Descaro y alternativas para crear un nuevo estilo

La llegada de Dejan Drazic al Real Valladolid regala opciones a un Paco Herrera que ya vislumbra un nuevo esquema. El serbio ofrece novedosas opciones exteriores

Un futbolista más para regalar un esquema. Dejan Drazic, joven atacante del Celta de Vigo y de breve experiencia de juego en España, llega al Real Valladolid para ofrecer opciones ofensivas a un Pucela muy anclado en un único sistema de juego. Con este jugador en las filas pucelanas, el equipo crece en sus variantes y vislumbra un nuevo esquema sobre la pizarra. Con las opciones exteriores que genera este joven jugador de apenas 20 años el equipo crece en ese descaro que se debe tener en Segunda división pero multiplica las dudas sobre el rendimiento inmediato del equipo al ofrecer otro riesgo en un jugador que es una apuesta pero no una realidad. La calidad individual y las expectativas que llevaron al Celta a un elevado traspaso, nuevamente, se imponen ante su currículum.

Presentación LAV de DEJAN DRAZIC como nuevo jugador del Real Valladolid para la próxima temporada

Alternancia al rombo
Si algo se puede recriminar a Paco Herrera tras sus primeros partidos oficiales en el banquillo del Real Valladolid es el último cambio. Siempre ha realizado una permuta que ha generado dudas porque ha encerrado al equipo en su área. Tras uno de estos partidos en Vallecas, el entrenador catalán parecía excusar en la falta de efectivos ofensivos en su plantel. Cierto o no, cuando quería dar descanso a uno de sus jugadores de ataque, el equipo variaba su sistema para encontrar un estilo mucho más conservador que el inicial.

Por ello, la llegada de Dejan Drazic, como uno de los toques finales de la plantilla, ofrece grandes alternativas al equipo y al cuerpo técnico. Además de la frescura de un jugador con potencia y descaro, el Real Valladolid obtiene un jugador que se sale del patrón marcado. Es novedoso para el fútbol del equipo. Desvergonzado y con fuerza en el juego exterior, el serbio es una apuesta segura para cambiar los partidos y ofrecer un Pucela novedoso tras lo visto en toda la pretemporada.

Dejando a un lado a Guzmán Casaseca y Juan Villar, que no tienen, ni mucho menos, asegurada su continuidad en este Real Valladolid, el ex del Celta es el único jugador con potencia y calidad para generar fútbol exterior. Desde el costado zurdo o del diestro, Drazic tiene opciones de no ser un jugador de relleno en el equipo. Viviendo la blanquivioleta como una inmejorable oportunidad en su carrera, el serbio debe agarrar la opción blanquivioleta para explotar fuera de sus fronteras natales.

La cualidad del descaro
Siendo conscientes de que en el fútbol todo cuenta. Si la intensidad se está convirtiendo cada día más en una cualidad intrínseca en algunos jugadores, el descaro, también. Además éste no necesita de aclimatación porque cuando mejor se expone es en la novedad y por sorpresa. Paco Herrera no podrá frenar los primeros días del serbio por el estilo que posee. Con ganas de comerse el mundo tras las cadenas que ha tenido que soportar en su primer año en España, Drazic es, ahora mismo, como un animal encerrado que necesita libertad.

· #BienvenidoDrazic todo el especial sobre la llegada del serbio al Real Valladolid ·

Ese descaro de fútbol y rabia que tiene el jugador será mimado y trabajado por un Paco Herrera al que se le acumulan las tareas. Con una nueva apuesta de la dirección deportiva en un proyecto de jugador pero no en una realidad, el Pucela tiene en Drazic a un potencial por pulir y explotar como es Ibán Salvador, Sergio Marcos o José Arnáiz. Si dicen que las crisis son momentos de oportunidades, el Pucela y su vestuario es la mayor oferta de las oportunidades de la categoría. No existen posibilidades económicas pero sí alternativas sorprendentes de refuerzo con descaro y potencial que deben ser dirigidas por la experiencia del entrenador catalán.

Variantes
Desde hace semanas se venía hablando de cómo iba a ser el delantero que cerrara el equipo. Se buscaba una referencia, inicialmente, pero se cambió la propuesta a un jugador de calidad y espacios como lo era, en la teoría, Vincenzo Rennella. Este es el estilo más caro del ‘9’ junto al gran goleador. Por ello sorprende la llegada de un jugador exterior, con potencia y sin grandes números goleadores ni excesivos partidos como referencia.

El Pucela acepta la propuesta de salida del jugador y del Celta para hacerse con un futbolista que puede mover en el sistema implantado por el nuevo cuerpo técnico pero que, sobre todo, llega para crear otro. Como punta fuera del área, extremo en ambas zonas y atacante con movimientos exteriores, Drazic cumple la exigencia prioritaria de Braulio Vázquez de ser polivalente. Ahora toca que esas alternativas sean confirmadas con minutos y rendimiento. Sobre todo, con éxito deportivo.

Mejoras de fútbol para una propuesta de ilusión

 Real Valladolid 1 – 0 Real Oviedo | Ilusionante debut del Pucela de Paco Herrera

Terminaba el partido y Paco Herrera resumía muy bien la sensación del primer partido oficial de la temporada. El Real Valladolid sumaba los tres primeros puntos de la temporada pero lo hacía bajo un estilo dudoso y en el que tuvo que defender más de lo que pudo atacar. «Tapando huecos», como él mismo aseguraba, las funciones y la naturalidad en el aspecto ofensivo estaba en un segundo plano. El Pucela no generaba y sí sufría. El partido terminaba en el área de Isaac Becerra por un Real Oviedo con las ideas claras y una mayor lucidez en su juego. Con la posesión se piensa mejor y, obviamente, el Pucela no tuvo ninguna idea. No existió el balón para él pero sí el corjae, la intención y la ilusión de un grupo que transmite ilusiones por trabajar y que esta pelea dé sus frutos. 

