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Avance en sensaciones. Estancamiento en puntos 

Córdoba 1 – 1 Real Valladolid | Constante evolución pucelana. Ahora sin puntos

Por segunda semana consecutiva el Real Valladolid empataba un partido que, por ocasiones, merecía ganar. Los de Paco Herrera, con solvencia en el centro del campo, facilitaban la creación de ocasiones de un equipo que crece semana a semana. Avanza y progresa en la creación de ocasiones pero se estanca en la obtención de puntos. Pese a cumplir el objetivo de seguir sumando, los pucelanos ya se han dejado cuatro puntos en el camino de  las dos últimas escalas. El juego se encuentra, se afianza y se mejora pero el peaje ahora son los puntos que se pierden en ese camino. Pese a ello, la noticia son las sensaciones y éstas son muy positivas.

Míchel Herrero se lamenta tras fallar una ocasión marrada en la segunda parte del duelo en El Arcángel <em><strong>(LaLiga)</strong></em>

Míchel Herrero se lamenta tras fallar una ocasión marrada en la segunda parte del duelo en El Arcángel (LaLiga)

Desde el centro del campo
Poco tardó Paco Herrera en afirmar en verano qué quería de su Real Valladolid y cómo iba a jugar este nuevo proyecto blanquivioleta. El entrenador catalán buscaría un dominio total del balón desde la superioridad numérica en el centro del campo. Ese famoso “rombo” que tanto se mencionaba en pretemporada costó llegar a la competición regular. Los últimos movimientos del mercado del club hicieron dudar a un cuerpo técnico que, desde hace unas semanas, ya lo tiene instalado como la base fija del equipo.

Configurado este estilo, el Real Valladolid crece, evoluciona y domina el partido como quiere el entrenador. Si en verano Paco Herrera visualizaba un estilo y un formato para su equipo, éste es el realizado por el Real Valladolid en las últimas cuatro jornadas. En ellas se ha visto un Pucela dominador, con grandes opciones de ser protagonista y con muchos de los movimientos ideados por los entrenadores sobre el campo. Este Real Valladolid ya no es previsible y no lo es por el dominio y la fuerza con la que se mueve con el balón.

En Córdoba, la idea fue similar a la jornadas atrás, aquéllas que se comenzaron a fraguar desde la victoria (2-0) ante la Agrupación Deportiva Alcorcón. Desde entonces, el engranaje entre André Leão, Joan Jordán, Alex López y Míchel Herrero es la base de un equipo asentado en la zona central pero con deficiencias en las áreas. Por ello, desde el centro del campo se domina al rival pero en los últimos metros no se le ajusticia. De igual forma que no se aprovecha todo ese éxito de balón, se debilita a la hora de defender. Sin maldad para marcar y sin contundencia para defender, el Real Valladolid pierde enteros en su autoestima y puntos en sus últimos partidos.

Los detalles
El problema de áreas es conocido ya en la categoría y José Luis Oltra quiso hacer sangre en el Real Valladolid. Dificultando la salida de Isaac Becerra en los saques de esquina, el Pucela sufrió mucho para defender todas las jugadas a balón parado. Iniciado por un duelo que se comenzaba perdiendo, el área andaluza tendría la oportunidad de firmar la victoria pucelana pero esa debilidad defensiva a balón parado se trasladó al poco mordiente ofensivo.

Si Juan Villar marró la ocasión más clara del partido, Raúl de Tomás, Joan Jordán o Alex López tuvieron opciones de consumar la remontada blanquivioleta. Tristemente ese segundo gol no llegó. El potencial del equipo no se cumplió porque los detalles no fueron pucelanos. La idea está adaptada y el camino asimilado. Los detalles que marcan las diferencias, aún no. Ese progreso es el que se le debe pedir al Real Valladolid en los próximos partidos. Con él, llegará el éxito final de un equipo que en El Arcángel creció en sensaciones pero careció de suerte para recuperar los puntos perdidos en el empate (0-0) ante el Real Zaragoza.

Sublime línea
Tras el partido, lo realmente importante es saber cómo debe asimilar el Real Valladolid los dos empates consecutivos que ha firmado. Éstos pueden ser asumidos como la pérdida de cuatro puntos pero, también, como la confirmación de la evolución del Real Valladolid, un equipo fuerte en ideas y constante en la línea de evolución que ha creado. El futuro se puede afrontar con fuerza y determinación porque el camino está definido. Sólo queda definir esos pequeños detalles que no dejan que todo se transforme en victorias.

Que los últimos empates puedan dejar dudas en el camino por la pérdida de puntos en las dos últimas paradas es un lastre que el Pucela no debe asumir. Su futuro se generará desde partidos como el firmado en El Arcángel. El equilibrio entre la zona central, la de la creación en la que se sustenta este equipo, y las áreas hará definitivo el crecimiento blanquivioleta en las últimas tres semanas de competición.


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