La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Opiniones pucelanas

¿Por qué tenemos que sacar tantas conclusiones?

Entre la penumbra futbolística pucelana aparece la obligación de tener que obtener conclusiones férreas y seguras de cada partido que disputan los de Paco Herrera 

No sé ni qué pensar de la situación actual del Real Valladolid. Los altibajos del equipo de Paco Herrera son incuestionables. Tan pronto consigue ilusionar con un duelo completo como en la victoria (2-0) ante el Sevilla Atlético como decepcionar con un juego paupérrimo y deficiente como en la reciente derrota (2-1) en Los Pajaritos Soria. La situación es tal que es imposible poder realizar un juicio como pide la exigente situación de las redes sociales. Éstas, contaminadas y destruidas en los últimos años, pretenden tener una capacidad de voracidad tan excesiva como irreal debería de ser. Piden pelear ante una realidad pucelana tan negativa como el declive que el debate más sano de los últimos años tiene en la actualidad.

Paco Herrera se lleva las manos a la cabeza tras el definitivo gol de Manu del Moral en Los Pajaritos <em><strong>(LaLiga)</strong></em>
Paco Herrera se lleva las manos a la cabeza tras el definitivo gol de Manu del Moral en Los Pajaritos (LaLiga)

El poder de las redes sociales
Las redes sociales no hace mucho eran una bocanada de aire fresco. Una interactuación rápida, directa y constructiva. ¿Quién podía decir que no? La novedad llevaba a la satisfacción y ésta a un sano debate recíproco. Todo tiene un tiempo, una fase y una etapa y puede que aquélla en la que debatir era una opción haya terminado. Las redes sociales exigen conclusiones y titulares. Vivimos en el momento de las sentencias, de las muestras de conocimiento y todo ello mezclado con una gran dosis de arrogancia.

El inicio de todo este pensamiento me llegó cuando en la clasificación copera (3-1) ante el Club Deportivo Tenerife leí, no recuerdo a quién, que “el que diga que Sergio Marcos no es buen jugador es que no entiende nada de fútbol”. En un deporte de gustos en todos los sentidos y en el que, por ejemplo, a Miguel Ángel Portugal no le gusta Javi Moyano pero a Paco Herrera sí, la tendencia obliga a una conclusión común. “Este jugador no vale, y no vale”. No hay vuelta de hoja. Hoy por hoy todo sirve para sentenciar, para intentar desprestigiar a aquel que no cree igual y que, por consiguiente, tiene gustos diferentes.

Esas preferencias innatas y esas diferencias de concepción me llevan a no querer quemar el Real Valladolid ni el estadio José Zorrilla. Considero que todo análisis tiene un punto intermedio. Es imposible sacar grandes conclusiones tras el pitido final de cada fin de semana pero, sobre todo, parece complicado no atribuirse la razón. Cada uno tiene su verdad, su pensamiento y su intención. Aunque unos quieren opinar, otros incendiar y otros muchos, dogmatizar, la cuestión está en cómo se defiendan los argumentos. Así se puede hacer sano, productivo y constructivo el debate y nos remontan a los años gloriosos de las redes sociales. ¡Qué años!

Me agota la situación
Con todo esto sólo puedo afirmar que la situación del Real Valladolid puede conmigo. Soy uno más en la tristeza que consume al entorno en los últimos años. Un equipo sin rumbo, sin un capitán fijo y sin un esquema claro. No existía ‘proyecto’ con lo que este término engloba pero quizás éste es el momento de aprender de la historia reciente y saber, como nadie, cómo es está categoría y qué necesita el equipo blanquivioleta.

Braulio Vázquez podrá ser mejor o peor pero es el líder deportivo del club. Carlos Suárez, máximo accionista y dueño del club, le ha dado el poder y éste se lo quiere dar a Paco Herrera. La experiencia del míster es imperial, una base para confiarle el futuro de la parcela técnica. No hay duda. Con estos ingredientes el problema no debería aparecer después de una derrota ni olvidarse tras cada victoria. El ‘proyecto’ debería estar por encima de todo análisis, de toda conclusión y de toda sentencia. 

Turno de responsabilidades
Es cierto que el agotamiento es total. Nadie lo niega pero debe estar esa sensación de que todos somos responsables. Los altibajos de juego del equipo son muy similares a los de pensamiento sobre el equipo. Quizás porque los resultados así lo hagan. En el mundo deportivo de los resultados, las conclusiones deben ser lo que éstos marquen o lo que el entorno global opine. Lo contrario, es ser un iluso y un irresponsable.

Si Ibán Salvador hace un mal partido en Los Pajaritos, que lo hizo, la secuencia es criticarlo, primero, insultarlo, después, para, posteriormente, pedir su baja federativa. Aquel jugador que enamoró y convenció en pretemporada ya no vale. Como tantos otros no es propio del Real Valladolid pero, después, sí lo es de otros muchos equipos. Es agotador. A nivel de realidad pero, sobre todo, de crítica constante, falta de construcción y exigente de sentencia, contenido y protagonismo. Sin paciencia y sin responsabilidades todos nos creemos superiores sin serlo.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.