[quote style=»3″] Es una victoria de grupo que no hemos firmado con esa excelencia que queremos.
Paco Herrera durante la rueda de prensa tras la victoria en el debut liguero ante el Real Oviedo [/quote]

José Arnáiz celebra el primer gol de la temporada para el Real Valladolid, el de la victoria ante el Real Oviedo (LaLiga)

Así, no. Sinceramente
“Hay que saber lo que se quiere hacer porque sabiéndolo nadie es mejor que nosotros”. Así de contundente se mostraba Paco Herrera durante la estancia de la pretemporada del equipo en Melgaço. En un vídeo de ElDesmarque Valladolid se podía ver al entrenador catalán motivar a sus jugadores para el inicio liguero y esta nueva andadura de su carrera. El entrenador estaba seguro del trabajo de su equipo para llegar en buenas condiciones al primer partido de liga aunque, muy posiblemente, no esperaba que éste fuera como se produjo. El Pucela tuvo momentos aceptables pero nunca buenos y pidió el final del partido cuando aún faltaban 20 minutos.

Es cierto que actualmente las limitaciones del grupo son muy grandes y que el Pucela tiene que adecuar muchas piezas, algunas que, por ejemplo, no podían estar en el partido. Las bajas, las penurias físicas de estas fechas y la pelea ante un equipo que parecía más rodado dejaban un final de partido agónico sin nada positivo que llevarse a la boca. Los tres puntos son fruto de un tiempo anterior y la segunda parte debe marcar un camino que no se debe repetir para un Pucela con una clara intención de ser el dominador del juego.

Cuestión de obligaciones
Antes de dominar hay que “ser un equipo”. Ésta es una de las mayores obligaciones del Real Valladolid, una de aquéllas que le puede crear un objetivo ambicioso de cara al final de temporada. Siendo un grupo convencido, el Pucela tendrá el éxito en sus manos. Ante el Real Oviedo no lo fue tanto como quisiera en el juego y se demostraría en pequeños detalles. Empezando por el final, donde el equipo más sufrió, Míchel Herrero demostró los pocos entrenamientos que lleva con el equipo y la falta de aclimatación que tiene ante el nuevo proyecto. De sus botas y de dos malas elecciones salieron dos ocasiones claras para el Real Oviedo.

El Pucela aún no está adecuado al sistema y a los condicionantes que añade todo jugador. Míchel aún no se conoce con sus compañeros y dos excesivas conducciones le dejaron el balón en manos de sus ex compañeros. Isaac Becerra tuvo que solventar la papeleta. La calidad individual superó al equipo y el Pucela pudo disfrutar de su primera victoria de la temporada. Los más positivo y lógico a estas alturas de la temporada no son los tres puntos sino el alto margen de mejor que posee el grupo.

Focalizar esa posible mejora y encauzarla desde el día a día y con una constante progresión semanal es la nueva obligación de un equipo que, futbolísticamente y con balón, hizo el partido más pobre desde que Paco Herrera está en Valladolid. En los nueve partidos de pretemporada el Pucela ha ofrecido mejores réditos de balón. En esta ocasión, su fútbol fue de contención, de estrategia y de aspectos defensivos.

Con ellos y un chispazo de hambre, ambición e inteligencia de José Arnáiz, el Pucela firmaba los tres primeros puntos de la temporada, el primer espaldarazo para una temporada larga en la que “jugar bien” no siempre se puede cumplir. El rival te gana la partida con el balón y el plan B hace entrada. Ahí, este Real Valladolid mostró una buena versión y un seguro, como Isaac Becerra, bajo palos.

Sensaciones de ilusión
Con el catalán como gran líder en el tramo final el Real Valladolid salvaba una victoria de prestigio y de solvencia para el debut liguero. Lejos de un gran fútbol, el equipo muestra un estilo definido de ilusión por el trabajo y las ganas de mejorar. La ambición es total en este nuevo Pucela. Este estilo obligado para el éxito aparece en el Pucela y convence a los jugadores. Ver la capacidad de sufrimiento del equipo enamora y vislumbra la primera obligación. El equipo tiene mejoras futbolísticas tan obvias como necesarias. Son muchos los detalles por mejorar pero éstas se pueden afrontar desde la seguridad por el trabajo bien hecho y la predisposición total del equipo.

Ver a Javi Moyano rascando balones en segundas jugadas, a Alex López ofreciéndose tanto en la salida de balón como para filtrar pases decisivos en el último cuarto, a José Arnáiz, Jaime Mata e Ibán Salvador corriendo hasta la extenuación en funciones de presión y a David Mayoral trabajando en campo propio pese a salir para “correr hacia arriba”, como aseguraba paco Herrera, son detalles para ilusionar.

La ilusión vende, la creencia en el trabajo da frutos y puntos y más en momentos en los que el fútbol no aparece y en los que el equipo no “juega bien”. Ante todas estas circunstancias, el Real Valladolid tiene una visión B, aquélla que ha inculcado Paco Herrera en el grupo. La visión del catalán y su propuesta gusta en el entorno y lo hace porque el grupo sabe llevarla a la perfección y ejecutarla de una forma convincente. Así, la mejor noticia del debut, más allá del resultado, es la brillante sensación de que el Real Valladolid no siempre jugará bien pero que nunca dejará de transmitir que lo deja todo en el terreno de juego. Tras las últimas decepciones es una gratificación.

Objetivos y obligaciones para la nueva temporada

Comienza la temporada y el Pucela, con un nuevo proyecto, debe saber diferenciar entre objetivos y obligaciones. Asentando pasos creará la base de un posible éxito

• En una competición como la llamada ‘Liga 1|2|3’ el Real Valladolid no puede marcarse objetivos y menos de números y clasificatorios. El Pucela necesita formarse y asentarse mucho antes de mirar a la clasificación •

En la previa al partido ante el Real Oviedo, Paco Herrera fue cuestionado por el objetivo final del equipo. Ascenso o no ascenso era la cuestión a la que el catalán respondía pidiendo un fichaje. «Tenemos un equipo que debe pelear por estar entre los seis primeros si llega ese hombre de arriba que hace 20 goles», decía. Con tal incorporación, el Pucela tendrá un plantilla con un objetivo ambicioso. Con él o sin él, el nuevo Pucela deberá trabajar para cumplir unas obligaciones básicas que ya se han podido vislumbrar y trabajar en pretemporada 2016 pero que deben ser confirmadas en los primeros encuentros oficiales para poder firmar ese ascenso que ahora queda muy lejano.

