La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Linternazos de Velasco

La comodidad arbitral contra este Real Valladolid

Las dudas sobre una posible persecución sancionadora contra el Real Valladolid crecen tras la sanción a Johan Mojica. El Pucela vive señalado de forma injusta

• El Real Valladolid es el segundo conjunto con más expulsiones de la temporada y el que cuenta con más minutos en inferioridad numérica de la categoría de plata. Datos incomprensibles ante su juego •

Todo comenzó el pasado 20 de septiembre en Los Pajaritos de Soria en un partido loco en el que el colegiado Peñeiro Crespo terminó siendo el protagonista al expulsar a dos jugadores pucelanos antes del minuto 70. Desde entonces, el Real Valladolid está dubitativo. No sabe qué pensar. Está en una encrucijada en la que busca saber si hay persecución arbitral en su contra o simplemente son fantasmas y cortinas de humo para tapar la verdadera realidad del equipo de Miguel Ángel Portugal, un ambiente que no es tan positivo como se esperaba. Objetivamente hay diferentes acciones y detalles que marcan que el equipo pucelano no recibe el mismo trato que otros conjuntos de la categoría. El trato no es igualitario, como tampoco lo es la comodidad con la que se castiga a unos y a otros. La sanción de tres partidos sobre Johan Mojica no es más que la última demostración de que los pucelanos no son uno más a nivel sancionador.

Johan Mojica durante un reciente partido disputado en el estado José Zorrilla (RealValladolid.es)
Johan Mojica durante un reciente partido disputado en el estado José Zorrilla (RealValladolid.es)

La pureza del fútbol
Cada vez cuesta más creer en la pureza del fútbol. En ella y en la de cualquier deporte con intereses que van más allá de aquellos por los que se crearon. Quizás, el fútbol es el deporte más salpicado y dudoso actualmente y aquel en el que menos se puede creer en la actualidad. Sonrojado en sus estamentos más altos a nivel mundial y conociendo el enfrentamiento en los puntos más reseñables a nivel nacional, todo lo que sacude en la actualidad al fútbol carece de seguridad, orden y criterio.

No es lógico, se mire cómo se mire, que dos de los mayores mandatarios del fútbol mundial estén salpicados y la actividad siga siendo la misma. Nada cambia. No es lógico que las dos personas más importantes de este deporte en España no tengan relación y que vivan enemistados en una absurda pelea para demostrar quién es más poderoso y quién puede hacer más daño al otro. No es lógico nada de lo que ocurre sobre este maravilloso deporte. Por ello, la situación arbitral que vive el Real Valladolid no es humillante. Es normal. Tiene el camino del fútbol actual. Vive en el sendero en el que está sumido el fútbol en los últimos años. Una decadencia preocupante que sólo es mantenida por el elevado número de millones de euros que genera este deporte. Al fin y al cabo nos gusta. Así pagamos por algo en lo que, poco a poco, estamos dejando de creer. En lo que nos están obligando a olvidar.

La comodidad blanquivioleta
Cuando un jugador del Real Valladolid, llámese Johan Mojica, por ejemplo, es amonestado por una acción que no es ni falta mientras el rival ha cometido varias acciones de amarilla, el problema no es de objetividad y de analizar cómo se ve la imagen. Es cuestión de ver fútbol y saber cuál es el reglamento. Cuando días más tarde, dicho futbolista es sancionado con tres partidos de sanción, ya no es cuestión de objetividad, es de hartazgo. Ahí se acaba la paciencia. El nivel de enfado es tal porque la situación es incomprensible. Por muy equivocado que estuviera Mojica en la acción, que lo estuvo, el colombiano no cometió ninguna falta grave. No la cometió. Si se redactó como si la hubiera hecho. Ahí el problema es gravísimo.

La gravedad de la acción de Mojica y, posiblemente, del fútbol se encuentra en la redacción de las actas y en el peso inamovible que éstas tienen. Cada semana hay acciones que dejan ver que existen situaciones en las que los colegiados no redactan la acción por cómo ha ocurrido sino por cómo creen que debe ser redactada para la sanción pertinente. Ahí se vive muy cómodo y más ahora en la que las actas pueden ser modificadas días después tras ver la acción por televisión. Casualidades o no, en este nuevo formato de edición también estuvo salpicado el Real Valladolid tras jugar en Huesca. “Total, éstos no dicen nada”, deben pensar.

[quote style=»3″] No se si hay una animadversón pero sí un exceso de dureza con el Real Valladolid.
Carlos Suárez, presidente pucelano, al ser preguntado por la sanción de tres partidos sobre Johan Mojica [/quote]

En El Alcoraz, Rodri fue agredido. El agresor no fue sancionado en el terreno de juego. Tampoco tras él. El árbitro redactó y editó el acta dejando pocas posibilidades a ello. ¿Quería favorecer al Huesca? ¿Quería perjudicar al Pucela? Posiblemente, ni una opción ni otra. Seguramente, la importancia de la decisión estuvo en saber que nadie del entorno blanquivioleta iba a hablar. Nadie iba a tener el peso de decir aquello que parece ya innegable. “Hago, deshago…” pero sabiendo que el Real Valladolid va a estar callado. Braulio Vázquz ya había explotado en Soria y ya estaba amenazado y sancionado. Sin la posibilidad del director deportivo, la siguiente cabeza era la de Carlos Suárez y ésta no era la mejor opción. Vive muy señalado. En definitiva, pasan las semanas y da la sensación de que el Pucela está atado de pies y manos y que todo aquello que sea sancionable contra él, lo será y se mantendrá desde la más absoluta comodidad de todos los estamentos. Triste y realidad.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.