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La reconversión blanquivioleta de Johan Mojica 

El último cuerpo técnico confió en Johan Mojica y trabajó en él para obtener el rendimiento que consiguió. Gracias a Rubi, Braulio vuelve a confiar en él

Johan Mojica de blanquivioleta (RV.es)

Johan Mojica de blanquivioleta

Cuando el 28 de julio del pasado año Braulio Vázquez confirmaba la llegada de Johan Mojica, el Real Valladolid se hacía con un lateral izquierdo, capaz de jugar y extremo o “incuso de mediapunta”, como él mismo afirmó en su rueda de prensa de presentación. Leonel Álvarez en Colombia le usó en esa posición interior pero al estadio José Zorrilla llegaba como defensa. Tal fue la idea de competir con Carlos Peña en el carril que adoptó el dorsal número ‘3’. Su formación era como lateral pero en dicha posición no se desenvolvería casi en competición oficial con los colores blanco y violeta.

En su debut como en el Real Valladolid, ante el Mallorca en la primera jornada, ya partió en una zona más ofensiva. Entrando al terreno de juego en el minuto 71 por Jeffren Suárez, su posición sería por delante del Carlos Peña. Tras ese debut, dicho lugar estaba predestinado para él. Salvo en los dos siguientes partidos tras el debut, en casa ante el Racing de Santander y en El Molinón en el duelo copero, en los que si compitió como lateral zurdo, la posición de Mojica sería defensiva en muy pocas ocasiones. El duelo de Butarque y algún planteamiento de Rubi con el encuentro ya iniciado fueron las únicas apuestas del anterior cuerpo técnico por Mojica como ‘3’. Tras conocerlo en profundidad y verlo desempeñarse en competición oficial, Rubi y los suyos apuntaron por explotar la velocidad del colombiano en zonas ofensivas. Con la idea clara, comenzaba una reconversión que daría muchos frutos al Pucela pero en la que se escondía mucho trabajo específico.

Liderazgo hasta la lesión
Con siete goles anotados y siete asistencias, Johan Mojica firmó grandes partidos la temporada pasada. Pese a estas buenas cifras su mejor partido no fue ninguno en los que tomó riendas de cara a puerta. Su participación en La Romareda, en la victoria pucelana (0-2) ante el Real Zaragoza, el equipo de Rubi demostró cómo de trabajado estaba el futbolista. Adquiriendo protagonismo en desmarques y en inclinar el terreno de juego hacia su zona, la victoria llegó de una forma solvente.

«Una montaña rusa que Braulio ve muy necesaria», el perfil de su llegada •

Durante los 90 minutos de aquel partido pero, sobre todo, durante los primeros 45 minutos, el Real Valladolid buscó potenciar la aclimatación del jugador en esta nueva posición. Álvaro Rubio, David Timor y André Leão buscaban constantemente las rupturas de un futbolista capaz de asumir responsabilidad y desarbolar el partido y romper el planteamiento rival.

Johan Mojica en el encuentro ante el Mirandés en el estadio José Zorrilla durante el mes de noviembre (RV.es)

Johan Mojica en el encuentro ante el Mirandés en el estadio José Zorrilla durante el mes de noviembre (RV.es)

En aquel momento, el avance táctico de Mojica era vital. Había adquirido todos los automatismos necesarios. Durante casi tres meses de competición, los rivales planteaban en relación al potencial del jugador. Dos jugadores con él, dejarle espacio para controlar pero controlarle tras la ruptura… Infinidad de ideas para parar a un jugador que, durante muchos meses, fue determinante en el Pucela y en la categoría. Desgraciadamente, en febrero llegó una lesión de tobillo que, junto al sueño de competir con su país, dejó la reconversión del jugador en algo constante pero con un resultado productivo sólo en un meses pero… ¡Qué meses! Inolvidables.