Paco Herrera durante el XLIII Trofeo Ciudad de Valladolid ante el Deportivo Alavés en Zorrilla (RealValladolid.es)
Paco Herrera durante el XLIII Trofeo Ciudad de Valladolid ante el Deportivo Alavés en Zorrilla (RealValladolid.es)

No es lo mismo
En el mundo del fútbol se confunden en muchas ocasiones los objetivos y las obligaciones. Todos los equipos deben conseguir un objetivo a final de temporada que se termina convirtiendo en una obligación. En tal éxito o fracaso puede estar el futuro de la institución. La exigencia llega a ser tan elevada que tales términos pueden parecer sinónimos aunque no lo son. Ni se parecen. Para poder conseguir un objetivo, ya sea el de un ascenso, una permanencia o un título, se deben cumplir una serie de obligaciones que se marcan en el día a día. 

Firmar un objetivo no es cumplir una obligación. No lo es porque para alcanzar un objetivo se deben construir muchas obligaciones. En este punto está el Pucela. Tras 42 días de pretemporada y 40 sesiones de trabajo, las obligaciones están comenzando a ser cumplidas. Aunque aún es pronto y restan muchas para poder ser un equipo y tener un objetivo definido y alcanzable, el Real Valladolid de Paco Herrera arranca su temporada con una hoja de ruta bien definida. Primera obligación conseguida. El Pucela sabe qué quiere y cómo lo buscará.

Obligaciones y lastres
Antes, mucho antes, de saber si el Real Valladolid está capacitado para luchar por el ascenso directo, el play-off o cotas más discretas, se deben conseguir obligaciones que el equipo necesita para crecer y que el entorno exige. Por ejemplo, éste último pide encarecidamente olvidar la pasada campaña. Pese a que será un lastre que perdurará en la memoria de todos y en los primeros partidos, lo malvivido hace sólo unos meses es un recuerdo a erradicar que los primeros encuentros podrían conseguir.

Si se consigue tal obligación, se firmará un gran paso para creer en el equipo. No habrá obstáculos del pasado. Para esa primera obligación habrá que llegar con una mentalidad ganadora, un equipo convencido de su estilo y un grupo que trabaje de forma constante sobre lo propuesto por el entrenador. Con esos éxitos, el Pucela será un buen grupo y lo demostrará no sólo este domingo ante el Real Oviedo sino durnante toda la temporada. Un equipo que sabe lo que hace, que juega bien y que tiene sus fundamentos bien definidos está más cerca de ganar y de poder marcarse un objetivo. Sabiendo qué hacer en todas las funciones del juego, no hay techo y un equipo puede tener un objetivo. Ambicioso o real. Sea el que sea.

Antes de mirar con perspectiva a la clasificación y vivir los partidos como «finales», el Pucela tendrá que derimir muchos detalles. Deberá saber si las incógnitas de su proyecto son tales o se convierten en realidades y necesitará definir su juego, aquél que busca jugar bien, por ejemplo. En definitiva, diferentes ambiciones y obligaciones que sentenciarán si el Pucela puede tener objetivo o vive anclado en una tristeza.

Un ascenso lejano
Con todo a lo que obliga un equipo con 15 jugadores nuevos, un ascenso queda lejos. Mucho. No por falta de recursos ni de calidad en el vestuario, sino por envergadura de proyecto. Éste término, que se usa con tanta facilidad en el mundo del fútbol, obliga a unos pasos y unas semanas. Exige poso. Para un objetivo no debe ser exigente ni estricto. Para una obligación sí. El cumplimiento de estos deberes o la variación sobre ellos marcarán la posibilidad de un objetivo. Mientras tanto, el Pucela no se puede fijar un ascenso ni un puesto clasificatorio.

«Proyecto ilusionante. Proyecto de oportunidades», la necesidad de tiempo •

En estos momentos el Real Valladolid sólo se puede definir y ser juzgado en el trabajo, en la aclimatación de los fichajes, en la confirmación de los talentos firmados, en el asentamiento de un estilo de juego y en la evolución semanal del equipo. Con ello, por el momento, será suficiente. Con ello se podrán conseguir puntos y victorias pero no con la única meta del resultadismo sino de la construcción, lo que verdaderamente necesita un equipo con calidad y que despierta ilusión pero que en la competición es una gran incógnita.

El trastorno de la pretemporada de Ibán Salvador

Ibán Salvador generó grandes dudas a su llegada pero su hoja de presentación está siendo brillante. Muchos ojos están puestos en el futbolista de origen guineano

El atacante es la nueva sensación del Real Valladolid. Ha generado grandes expectativas y deberá cumplirlas desde la primera jornada. Su pasado ya no vale y será exigido por su notable pretemporada •

El factor sorpresa es vital en el mundo del fútbol. Éste marca muchas diferencias. Triste o satisfactoriamente Ibán Salvador no sorprenderá en las primeras jornadas ya que ha elevado su nivel. El ex del Valencia Mestalla se ha ganado a los compañeros, al cuerpo técnico y al entorno con un fútbol fuerte, de intensidad y con desparpajo. La evolución que ha tenido en sus primeras semanas en Pucela ha sido altísima y sobre ella vivirá atado en las primeras jornadas. El nivel de la pretemporada será el exigido para los primeros partidos. Una satisfacción o un inconveniente, independientemente del camino que marque la temporada, la preparación ha sido un trastorno para su estatus.

Ibán Salvador durante su presentación como jugador blanquivioleta en el estadio José Zorrilla (RealValladolid.es)
Ibán Salvador durante su presentación como jugador blanquivioleta en el estadio José Zorrilla (RealValladolid.es)

El más utilizado
Cuando se hizo oficial el fichaje de Ibán Salvador el pasado 20 de julio se afrontó como la llegada de un jugador de refresco. Un futbolista de segundo nivel que llegaba al estadio José Zorrilla para ocupar un rol secundario ante la llegada de jugadores con más nombre y experiencia. Su nulo conocimiento del mundo profesional le señalaba como una apuesta de futuro pero no de realidad. Además su carácter y su actitud explosiva en el campo parecían tener que ser domadas por Paco Herrera. Por ello, su puesto inicial no era protagonista. El cartel no era tal aunque el jugador rápidamente lo quiso eliminar, como lo ha conseguido.

