equipo blanquivioleta se marchaba del estadio balear con la fuerza de tres puntos, de tres goles y de la segunda victoria forastera de la temporada.

Así, el Real Valladolid crece en la temporada cómo estaba escrito, desde los puntos. El equipo, exigido y apretado hasta la extenuación, tenía que ganar y así lo hacía. Con un juego plano y con una ineficacia ofensiva en la creación, los blanquivioleta vivieron del contragolpe. Con él, la velocidad de José Arnáiz y Juan Villar y la calidad en el pase de Míchel Herrero o Alex López, fueron determinantes para que el Real Valladolid no sufriera.

Estaba a merced del rival, es cierto, pero sin una sensación de agobio determinante. Paco Herrera y los suyos vivían con suficiencia los tramos de dominio bermellón y de gran sensación de peligro. Pese a su mayor dominio del balón, los blanquivioleta dominaron el espacio y las transiciones ofensivas. El tanto de José con el que se comenzaba el segundo acto fortalecía las posibilidades de un equipo que firmaba todo aquello que no había conseguido hasta la fecha. Tres puntos vitales como nunca antes se habían conseguido, aprovechando todos y cada uno de sus acercamientos reales de peligro sobre el área de Roberto Santamaría.

El peso de José
La primera parte no fue buena. No se puede negar. Ni uno ni otros crearon ocasiones que llevarse a la boca pero, por suerte, José Arnáiz supo entender el pase de Míchel Herrero al comienzo de la segunda parte. Una transición muy bien ejecutada por el equipo pucelano, aprovechando los espacios a la espalda de la defensa balear, dejaron el primer gol en bandeja. Con él comenzaba un nuevo partido, un duelo en el que los locales debían proponer y conseguir y en el que los visitantes sólo debían esperar.

Los pucelanos tenían que ser pacientes. Debían permanecer en sus puestos y vislumbrar aquella oportunidad que pudiera llegar. De una forma o de otra el equipo local se iba a abrir e iba a dejar ese resquicio de esperanza a la seentencia. Ese momento llegó y Alex López lo aprovechó. Firmaba su primer gol como blanquivioleta en la sentencia del partido. Los pucelanos no desaprovechaban la oportunidad y se acercaban a una victoria que ganaría en majestuosidad en el marcador en el tiempo de descuento.

En una jugada similar a la del segundo gol, Míchel Herrero hizo el tercer tanto. Multiplicó la alegría en el Real Valladolid en un encuentro de marcador elevado pero de realidades innegables. El salto cualitativo del centro del campo con los dos goles potencia un estilo de juego en el que José Arnáiz es capital. Ya no es que el canterano equilibre la zona ofensiva, que lo hace, es que se está destacando como mucho más que el reflejo y la definición de este Real Valladolid. El ‘29’ es el jugador franquicia. La base de todo.

La lectura del partido
Con los tres puntos en el zurrón todo es más positivo y más sencillo. Así se puede hacer una buena lectura del partido, aquélla que obliga a ver el juego pucelano como plano y sin calidad. Con la victoria ya firmada y acumulada en la clasificación, Paco Herrera y los suyos deben entender que la visita a Mallorca no es perfecta, ni mucho menos. Es un buen bagaje de goles y resultados pero no de juego.

Sin poder esperar que esta victoria se realizara con una suficiencia total sobre el terreno de juego, la importante ahora es una buena lectura y la compresión de los muchos puntos mejorables que deja el partido. En elaboración, contención y bagaje ofensivo con el balón, el Real Valladolid debe mejorar mucho. En pegada, no. Por fin el equipo firmaba una buena victoria y lo hacía sin merecerla en toda su extensión. Cuestionado quién debía ganar por méritos de unos y de otros, es cierto que el marcador es exagerado pero que, por fin, la calidad ofensiva pucelana salió a la luz. Desde ella, ahora, se debe crecer y mejorar la forma de esta victoria.