La situación blanquivioleta, pese al miedo de los puestos de descenso, obliga a mirar la potencialidad del vestuario en la búsqueda de un rendimiento individual mayor
• Pocos jugadores del Real Valladolid se encuentran en un buen momento físico y futbolístico. Por ello, el equipo como tal no funciona. Si nadie está en un nivel mínimo exigible, el rendimiento global es inexistente •
El Real Valladolid está a dos puntos de los puestos de descenso a Segunda división que marca la Sociedad Deportiva Huesca. Se encuentra, a su vez, a siete de las posiciones del play-off de ascenso que marca el Real Oviedo y a 12 del liderato que ostenta el Córdoba. Cifras tristes que pueden demostrar que el objetivo del Real Valladolid es actualmente la permanencia en la categoría y no la lucha por regresar a Primera división. En realidad, la obligación del Real Valladolid pasa por los siguientes entrenamientos y por su día a día. El objetivo pucelano se encuentra en su mejora individual y en la confirmación de un estilo definido que parecía que había llegado con la incorporación de Miguel Ángel Portugal pero que se le diluído en las últimas semanas.

Un conocedor de la categoría
Hablar en la actualidad de ascenso es una locura en el estadio José Zorrilla. Lo es por puntos, por sensaciones y por la distancia clasificatoria con los primeros puestos. La situación blanquivioleta tiene muchas similitudes con la que vive la Unión Deportiva Almería. El equipo rojiblanco, como el pucelano, se creó en verano para estar en los puestos más altos de la clasificación pero éstos están mucho más lejos de lo esperado. Tal distancia “pesa” como confesaba Miguel Ángel Corona, ex capitán rojiblanco.
Hace poco más de un mes, el hoy jugador del Brisbane Roar australiano declaraba en una entrevista en ‘Marca’ que “la palabra ascenso debe ser aparcada”. Debe quedarse a un lado porque es un objetivo que, en la actualidad, lastra a la plantilla. Le pesa en el día a día, en el transcurso de los partidos y en el trabajo de crear una entidad. Ni los pupilos de Joan Carrillo ni los de Miguel Ángel Portugal saben qué fútbol hacer. Desconocen los movimientos básicos de su juego, carecen de cualquier automatismo y viven presos del rival en instantes cruciales del juego en el que casi nunca tiene la capacidad de mandar.
[quote style=»2″] La palabra ascenso está pesando. Lo mejor es aparcarla y pensar sólo en ganar. [/quote]
Rendimiento. Sólo rendimiento
Estas declaraciones de hace un mes de Miguel Ángel Corona fueron corroboradas, a su manera, por Miguel Ángel Portugal en la rueda de prensa del pasado jueves. Antes del partido ante el Deportivo Alavés, el preparador burgalés mencionó que su interés pasa por “conseguir el rendimiento que quiero para el equipo». Con ese objetivo, el Real Valladolid crecerá y saldrá de la dura situación que vive. Quizás con ese supuesto avance no es suficiente para llegar al ascenso. La lógica así lo dice pero el Real Valladolid necesita ser, ahora mismo, realista. Necesita ceñirse a lo que marca su día a día.
En la actualidad, y con el imperiosa necesidad de que el Real Valladolid consiga obtener rendimiento individual y grupal, el Pucela debe ser consciente de dónde está. Por muy triste que sea esta realidad, contra cualquier situación se puede luchar y se puede solventar pero sólo se puede conseguir si no se vive anclado en el pasado y si no se es preso de las expectativas que se pudieron crear y, aquí, está el mayor lastre del equipo y del entorno blanquivioleta. Se consideraba que había un soberbio grupo de igual forma que se creía que en Almería estaba el mejor conjunto de la categoría. «Nos hemos gastado un millón de euros en dos delanteros» decían sin recordar que el fútbol no es una ciencia exacta y menos en Segunda división.
