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Lo importante que fue no perder la compostura 

Gimnàstic 1 – 2 Real Valladolid | Tercera victoria consecutiva en sólo ocho días

Superar una crisis es vital para ser ambicioso de cara a futuro. Así, la victoria blanquivioleta en el Nou Estadi de Tarragona invita al Pucela a marcar un patrón. Superada la que pudo ser la peor racha de la historia del Real Valladolid, el equipo se ha arrancado las trabas y dificultades sobre las que podía trabajar. Olvidada la ansiedad y eliminados los fantasmas, Paco Herrera buscará perfeccionar esa idea en la que siempre ha confiado y aquélla que ningún integrante del vestuario ha puesto en duda. Tales circunstancias convierten al Pucela en favorito a ganar en las próximas jornadas y dada la igualdad de la Liga 1|2|3, no es poco.

Los jugadores pucelanos celebran el primer gol del partido en Tarragona, el anotado por Juan Villar <em><strong>(LFP)</strong></em>

Los jugadores pucelanos celebran el primer gol del partido en Tarragona, el anotado por Juan Villar (LFP)

Esperanza recuperada
No lo niego. La perdí. Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que comencé a dudar de la viabilidad de este Real Valladolid. Perdí la paciencia y la esperanza sobre un equipo que no dudó. El vestuario y el cuerpo técnico, a grandes rasgos, mantuvo la compostura y, ahora, sólo dos semanas después, ha encontrado sus primeros frutos. Salir de una mala dinámica y hacerlo cómo lo ha hecho este Pucela es un gran éxito. Sin miedos, sin acciones estrambóticas y sin grandes cambios hacia el exterior. Confirmar que la idea es inamovible y que los resultados no la cambian, es una heroicidad muy lejana del fútbol actual.

Es cierto que aún queda mucho por jugar y que el margen de mejora es muy elevado pero asegurar el camino en los buenos resultados y en las malos confirma que este Pucela va en serio. Tendrá un resultado u otro, será exitoso o no pero el Real Valladolid de Paco Herrera tiene unas ideas, son intrínsecas a su juego y éste, cada vez, está más cerca de ser un estilo que “juegue bien”.

La victoria en Tarragona confirma muchas tendencias y sensaciones. A largo plazo queda ratificar todo lo vivido en los últimos tres partidos y ver qué avance tiene un equipo que cree como nadie en él mismo. Creer en esta categoría es vital y trascendental y hacerlo con un jugador determinante como es actualmente José Arnáiz da empaque a un proyecto porque, al fin y al cabo, este Pucela es un proyecto, con lo que significa tal término.

Talento ofensivo
Cuestionar por qué el Pucela ganaba en Tarragona tiene una sencilla solución. El crecimiento en la exposición del talento fue determinante en el duelo ante el equipo de Vicente Moreno. Además de la influencia de José en el marcador, la recuperación para el gol de Juan Villar, la calidad expuesta por Alex López, la determinación de Joan Jordán, la aparición ofensiva de los laterales, vitales en los dos goles, y la rápida decisión en las transiciones de Michel Herrero daban éxito al crecimiento del equipo.

Con la (2-0) victoria ante la Agrupación Deportiva Alcorcón, donde la velocidad ofensiva fue vital, en el Nou Estadi la muestra de la cantidad de cualidades ofensivas que tiene el equipo resultaba determinante para obtener los primeros tres puntos fuera del estadio José Zorrilla tras 218 días. Eliminada la traba foránea y unida a todos los miedos consumidos en la última semana, el Real Valladolid no tiene excusas. Debe ser determinante con el balón y cumplir así el objetivo capital de Paco Herrera para su Pucela.

Ambición y realismo
El horizonte pucelano es uno y existe aún gracias a la paciencia que no todos tuvimos. Algunos la perdimos y, sobre todo, carecimos de esperanza y pese a ser una acción innecesaria, el Real Valladolid está vivo actualmente gracias a la confianza total en el proyecto. Gracias a la estabilidad y a la seguridad que otorga no perder la compostura, los de Paco Herrera no deben construir. Sólo deben detallar.

La pérdida de nervios hace un año obligaba a crear con debilidad esquemas, patrones y estilos. Ahora, no. El Real Valladolid debe puntualizar sus muchas debilidades. Son mejoras accesibles, no carencias y desde los 13 puntos, las dos victorias consecutivas y la localización de las bases del equipo, el Pucela no debe perder los nervios. No los ha perdido nunca y no debe hacerlos cuando ha sido capaz de sostener un momento muy delicado. Sin rupturas en la base y sólo con el impedimento de un cemento fresco, el equipo tiene la compostura de un grupo con ambición que debe ser realista en las próximas semanas, las que marcarán el futuro.


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