El factor sorpresa en su juego y nombre sólo duró un tiempo. Tras dos días de entrenamiento el catalán debutaba en la victoria (2-0) ante el Club Deportivo Toledo con 45 minutos que, lejos de un gran nivel de juego, mostraron un elevado nivel de intensidad. La fuerza, la pelea y la constancia en sus movimientos llamaron la atención de los congregados en Laguna de Duero. Se quería verle más pero desde el principio quedaba patente que no era un jugador más. No era lo esperado. Era más. Mucho más.

Tal ha sido su evolución que ha terminado la pretemporada como el jugador con más minutos de toda la preparación. 493 minutos de rodaje que han mostrado un gran talento en el jugador. Ha dejado claro y ha demostrado que ésta es una gran oportunidad para él pero que su futuro no pasa por las condiciones actuales de juego. Debe pulir la intensidad, el riesgo, la asociación, la combinación y la templanza. Futuro tiene y, por contrato, éste es pucelano. Ahora toca que el jugador pueda estar al nivel de una exigencia que ha creado él en pretemporada pero que le puede superar en algunas fases de la temporada.

Nuevo rol
La exigencia ha cambiado en Ibán. Sin la llegada del ‘9’ que aún necesita el equipo y que pide constantemente Paco Herrera y su grupo de trabajo, el ex del Valencia Mestalla es visto como el jugador con más potencial ofensivo del plantel. Por los goles anotados en la pretemporada, por el peligro acumulado estos días… Son muchos los condicionantes que han variado el rol de Ibán en esta pretemporada. El factor sorpresa que se esperaba con su llegada ha sufrido un trastorno. Ya no hay sorpresa en él. Hay esperanza y exigencia y casi a partes iguales.

Factor amarillo
Se confía mucho en el jugador de origen guineano pero superando los problemas amarillos que posee. El atacante ha tenido, en esta pretemporada, una muestra total de sus cualidades. Ha mostrado el jugador que es, en el buen y en el mal sentido de sus rasgos. Exquisito jugador, con un prodigioso golpeo de balón y un desparpajo total para atacar propio de una estrella. Eso sí, también ha mostrado ese detalle que aseguró que debía limar.

Recapitulando y recordando su llegada se recuerda que la mayor sorpresa y miedo del fichaje de Ibán era su número de cartulinas amarillas. En dos temporadas completas en el filial ché vio un total de 35. Una cada 96 minutos. El miedo era total y éste se ha demostrado en la pretemporada. Es cierto que el jugador sólo ha visto una amonestación en toda la preparación pero por su juego y su estilo en los últimos tres amistosos los colegiados mostraron un total de 16 amarillas, tres para los pucelanos y 13 para los rivales.

«Intensidad, desparpajo y descontrol por explotar», el perfil de Ibán Salvador •

Diferentes encontronazos del jugador, destacando las pugnas ante Héctor Verdés y Alexis Ruano y la actitud agresiva final de Club Deportivo Lugo en Tordesillas, le tenían como protagonista pucelano. Para bien o para mal el nuevo jugador pucelano no deja indiferente a nadie. Expone cómo es y no se esconde nunca. Su exceso de celo competitivo y su hambre por devorar fases de su salto al profesionalismo le pueden llevar a atragantarse en algunas de estas nuevas situaciones para él.

El Pucela debe protegerle y Paco Herrera cuidarle. El Real Valladolid se ha hecho con un jugador que ha superado todas las expectativas en la pretemporada. Las dudas sobre su rendimiento se han esfumado para tenerle como un jugador base para el futuro pucelano. Todos tienen ya la matrícula del jugador y nada parece crearle miedo. Él quiere más y el Pucela está obligado a dárselo porque con estilos así se pueden crear grandes éxitos.

Proyecto ilusionante. Proyecto de oportunidades

El Real Valladolid ha diseñado un equipo ilusionante con jugadores que viven esta temporada como una gran oportunidad para sus carreras. La economía obligaba

• Varios de los fichajes pucelanos de esta pretemporada generan ilusión en el ambiente pero, también, un margen de error muy elevado. El Pucela compite desde el domingo y lo hace con un proyecto con varias incógnitas •

Nada te asegura el éxito y menos en un deporte con tantos condicionantes externos e incontrolables como el fútbol. El centro del campo pucelano está lleno de calidad, de hambre y de ilusión pero, también, de dudas y de necesidades por relanzar una carrera. No es la única posición. El Real Valladolid ha hecho una fuerte apuesta este verano por ser el trampolín de muchos jugadores. El equipo, en una economía muy baja, no ha apostado sobre el rendimiento. No puede. Lo ha hecho sobre posibilidades de rendimiento y márgenes de mejora. El talento existe, el futuro parece asegurado pero el alimento blanquivioleta es el presente y en él, hay muchos interrogantes.

Ibán Salvador entre los jugadores del Alavés en el gol vitoriano en el XLIII Trofeo Ciudad de Valladolid (RealValladolid.es)

Versión realista
En estas líneas lo he defendió en múltiples ocasiones durante este verano aunque con muchos matices. Este Real Valladolid ilusiona. Es cierto pero, de momento, sólo lo hace en pretemporada y como todos los equipos. No hay que olvidarlo. La nueva versión que se ha hecho del Pucela gusta y lo hace con un perfil de jugadores jóvenes y de futuro que aseguran, sobre el papel, el presente y el futuro de la entidad blanquivioleta. Es verdad que este Pucela engancha pero, también, que ofrece dudas. Crea interrogantes ante el inminente inicio de la competición.

El mayor problema de las pretemporadas es el paso a la pelea por los puntos. En la preparación todo parece bien y muy pocos se quejan. Ningún jugador se enfada por ser sustituido. Ningún futbolista genera ningún problema. Todo parece que va sobre ruedas hasta llegar al momento decisivo. Cuando un jugador es sustituido en liga, ya se lo toma mal y puede hasta no saludar al entrenador. La intensidad máxima se puede convertir en amarillas, expulsiones e inferioridades para el equipo. Por estas posibilidades y todas aquellas que se pueden producir durante un campeonato, la visión del Pucela no es que tenga que ser miedosa ante el inicio. Debe ser de recelo.

