La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Reflexiones de fútbol

Álvaro Rubio, aquel incansable jugador de fútbol

Con 36 años, Álvaro Rubio sigue siendo el mejor jugador de fútbol pucelano

Álvaro Rubio vive una segunda juventud. Una segunda, una tercera o, quizás, hasta una cuarta. El futbolista riojano cerraba el 2015 ante el Club Deportivo Tenerife con una tremenda ovación del estadio José Zorrilla. Los aficionados pucelanos quisieron premiar al ‘18’ con el homenaje que pocas veces se le ha dado en su carrera. Con más de 36 años y medio el centrocampista vive un momento muy dulce de su carrera. Miguel Ángel Portugal ha dado con la tecla de su juego y su cuidado físico. El capitán blanquivioleta se encuentra en un momento brillante al firmar seis jornadas consecutivas partiendo desde el once titular. La racha que no consiguió firmar la temporada le destaca en su rol de enorme e incansable jugador de fútbol y que le permite seguir esquivando la etiqueta de futbolista. Álvaro Rubio no sólo juega al fútbol. Es uno de esos que hacen jugar al resto, como diría Juanma Lillo.

Álvaro Rubio al final de un partido de esta temporada (RealValladolid.es)
Álvaro Rubio se marcha del estadio José Zorrila al final de un partido de esta temporada (RealValladolid.es)

La gran diferencia
Hace ya unos años un conocido me presentó a su primo. “Tenéis muchos temas en común. Te llevarás bien con él”, me dijo. Llevaba razón. Hoy por hoy es un buen amigo. Uno de esos temas en común era, obviamente, el fútbol. En esa noche que nos presentaron hablamos sobre los jugadores que más nos gustaban. Él me dijo que el suyo era Ronaldinho. Era la época del brasileño. Lo cierto es que a mí nunca me encantó. Obviamente era un jugador bueno pero no me llamó la atención como sí lo hacía, en aquella época, Steven Gerrard. Para mí, durante muchos años, el mejor jugador de futbol.

¿Por qué el ex jugador del Liverpool? Nunca lo supe explicar con datos o justificaciones de peso. Aquel día mi justificación fue “algún día lo pones de lateral y cumplirá. Lo haría bien desde el primer momento”. No tenía una justificación de mayor peso. Sólo sabía que, a mí, era el que más me gustaba. Al tiempo escuché unas declaraciones de Juanma Lillo y me las quede. Las hice mías. Me gustaban para justificar por qué era Gerrard aquel que más me gustaba o por qué lo fue Özil unos años después. No eran los mejores del mundo, no eran los que más destacaban pero sí los que más me gustaban a mí.

Al peculiar entrenador vasco se le preguntó quién era el mejor jugador del mundo para él. ¿Cristiano Ronaldo o Messi? “El mejor es Andrés Iniesta. Es el mejor jugador de fútbol. Es el que mejor hacer jugar al equipo. Si me preguntaras quién es el mejor futbolista, quizás te diría otro pero jugador de fútbol, él”. ¡Bingo! Ahí tenía mi respuesta. Mis gustos tenían fundamento. En un deporte en el que cada día predomina más el individualismo y en el que los entrenadores son los únicos que buscan el éxito colectivo, encontré la prueba a mi teoría. Me gustan los jugadores de fútbol y no los futbolistas. Por ello siempre me ha gustado Álvaro Rubio y nunca me ha terminado de convencer Haris Medunjanin, por ejemplo.

Prefiero un jugador de fútbol con fundamento que un futbolista con detalles, momentos lúcidos de juego muy esporádicos y que no conoce los términos regularidad y asociación. Se puede afirmar que jugador de fútbol y futbolista son complementarios. Es posible, pero siempre con la base del Álvaro Rubio de turno. Él maneja, él lidera, él sostiene… En definitiva, él cumple con la parte fundamental del fútbol: utilizar tu juego para potenciar el del resto. Basarte en un futbolista es un tiro al aire. Puede ser un éxito como un fracaso. Un jugador de fútbol podrá no ser tan determinante pero sí regular y constante para aportar al equipo ese equilibrio tan necesario actualmente.

El crecimiento de Álvaro Rubio
Todos los argumentos que se utilicen para vender la imagen de jugador de fútbol tienen el caso práctico en Álvaro Rubio. Muestra una evolución constante pese a la experiencia y a la sensación de haberlo vivido todo. Ilusión en el día a día, versatilidad para cubrir diferentes posiciones y potencia para cubrir las carencias del equipo. Liderazgo en carácter y en pruebas. En definitiva, un jugador de fútbol no para de crecer, no se cansa de sostener al equipo y de potenciar sus cualidades para el beneficio grupal.

Haris Medunjanin celebra un gol en 2009 en presencia de Pelé y Álvaro Rubio (El Norte de Castilla)
Haris Medunjanin celebra un gol en 2009 en presencia de Pelé y Álvaro Rubio (El Norte de Castilla)

Álvaro Rubio lo hace y lo seguirá haciendo. Su inteligencia es tal que ha variado su estilo de juego. Ahora no juega igual que hace tres años ni, posiblemente, que hace dos. Sus limitaciones físicas le impiden explayarse como en otras temporadas y por ello se está viendo una versión diferente del riojano. Juego rápido, más combinativo y más reservado a la hora de llegar al área contraria. Con todo y con eso, su calidad y potencial es tal que sigue liderando al Real Valladolid como lo ha hecho siempre. Desde su llegada al estadio José Zorrilla en 2006, Álvaro Rubio siempre ha estado a disposición del equipo para liderar el juego y dejar claro que es uno de esos incansables jugadores de fútbol.

Su carácter insaciable no siempre ha sido valorado por el entorno blanquivioleta. Ahora sí lo hace. “Más vale tarde que nunca”, se podría decir. Más vale una ovación como la que el ‘18’ vivió ante el Tenerife, sentida, de aquellos que viven el Real Valladolid y de los que están con el equipo a las buenas y a las malas, que una ovación prematura, exagerada e innecesaria. Ésta existió en la avenida del Mundial 82 con algún futbolista en el año con más socios de la historia blanquivioleta, aquella que terminó con el equipo en Segunda división en una de las campañas más humillantes de la historia pucelana. Aquel año se criticó a Álvaro Rubio pero se elogió otros. Ahora, uno sigue sosteniendo el club y otros dejaron una enorme paz tras su salida. Gajes del buen jugador de fútbol y penas del futbolista de detalles y egoísmos impropios de un deporte que cada vez es más individual.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.