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La convicción del Real Valladolid no es suficiente 

El Real Valladolid pierde (0-1) ante Club Atlético Osasuna. La expulsión de Marcelo Silva en el minuto 47 condicionó para la primera derrota de Miguel Ángel Portugal 

Miguel Ángel Portugal reconocía hace pocos días en su perfil de Twitter que había vivido una “semana de entrevistas a las que he asistido gustosamente pero sin perder el foco en lo más importante que es ganar a Osasuna”. En esas comparecencias había demostrado cómo es su filosofía y cuáles son sus objetivos. Parte de su propuesta pasa por demostrar y no por decir. Por ello, la derrota de Osasuna duele mucho. Pese a que el Real Valladolid ha hablado mucho sobre el terreno de juego y ha mostrado una convicción total sobre su idea, el resultado ha sido el más negativo. Con inferioridad numérica durante más de 40 minutos, el Real Valladolid ha llegado a vivir el último tramo del partido en el área rival pero sin concretar sus ocasiones y, por consiguiente, para encajar la primera derrota de la época del entrenador burgalés.

Podemos decir muchas cosas pero sin resultados el estado de ánimo se desquebraja.
Miguel Ángel Portugal, entrenador del Real Valladolid, en ‘Directo Marca Valladolid’ el pasado miércoles 

Sin aciertos ofensivos, el trabajo queda en un aspecto secundario en un tramo como éste. La visita navarra era una opción inmejorable para refrendar toda la mejora pero sin resultado, nada vale. En un deporte resultadista como pocos, el Real Valladolid de Miguel Ángel Portugal vive un frenazo, el primero desde su llegada. La sensación de que el equipo estuvo en todo momento consiente de qué hacía y por qué lo intentaba no ha sido suficiente. El líder de la categoría ha demostrado tal vitola para llevarse tres puntos del estadio José Zorrilla gracias a tener más encajada y creada su idea. Su convencimiento ya no es tal sino que ha adoptado seña de identidad. Ese punto le falta al Real Valladolid que mejora pero que no obtiene todo ese jugo que merecía su partido.

Más miedo que ilusión
Quizás éste era el partido del Real Valladolid. Tras ganar en La Romareda, el equipo tenía que demostrar de qué está hecho. El cambio que se vislumbró con la victoria en Zaragoza debía refrendarse ante Osasuna y no se hizo como se esperaba: con otro buen resultado. El equipo necesitaba ganar y no dejar la sensación de que había dejado mejores sensaciones que el rival. Tal regusto sólo vale para unas pocas horas. Cuando pasan los días de la semana, el único resumen es el de la derrota y éste es un análisis muy difícil de soportar.

Cuesta digerir cualquier derrota y más una en la que el Real Valladolid ha sido mejor. En el cómputo general los de Portugal no han sido inferiores al rival. Pese a estar en inferioridad numérica más de 40 minutos, los locales buscaron sus opciones y gracias a un derroche total del equipo, cerca estuvieron de obtener recompensa. Que ésta fuera mayor o menor dependió del acierto que unos no tuvieron y que otros encontraron pero lo cierto es que tanto unos como otros vivieron el encuentro en todas sus fases con miedo a perder. El temor a salir de las dinámicas que habían creado una semana antes pudo con la ilusión de potenciarlas.

JORNADA 14 | La derrota (0-1) del Real Valladolid ante C.A Osasuna en el estadio José Zorrilla en la primera derrota de Portugal

La teoría de la manta
De la fuerte presión visitante al partido igualado pasaron unos minutos. Casi la mitad del partido. En este tiempo, el encuentro avanzó en igualdad y con un Osasuna que dominaba la zona central pero que perdía los extremos. La teoría de la manta se sigue viendo cada fin de semana en la llamada ‘Liga adelante’ y mientras se domina una faceta, se pierde otra. Los marcajes navarros debilitaban al Real Valladolid que debía potenciar su juego exterior. En esa zona, Osasuna era débil. Su derroche interior le costaba caro pero lo hacía con inteligencia.

Javi Chica y Guzmán Casaseca, los ‘zurdos’ ante Osasuna [CLICK EN LA IMAGEN PARA LEER EL ARTÍCULO]

Era una propuesta inteligente porque por fuera el Pucela vivía condicionado. Sin zurdos en el juego exterior Portugal improvisaba un equipo que competía, que peleaba hasta el final y que trabajaba hasta la extenuación pero que no tenía mordiente. En el aspecto físico, el equipo cumplía con creces pero en el ofensivo, mostraba carencias muy altas. Juan Villar desacertado y una unión diestra en la izquierda dejaban a Rodri tan solo como desacertado. Del nerviosismo de verse aislado comenzó a perderse el soriano hasta que fue sustituido cuando ya estaba desquiciado.

Una costosa digestión
Antes de que el ‘9’ fuera sustituido por un jugador de segunda línea como Alejandro Alfaro, el Real Valladolid tuvo que trabajar para superar el mayor obstáculo del partido: la expulsión de Marcelo Silva. A los pocos minutos de comenzar la segunda parte el uruguayo veía su segunda amonestación. Una acción dudosa que el árbitro sancionó, marcó el partido. De la misma forma que hace una semana el Real Valladolid se vio beneficiado por una acción en los instantes tras la reanudación, esta vez fue castigado. Por suerte los de Portugal sí reaccionaron. Con retraso. Con tiempo y tras digerir esta inferioridad, los locales vivieron sus mejores minutos del partido. Cuando Osasuna parecía tener controlado el partido, los pucelanos dieron un paso al ataque y explotaron sus opciones, aquellas que, hoy por hoy, pasan por el dominio del balón y por potenciar el juego combinativo de un plantel capacitado para tal exigencia.

El carácter de Garitano
Tras el gol y viendo que la inferioridad numérica ya había costado caro, el partido parecía sentenciado. Con sólo 16 minutos para el final del partido, el Real Valladolid adelantó líneas y haciendo presencia del carácter de Gaizka Garitano, se rozó el empate. En la época del entrenador vasco en Zorrilla, el equipo parecía que sólo despertaba cuando estaba todo en contra. En esta ocasión fue igual. El fútbol y el mejor Real Valladolid aparecerían en los instantes finales. Con todo perdido y muchísimo que ganar, el empate estuvo más cerca.

Álvaro Rubio, capitán y ‘el personaje’ ante Osasuna [CLICK EN LA IMAGEN PARA LEER EL ARTÍCULO]

Lo estuvo en sensación de peligro pero no en ocasiones. Esta diferencia que golpea tanto al Real Valladolid le ha privado de puntos durante la temporada y ante Osasuna de un empate que podía ser calificado como justo. Pese a la sensación de igualdad o injusticia, lo cierto es que ese temple y esa buena lectura que el Pucela hizo en Zaragoza, no la supo hacer ante Osasuna. Con el marcador en contra es más difícil saber hacer una buena lectura. Es más complejo y, en este caso, mucho más enredado por la circunstancia de que el rival era un equipo hecho y que todos esos matices que le faltan a la propuesta blanquivioleta, ellos ya los tienen definidos y asimilados. Cuestión de tiempo, de resultados y de una confianza que no se ha desquebrajado en ningún momento. En definitiva, cuestión de paciencia, aquello que no todos consiguen pero que a Osasuna le lleva a un liderado sorprendente pero muy merecido que en el estadio José Zorrilla confirmó.