No todo es Paco Herrera
El Pucela no ha fichado rendimiento. Ha firmado proyectos de jugadores y posibilidades sobre el campo que se pueden cumplir o no porque no todo depende de la mano de Paco Herrera. Es bueno y gratificante para él que se confíe tanto en el entrenador y en su experiencia pero no se debe olvidar la realidad que hace triunfar o fracasar un proyecto: los jugadores y su rendimiento.

Ibán Salvador es una gran incógnita. Tiene calidad, desparpajo y gol pero, también, genera dudas en su salto al profesionalismo. Sergio Marcos, por su parte, crea dudas ante su pobre bagaje final en Lugo. Su triste segunda vuelta asusta. De igual forma, los interrogantes de Míchel Herrero y Alex López llevan a pensar en qué hacen jugadores de su nivel y categoría en el Pucela. Las dudas de saber por qué jugadores «de Primera división» llegan a un Pucela que no es más fuerte que nadie en la categoría de plata obligan a ser receloso.

Oportunidades
Si un jugador de su talla está en la continuidad de un Pucela que rozó el descenso a Segunda división B, cuestionar cómo estarán sus carreras es lógico. Tras pasar por Inglaterra o China, es obvio que gallego y valenciano necesitan una oportunidad de relanzarse y recuperar esas buenas sensaciones y confianza que, por ejemplo, Alex Pérez, uno de los 15 fichajes, recuperó tras marcharse a Estados Unidos.

• «La enorme sensación de vislumbrar un proyecto», análisis de las buenas sensaciones •

Es imposible dudar de la calidad que puedan tener los nuevos fichajes pucelanos. Es más, es señalada y destacada constantemente pero sí que ofrece dudas la unión entre tantos jugadores con oportunidades que aprovechar y cualidades que demostrar. Éste es un proyecto ilusionante, es verdad, pero que estará marcado en sus objetivos por el rendimiento de las oportunidades de muchos de los jugadores.

La definición de ‘oportunidad’ fue el más utilizado periodísticamente para analizar las diferentes llegadas del verano. Con él se ha conseguido diseñar un buen equipo. Un gran proyecto. Pese a querer quemar con excesiva prontitud este término, el nivel de los fichajes pucelanos no exige un resultado inmediato. Como buen proyecto de oportunidades e incógnitas necesita de un tiempo, de una aclimatación y de una buena respuesta de aquellos jugadores que se juega mucho en esta temporada. No por el Pucela sólo sino, también, por sus carreras.

La ilusionante base del esquema de Paco Herrera

El Real Valladolid ha reformado su centro del campo para que sea la base del proyecto de Herrera. Míchel Herrero cierra una posición de gran calidad y exigencia

• El valenciano se une a Luismi Sánchez, Joan Jordán, Sergio Marcos y Alex López  para que Paco Herrera forme un centro del campo contundente, de calidad y de alternativas. La envidia para formar un proyecto •

«Ya sabréis por qué estamos firmando este estilo de jugadores y porqué estamos dando tanta prioridad a la posición de Sergio». Éstas fueron las palabras de Braulio Vázquez el 22 de julio con la presentación de Sergio Marcos en el estadio José Zorrilla. Con la llegada del alcarreño se cumplía el nuevo perfil de Pucela pero éste no terminaba hasta la reciente llegada de Míchel Herrero al Real Valladolid. En el centro del campo y en sus alternativas está el futuro de este nuevo Pucela. Es el fundamento y el cimiento del equipo de Herrera, un proyecto con el objetivo del dominio del balón y del juego ofensivo. Así lo marcan sus fichajes y lo debe definir su juego. Un estilo para jugar bien.

André Leão, Sergio Marcos, Alex López, Luismi Sánchez y Joan Jordán durante esta pretemporada (RV.es)

Propuesta conocida
Paco Herrera es un entrenador conocido. Su experiencia le hace ser un preparador identificable en sus formas, metodología y estilo. Se conoce su intención por el buen trato de balón y la versión que posee sobre él y el juego de posición. Su idea está adherida a la corriente actual, aquélla que lleva a que muy pocos conjuntos en España se definan actualmente sin el balón. La idea es preconcebida pero los jugadores la matizan y, en su caso, el detalle llega por la superioridad numérica que el Real Valladolid quiere imponer en el centro del campo.

Así, en el nuevo Real Valladolid el balón debe ser el arma del juego para el perfil de los jugadores más ofensivos del centro del campo. Sergio Marcos no es nada sin él. Alex López no se siente cómodo sin él. Míchel Herrero no destaca sin él. André Leão no puede ejercer sus funciones sin él. Joan Jordán no explota sin él. En definitiva, el Pucela necesita el balón y lo tendrá ya que sin él no tendrá el fundamento ni la base para la que ha sido creado.

Este tipo de construcción lleva a la seguridad de afirmar que el nuevo Real Valladolid tendrá grandes cifras de posesiones. Las firmará no sólo por la idea del equipo sino, también, por las características de los jugadores recién llegados, ya que sólo André Leão repite de la temporada pasada. Juntar en Segunda división a Michel, Sergio Marcos o Alex López es sinónimo de posesión. De estilos diferentes de dominio de balón pero de juego sobre la pelota al fin y al cabo. Pese a que siempre se haya dicho que éste es un estilo que no se puede inculcar en la categoría de plata, el que la sigue la consigue y más si lo hace con los talentos que se han adquirido este verano.

Calidad y desparpajo
Preso de la pretemporada la ilusión es elevada. El Real Valladolid gusta y convence en su proyecto. Los nombres ilusionan y la combinación que éstos puedan hacer, más. Tendrán que reflejar esas expectativas y hacerlo sobre la gran presión que se ejercerá sobre ellos. La ilusión se traduce en exigencia y ésta terminará en críticas o aprobaciones. Nunca en elogios. El nivel que ha puesto el centro del campo blanquivioleta es alto. Igualarlo o superarlo será difícil durante la temporada.

