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La demostración de que no sobra ningún partido 

Real Valladolid 3 – 1 C.D. Tenerife | Primera regresará al estadio José Zorrilla

Sufrida, peleada, luchada y, en parte, merecida. El Real Valladolid firmaba la clasificación copera tras 120 minutos de juego ante un digno rival. El Club Deportivo Tenerife, que fue merecedor de la clasificación en varias fases del partido, puso el objetivo muy difícil a un conjunto de Paco Herrera que demuestra por qué no le sobra ningún encuentro oficial. Los pucelanos, con varios jugadores en versión ambiciosa volverán a reencontrarse con la élite de fútbol español en una edición de Copa de Rey que le vine como anillo la dedo para la formación pucelana y el crecimiento de un proyecto con 24 grandes piezas.

Ibán Salvador y Raúl de Tomás, entre otros, se abrazan con Dejan Drazic tras el primer gol del serbio <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>

Ibán Salvador y Raúl de Tomás, entre otros, se abrazan con Dejan Drazic tras el primer gol del serbio (RealValladolid.es)

Uno por uno
En la previa al encuentro ante el Club Deportivo Tenerife desde estas líneas se hacía un buen análisis sobre el duelo copero. Saber si venía bien tal competición al equipo pucelano era una obligación que el partido resumió a la perfección. Todos los jugadores que saltaron al encharcado césped del estadio José Zorrilla aprovecharon la oportunidad y los minutos de juego. Uno a uno, el encuentro fue positivo.

Pau Torres, eterno suplente para esta temporada, estuvo nervioso pero mostró calidad y reflejos. Aprovechó su oportunidad. Markel Etxeberria, único jugador profesional sin minutos ligueros, demostró un buen nivel. Defensivamente fue fuerte y se mostró ambicioso en ataque. Buena participación con opciones para el futuro. Ángel García se mostró con coraje y fuerza en ataque. Su demanda de minutos es una obligación para seguir puliendo detalles su juego. Alberto Guitián y Alex Pérez, pareja de centrales durante tres encuentros seguidos, solventó nuevamente la papeleta. Compenetrados y solventes dentro de sus obvias mejoras. Luismi Sánchez, simplemente, demostró quién es. Pese al error en el gol canario tuvo una participación brillante con balón.

Ese dominio de balón no fue igual con Sergio Marcos y Anuar Tuhami pero ambos fueron perros de presa en una presión en la que no dieron un balón por perdido. El esfuerzo por aprovechar la oportunidad fue encomiable. A nivel ofensivo, Ibán Salvador mostró su desparpajo y descaro, aquéllos que pueden ser necesarios para la actual situación, Jaime Mata mostró debilidad pero mucho corazón y Guzmán Casaseca, que no es poco, hambre y carácter, condiciones vitales de recuperar para un jugador que ha vivido lo que él ha sufrido.

Determinantes cambios
Entre los 11 titulares firmaron una buena actuación individual. Obviamente, a nivel grupal, el aspecto es mejorable pero siempre desde un patrón de crecimiento y predisposición tan alto como el que mostró un conjunto en el que los cambios fueron determinantes. La entrada de Dejan Drazic y Raúl De Tomás demuestra que este Real Valladolid tiene variantes no sólo a nivel liguero sino, también en la competición copera.

Que los jugadores determinantes en el partido fueron suplentes demuestra el potencial de una plantilla que debe crecer, debe mejorar y que lo debe hacer desde el juego y los partidos. Al equipo de Paco Herrera no le sobra ningún partido. Es más, cuantos más partidos pudiera jugar mejor para un equipo con potencial pero con mucho margen de mejora como demuestra un partido de altibajos en el que la pólvora fue determinante.

Ambición imparable
El Pucela posee hambre. Tanta como variantes en su juego, en su vestuario y en su estilo. Con estos grandes requisitos, Paco Herrera debe inculcar ambición a sus jugadores. La siguiente ronda copera no debe ser una obligación pero sí una muestra de qué quiere este equipo y cómo lo busca. Los pucelanos no pueden perder oportunidades. No les sobra ningún encuentro y esta obligación de aprovechar todas las oportunidades que ofrece el calendario es una muestra de ambición de un equipo jugar.

Los frentes pucelanos son tantos como los jugadores que posee en su vestuario. Cada uno tiene su situación especial, aquélla que obliga al cuerpo técnico a dirigir los encuentros con la ambición de que ninguno sobra. Un plantilla como ésta necesita jugar, jugar, jugar y volver a jugar para “ganar, ganar, ganar y volver a ganar”, que diría Luis Aragonés en su definición del gran objetivo del fútbol.


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