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Una «transición dulce», por Miguel Ángel Portugal 

La creación del Real Valladolid de Miguel Ángel Portugal, poco a poco

Miguel Ángel Portugal se definió en su presentación como entrenador del Real Valladolid como “un conductor de los jugadores”. Con este término que repetirá en varias ocasiones, el burgalés demuestra que sabe que el fútbol es de los jugadores y no de los entrenadores. Por ello, en sus primeros días en el estadio José Zorrilla no ha querido salirse del patrón marcado por el anterior cuerpo técnico. Sabe que, pese a los malos resultados, el trabajo de Gaizka Garitano había sido bueno y para su primer partido se ha quiso basar en un alto porcentaje en él. Portugal no ha buscado resetear a los jugadores. En sus primeras sesiones lo que ha buscado ha sido una mejora de los defectos más que un inicio total. Así podrá inculcar a los jugadores sus ideas pero paulatinamente. Como diría su buen amigo, y espejo en muchas ocasiones, Vicente del Bosque, el nuevo cuerpo técnico del Real Valladolid busca una “transición dulce” entre las ideas del anterior equipo de trabajo y las suyas. Las brusquedades no son buenas consejeras y la experiencia así se lo ha demostrado al ex de Bolívar o Racing de Santander.

Miguel Ángel Portugal junto a Rubén Albés y Gonzalo Abando antes del inicio del partido ante el Mirandés (RealValladolid.es)

Miguel Ángel Portugal junto a Rubén Albés y Gonzalo Abando antes del inicio del partido ante el Mirandés (RealValladolid.es)

La transición en España
Tras el fracaso del pasado Mundial de Brasil, Vicente del Bosque analizó la situación de la Selección española y se dio cuenta de lo que ya era innegable. El combinado necesitaba una regeneración. Era el momento de cambiar muchos nombres. Para él, tal cambio era una “transición dulce” que el propio seleccionador debía liderar sin perder la perspectiva. No era el momento de romper con todo. El equipo se merecía un respeto y la mejora no se conseguía reiniciando todo lo que se había creado en los últimos años.

En una situación similar se encuentra ahora mismo Miguel Ángel Portugal en el Real Valladolid. Recién llegado al estadio José Zorrilla, el burgalés debe realizar cambios en el equipo pero haciéndolos con lógica y mesura. El club no necesita y, posiblemente, no se pueda permitir ahora mismo un reseteo completo. En estos instantes lo que urge es la localización de los mayores errores y su minimización. Obviamente, éstos no van a desaparecer de un día para otro y es posible que algunos se mantengan durante toda la temporada. Por ello, el equipo debe avanzar sobre la base que quiera disponer Miguel Ángel Portugal, una transición entre lo creado por Gaizka Garitano y sus ideas que debe hacer crecer al equipo y aprovechar qué se ha hecho mal y por qué.

Tenemos que aprovechar todo lo bueno que han hecho estos tres meses con Gaizka.
Miguel Ángel Portugal, en la rueda de prensa previa al partido ante el Club Deportivo Mirandés 

Poco a poco, Portugal inculcará sus ideas pero todas estarán sujetas a la idea de juego y preparación física de Gaizka Garitano. El vasco diseñó el estilo y la temporada con el trabajo en la fase más importante de creación: la pretemporada. Esas fechas ya no pueden volver y Portugal deberá avanzar sobre ese trabajo que se realizó en verano. No es un diseño malo, ni mucho menos, pero sí diferente al que él hubiera realizado. Por ello, pasar de lo creado a su idea es imposible y más en pocas semanas. La inteligencia y la tranquilidad que caracterizan el perfil de Portugal juegan en favor de ver un crecimiento paulatino para que la imagen de la primera parte ante el Club Deportivo Mirandés sea la base de este nuevo Real Valladolid que siempre tendrá tintes de Gaizka Garitano.

Un “reinicio” mental
Miguel Ángel Portugal tiene dos trabajos en esta nueva andadura. Por un lado está esa “transición dulce” que le lleve a ver que el Real Valladolid es cada semana más suyo porque paulatinamente va adquiriendo esos detalles del juego que él busca y, por otro lado, un trabajo de reseteo mental. En este segundo punto el Real Valladolid to tiene claro y así lo expresaba en la previa al debut del burgalés. En sus primeros días, Portugal hizo “más hincapié en lo mental que en lo futbolístico” porque era “evidente que los jugadores tienen un bloqueo mental que no les permite alcanzar su nivel”, según la web oficial.

Vamos a intentar dar algunos puntos para que el equipo tenga siempre calma. 

En esta fase, la libertad es máxima. Conseguir que los jugadores salten al campo sin la presión y las ataduras que han tenido en el último mes y, sobre todo, en los duelos ante Real Oviedo y Llagostera es capital para el preparador y el proyecto. Ahí el trabajo es suyo. Sólo suyo. Avanzar en el juego y en los resultados, ayudará, obviamente, pero ambos son trabajos paralelos. En la cabeza se debe dar un reseteo completo. En el juego, no. Resulta imposible poder cambiar el estilo y las ideas de juego del equipo en unas semanas. Así, Garitano estará presente en toda la temporada y más en estas primeras semanas en las que la “transición” vive sus primeros movimientos.

Tratamos de recuperar anímicamente al equipo para que juegue como sabe. 

De momento, en el primer paso contra el Mirandés, se ha conseguido un avance altísimo. En el segundo, en la semana que terminará en Almería, la obligación de avanzar es la misma. Para ello, ganar tres puntos y crecer en la confianza son los objetivos actuales del Pucela. Tras salir del Estadio de los Juegos del Mediterráneo y ver la respuesta y el resultado del equipo a estos dos trabajos, será el momento de marcar unos plazos nuevos. Hasta entonces, el cuerpo técnico de Portugal tiene mucho trabajo por delante y con un único horizonte: la Unión Deportiva Almería, un equipo en una situación muy similar a la blanquivioleta.