Pese a que llegar a tal nivel no vaya a ser una prueba sencilla, las cualidades adquiridas invitan a ello. Para triunfar en el fútbol hay que tener calidad, que se tiene en esta caso, y desparpajo, aquello que cumplen todos y cada uno de los jugadores. Dejando a un lado a André Leão, conocido en el entorno pucelano, y Luismi Sánchez, que llega para ser “la fuerza y el liderazgo” defensivo, el Pucela cuenta con el talento y las tablas necesarias para el éxito.

Uno a uno
El “talento zurdo” de Sergio Marcos, el “complemento ideal” que provoca Joan Jordán, la “calidad diferencial” de Alex López y la determinación “en los últimos metros” de Michel Herrero regalan una joya al Real Valladolid. Éste es el cimiento de un esquema diseñado por Paco Herrera antes incluso de llegar al estadio José Zorrilla. Como afirmaba Braulio, el catalán ya sabía qué quería. Lo ha encontrado y con él no buscará otro éxito que crear un estilo definido y propio para que el equipo consiga «jugar bien». Uno de los debates actuales del fútbol es el que el Pucela sueña con cumplir gracias a una plantilla que sí responde a las características del entrenador.

Paco Herrera sabe qué quiere y el club parece habérselo dado. Con estos ingredientes el Pucela y su entorno no pueden hacer más que esperar a que comience la temporada este próximo domingo. Llegará el momento de disfrutar y ver de qué son capaces esos jugadores que tanto revuelo han montado y que tanta ilusión han llevado a un club que supera los abonados de las dos últimas temporadas. Hasta la realidad de los primeros resultados, la expectación sigue marcando el camino y ésta es elevadísima.

Diferencial para Segunda y en los últimos metros

Si cerrar una posición conlleva la calidad de Míchel Herrero, el Real Valladolid tiene premio. La llegada del valenciano regala un salto de calidad al ataque pucelano

Por calidad, historia, experiencia y números, el mejor fichaje del nuevo Real Valladolid es Míchel Herrero. El valenciano llega al Real Valladolid por triste temporadas con el objetivo de asentarse en el club blanquivioleta, revivir aquella carrera que enterró al llegar a China y dotar al proyecto de Paco Herrera de esa calidad diferencial necesaria en una categoría como la Segunda división española. Su muestra única llega en el apartado ofensivo. El ex del Valencia o Levante, entre otros, genera, como buen jugador de últimos metros, un buen número de goles. A su olfato goleador se suma la calidad para asistir y repartir juego en los momentos y zonas decisivas.

Presentación LAV de MÍCHEL HERRERO como nuevo jugador del Real Valladolid para las tres próximas temporadas

La perfección
“Si considero que las plantillas del Real Madrid y del Fútbol Club Barcelona son mejorables, imagínate la mía”. Estas palabras de Pepe Mel cuando vivía su primera experiencia en el Real Betis demuestran cómo es el fútbol. No existe la perfección pero el que más cerca esté de ella, mucho más fácil tendrá los partidos y, por consiguiente, las victorias. Siendo reales las palabras del entrenador, es verdad que el Real Valladolid podría mejorar su actual plantilla y su nuevo centro del campo. Podría incluir nuevos jugadores o sustituir a alguno de los presentes.

Analizando el potencial económico del grupo parece difícil hacerlo y más después de firmar a un jugador como Míchel Herrero. Por historia, por sus números, con más 80 partidos de élite y 20 de Europa League, y por calidad, su llegada al Pucela dota al Real Valladolid de un salto cualitativo vital. Con él en el equipo el Pucela gana en todos los sentidos. Ve reforzado su fondo de armario, gana en variantes y potencia su ataque. Junto a Alex López, el reciente ex jugador del Real Oviedo mira a la portería como ningún otro centrocampista de la plantilla.

Su conocida calidad diferencial se muestra en todo el campo pero crece en el avance hacia la meta rival. En el área, donde es un gran dominador de los lanzamientos desde los 11 metros, sus cualidades se multiplican. Avanzan hasta llegar a un nivel de confianza altísimo. En las inmediaciones de la portería rival, Míchel se siente como pez en el agua. En la creación de juego y de goles, Míchel expone todo su talento.

Aportación en goles
Cuando durante la estancia pucelana en Melgaço Paco Herrera concedía une entrevista a Radio Marca Valladolid hablaba de la cantidad de goles que otorgaría al equipo la posible llegada de Alex López. Conociendo, como él conoce al gallego, el catalán no dudaba en afirmar que el fichaje del ex del Celta daba un salto de calidad ofensivo. En las mismas circunstancias se fragua el de Míchel Herrero. El valenciano llega al Pucela para dar un salto de calidad en el juego y, sobre todo, en los goles.

· #BienvenidoMíchel, todo el especial sobre la llegada del valenciano al Real Valladolid ·

Sus cifras de tantos y de creación de ocasiones son altísimas. Es un jugador con buena sintonía con el gol. Explotado en tales circunstancias en el Hércules de Alicante en la temporada 2011/2012, el de Burjasot no destaca sólo por lo marca sino por lo que consigue que el equipo anote. Sin egoísmo en la decisión, su presencia ofensiva potencia el número de goles. Ordenado dentro de la libertad que necesita, Míchel es algo más que un salto diferencial para el equipo, es el jugador que puede romper diferencias en un equipo sin un ‘9’ goleador.

Creador de juego
Si Alex López llegaba al Pucela de la mano de Paco Herrera, no es descabellado pensar que el valenciano lo hace gracias a Braulio Vázquez. El director deportivo blanquivioleta conoce al jugador del paso de ambos por el Valencia. Así, el gallego sabe que Míchel no es sólo un jugador de últimos metros. Es un buen canalizador de juego y un buen creador de juego y fútbol. Sabe mantener el ritmo en posiciones de centro del campo y alternar los objetivos de enganche con los de centrocampista.

Cumpliendo a la perfección la exigencia constante de Braulio de ser un jugador polivalente para llegar al Real Valladolid, el proyecto pucelano 2016/2017 se cierra en su posición más fundamental con un jugador de calidad, con nivel para Primera división pero que llega tras dos malas decisiones en su carrera. Tras el error deportivo de llegar a China, su cesión su cesión al real Oviedo no tuvo éxito y el jugador debe empezar de nuevo esta temporada. El Pucela le da la oportunidad y él no la puede dejar escapar.

Paco Herrera y un sistema para jugar bien al fútbol

El sorprendente esquema propuesto por Paco Herrera sólo tiene un objetivo

Sorprendió en sus primeros partidos pero, sobre todo, durante y tras la estancia del Real Valladolid en Portugal. La concentración en Melgaço dejó claro cómo quiere jugar el nuevo Pucela. Para Paco Herrera, como confesó tras la victoria (1-0) ante el Club Deportivo Lugo en Tordesillas, la idea es «jugar con un mediocentro y un rombo de tres con jugadores de miras hacia arriba y dos puntas». El preparador no tiene dudas. Trabaja sobre ello y lo expone sin tapujos. El dibujo, no por sorprendente, es novedoso ni tiene grandes objetivos. El catalán quiere dotar al equipo de personalidad y de la obligación de jugar «bien» y sin miedos. El objetivo no es jugar «bonito».

Paco Herrera habla con sus jugadores durante la estancia de pretemporada en Portugal (RealValladolid.es)
Paco Herrera habla con sus jugadores durante la estancia de pretemporada en Portugal (RealValladolid.es)

Cuestión de estilo
Uno de las mayores atrocidades del fútbol es no saber diferenciar el término “jugar bien” y el de “jugar bonito”. Jugar un buen partido no consiste en dominar el balón en todas sus circunstancias ni en efectuar el juego que se podría llamar ‘moderno’ y que conlleva términos de asociación y de fútbol de posición. El Atlético de Madrid, por ejemplo, no juega “bonito” pero es uno de los mejores equipos de las dos últimas décadas en jugar “bien”. Se asocian en las zonas en las que deben y se compenetran como pocos. Saben lo que deben hacer y, al fin y al cabo, eso es el fútbol. Explotar tus cualidades, tener tu personalidad y ejecutarlas a un nivel alto.

El Real Madrid de José Mourinho, por ejemplo, fue el mejor conjunto al contragolpe. Dominaba las transiciones como nadie. Tanto en ataque como en defensa, aquel equipo merengue dejaba poco margen tras un pérdida. Ya fuera suya o del rival. Diferentes estilos que no son peores ni mejores que el mejor Fútbol Club Barcelona, aquel equipo que parece marcar el estilo que todos los equipos deben ejecutar. Con su última victoria (0-4) en el Santiago Bernabéu los tweets sobre cuál era el fútbol perfecto inundaban la red. Todo sin reconocer qué tiene uno mismo en su equipo o en un rincón. Valorar más lo que hay fuera y lo que consiguen otros es propio el fútbol y más del español.

El debate de si un equipo juega bien, mal o bonito es un tema delicado que debe manejar un entrenador con personalidad. Por suerte, el Real Valladolid lo tiene. Paco Herrera sabe qué quiere. Posiblemente igual que Gaizka Garitano hace un año. La diferencia es que el catalán ya tiene encandilada a la grada. Ha entrado por los ojos. Su experiencia y su filosofía gustan en el entorno pucelano. Todo parece correcto. Su propuesta pucelana convence. El dominio total que quiere ejercer sobre el centro de campo está claro. El Pucela lo aprueba y sólo espera que esta novedosa filosofía dé resultados ante el Real Oviedo y el Rayo Vallecano. Dos derrotas ante dos de los máximos aspirantes al ascenso serían perjudiciales para un estilo que va a definir al Pucela durante toda esta temporada.

Marca propia
La filosofía está marcada en el vestuario. Cómo le acompañarán los laterales, desde dónde partirán estos grandes apoyos de las bandas, cómo será el juego de ayuda que hagan los centrales en la salida de balón o, por último, qué tipo de delanteros apoyarán este estilo se basan desde el centro del campo. La base del Pucela es ésta. En tal demarcación se ha hecho el esfuerzo económico desde el club y en el trabajo de entrenamiento del equipo.

Paco Herrera y los suyos han incidido mucho en la mecánica de trabajo en esta posición. Los automatismos están claros en el equipo. Éste quiere jugar “bien”. No sabe si su estilo es “bonito” o no, ni se busca ni preocupa, pero claro sí tiene qué hacer y éste es un gran objetivo. El Real Valladolid de Paco Herrera quiere crecer sobre el rombo, sobre el dominio del centro del campo y sobre el balón. Cumpliendo tal objetivo y manteniendo la esencia de su propia marca, el objetivo de ganar, como todos los equipos, estará cerca.

Desde el entrenamiento
El deseo se tocará con la punta de los dedos no porque el estilo de Herrera sea el mejor o el único, como se llega a decir en algunos casos, sino porque con un buen entrenamiento y el trabajo constante, como no hay duda que lo hace el nuevo cuerpo técnico blanquivioleta, el estilo estará trabajado y tendrá una evolución. Reflejando cada fin de semana la dedicación diaria, el objetivo estará cerca. Se cumplirán los patrones de trabajo del equipo y el éxito será sencillo. Lo diario se cumplirá y las victorias estarán cerca.

· «La mejor base es el entrenamiento. Marca todo», la filosofía del entrenador catalán ·

Para el inicio y con esta exigente pretemporada, el Pucela llegará al primer partido con la idea muy próxima a la perfección, esa exquisitez que se puede conseguir para el primer partido de temporada. El resto lo marcarán la evolución y los resultados. Con ellos, el avance será uno u otro. Los marcadores mandan sobre filosofías, estilos y evoluciones. No porque sea el único objetivo sino porque fuera del campo lo marcan todo y el peso que tiene lo que ocurre fuera del césped es muy alto. Demasiado.

De la brillantez a los miedos en sólo unos metros

XLIII Trofeo Ciudad de Valladolid | Real Valladolid 1 * – 1 Deportivo Alavés

La victoria, en la tanda de penaltis, del Real Valladolid en el Trofeo Ciudad de Valladolid demuestra el estilo de juego de un equipo bien ordenado en defensa pero con detalles que pulir en ataque. Las líneas pucelanas, en el duelo ante el equipo de Pellegrino, no se movieron con la solvencia y brillantez esperadas y el equipo perdió esa frescura que se espera de un ataque formado por jugadores de la actividad de Ibán Salvador. A falta de una semana para el debut liguero, el Pucela gusta. Promete pero le faltan y sobran detalles en ataque para terminar de convencer en su propuesta, una idea brillante y evolucionada que en su debut en Zorrilla mostró detalles que pulir para ser redonda y no sólo en jugadores, como mencionaba Paco Herrera en la rueda de prensa posterior.

[quote style=»3″] No encontrábamos la forma de enlazar y cuando llegábamos era de una forma atropellada.
Paco Herrera en la rueda de prensa posterior al partido ante el Alavés en el XLIII Trofeo Ciudad de Valladolid [/quote]

Los jugadores pucelanos dialogan instantes antes del lanzamiento de los penaltis (RealValladolid.es)
Los jugadores pucelanos dialogan instantes antes del lanzamiento de los penaltis (RealValladolid.es)

Todos deben mejorar
“Éste no es el Manchester City que quiere Pep Guardiola. Y él lo sabe”. Éstas fueron las palabras de análisis de Julio Maldonado sobre el rendimiento del equipo inglés ante el debut del entrenador en su gran proyecto, uno de los más llamativos, ilusionantes y caros del momento. Si su debut no fue el esperado ya que quedó demostrado que aún tiene mucho que mejorar, qué no tendrá que hacer, pulir y detallar un equipo como el Real Valladolid.

En el estreno ante su afición, el diseño de Paco Herrera gustó, ciertamente, pero dejó detalles que pulir. Movimientos ofensivos y detalles tácticos en campo contrario que deben mejorar para el debut liguero ante el Real Oviedo. El equipo ha tenido una buena evolución. Realiza una buena presión, tiene un estilo marcado y es muy consciente en la salida de balón. Posee variantes a la hora de crear. Con perfiles muy diferenciados en el eje de la defensa, el Pucela domina la faceta de crear pero no la de enganchar. El Real Valladolid no unía sus líneas ante el Deportivo Alavés para ocupar todo el terreno de juego. Un equipo largo de dimensiones que se convierte en previsible ante las grandes distancias que deben cubrir sin balón y en el repliegue.

Automatismos
Como entrenador pero, sobre todo, como amante y enfermo de la metodología y la táctica que me considero, me encanta trabajar en las sesiones de entrenamiento los automatismos de un equipo. Desde el primer día, éste tiene que saber qué hacer en ataque y en defensa. “Menos zapatillas de deporte para entrenar y más balón consciente”, es lo que pienso de la pretemporada. No me importa que un jugador llegue físicamente a 12 ó 15 balones sino que sepa qué hacer con ocho, por ejemplo. Es obvio que es necesario el trabajo físico en una pretemporada pero éste debe ejecutarse de forma que en el primer partido de pretemporada el equipo sepa qué hacer

Con esta idea, me cautivaba del Real Valladolid cómo tenía asimilada la salida de balón. Brillante. Impresionante. Los detalles en la asimilación de la defensa para saber qué hacer con el balón en la zona de creación eran dignos de un equipo ya hecho, un proyecto que vive su segundo o tercer año con el mismo entrenador y que ya trabaja por repetición. Como no es el caso del Pucela, este equipo ha entendido los movimientos dispuestos por el cuerpo técnico, aquéllos creados ante el conocimiento del perfil de los jugadores.

Ante el Deportivo Alavés, el dominio del balón de Rafa López y la suficiencia con la que Igor Lichnovsky trataba las diagonales y el juego directo ayudaba a un Pucela con muchos detalles por crear. No mejorar, crear. André Leão ayudaba en una salida de balón elaborada pero tras esa incorporación, sólo los detalles técnicos individuales de Alex López arrojaban algo de luz a un Pucela que no apretó el área del equipo vitoriano con grandes ocasiones. Pese a la mejora de la segunda parte, sólo una jugada a balón parado devolvía la igualada rota por Gaizka Toquero.

El miedo de los “casi”
En campo propio, el Pucela se mostraba solvente. No tenía problemas. No arrojaba dudas. Eso sí, a la hora de llegar al área de Pacheco sufría tanto en ideas como en movimientos. Paco Herrera hablaba de un “atropello” en el juego que no es que mejorara con el paso de los minutos, sino que fue minimizado. El problema en las pretemporadas no está tanto en ver los errores y aciertos de uno mismo sino en analizarlos sobre el rival. Éstos también cambian y lo hacen ante diferentes circunstancias de la preparación.

Pese a estar ante un equipo más débil o más fuerte, nunca se sabe, el Pucela no mejoraba en exceso con el paso de los minutos. La entrada de José Arnáiz al campo animaba los últimos metros pero los alocaba aún más de lo que ya lo hacía Ibán Salvador. El canterano, con buenos detalles de juego, mostraba el buen proyecto de jugador que es pero el problema que tiene ante el abuso de la conducción. Con él, un Ibán Salvador de grandes detalles técnicos pero con demasiada brega y lucha en zonas innecesarias para su juego. Fuera de la zona de ejecución, el catalán se diluye con un azucarillo.

Su peligro es nulo, igual que el de Jaime Mata en la banda. Fuera del área o del trabajo de sombra central, el ex del Girona no intimida y no tiene opciones de generar ni de ayudar. El mayor problema del partido ante el Deportivo Alavés se mostraba a nivel ofensivo, aquel que marca el dinero. El Real Valladolid puede contar con Juan Villar. El máximo goleador de la pasada temporada parece que no se marchará. La dificultad es que el onubense, como muchos de sus compañeros de ataque, por no decir todos, estuvieron marcados por el casi. Casi marcan, casi deciden, casi elaboran, casi generan… Casi, casi y casi.

En definitiva, un problema de automatismos y confianza que delata a un equipo en construcción ofensiva pero en consagración en campo propio. Sin movimientos ofensivos definidos llega el egoísmo y la ansiedad en ataque y ésta mataba al Real Valladolid en la presentación ante su gente. Ese desnivel entre una zona y otra puede costar caro porque conforme se avanzaba sobre el campo, el grupo pasaba de la confianza al miedo, de la satisfacción a las dudas y de la superioridad a la inferioridad. Dos Pucela a una semana de debutar en Liga.