Rubi abandona Valladolid tras una temporada en la que no se ha luchado realmente por el ascenso. El buen entrenador catalán no supo aprovechar sus oportunidades
• Rubi se marcha de Valladolid sin convencer al entorno: «La necesidad prioritaria de enganchar y convencer»
• El preparador lo ha dado todo por el Real Valladolid: «Cuando el fútbol no es sólo un buen trabajo diario»
• El catalán se marcha sin aprovechar un gran plantel: «Rubi y una plantilla con calidad y sin personalidad»

Oficialmente, Rubi ya no es entrenador del Real Valladolid. Hace varios días se aseguraba en diferentes medios de comunicación que el preparador catalán ya era ex entrenador del Real Valladolid pero faltaba añadirle el carácter oficial a la noticia. Ahora tras el comunicado del club blanquivioleta, se cierra la corta etapa del ex entrenador del Girona y del Fútbol Club Barcelona en el estadio José Zorrilla. Con mucha más pena que gloria, Joan Francesc Ferrer abandona el proyecto más ilusiónate al que había hecho frente. Se marcha un entrenador con dedicación total, muy minucioso en su trabajo pero al que le han faltado muchos detalles. Rubi hace las maletas con la sensación de que en algunas facetas se ha visto superado por la entidad del club y el calado del proyecto.
Pese a manejar una metodología perfecta y una dinámica de trabajo encomiable, los resultados no han sido los esperados. La realidad palpable del Real Valladolid es que el equipo no llegó a competir por el ascenso directo y que a la mínima opción fue eliminado de la promoción de ascenso. Así, se puede ver de una forma clara que el Real Valladolid ha tenido este año una buena preparación, un trabajo bárbaro a sus espaldas pero una ejecución débil. De esta forma todo aquello creado en el día a día perdía fundamento a la hora de competir y aquí ha estado el mayor problema de Joan Francesc Ferrer Sicilia, ex entrenador del Real Valladolid.
Dedicación completa
“En este trabajo, uno no sabe cuándo termina su jornada laboral porque nunca se sabe bien cuándo conoces bien al rival al que te enfrentas y cuándo tienes todo los entrenamientos y los partidos bien preparados”. Estas palabras corresponden a Rubi tras ser presentado en el Real Valladolid. Tras esa comparecencia, Valladolid quería conocer más al técnico catalán y se le pudo oír y leer en diferentes entrevistas. A una de las primeras corresponden estas palabras pronunciadas en la Cadena SER. En aquel momento, el entorno blanquivioleta estaba conociendo al sustituto de Juan Ignacio Martínez pero no sabía cuál iba a ser su resultado.
Tristemente, éste no ha sido el esperado y no lo ha sido por la gestión del vestuario y de las situaciones que crea. Durante la temporada, Rubi se ha mostrado como un gran preparador pero quizás no como un buen entrenador. Ha planificado de una forma minuciosa, ha sabido diseñar tareas y ha tenido contento al vestuario por la metodología. En definitiva, sabe de fútbol y sabe qué busca y cómo lo quiere. El problema parece, al menos desde el exterior del José Zorrilla, que todas esas buenas vibraciones en la idea, han carecido de una continuidad en la gestión del grupo. Por los motivos que sean, el entrenador catalán no ha dirigido al equipo en todas las circunstancias. De cara al exterior le ha costado vender ese gran trabajo. No ha convencido al entorno de lo que hacía y de tal forma, también le habrá costado al grupo. Ese buen trabajo debe verse reflejado. De no ser así, nada parece lo que es.
Un golpe de efecto
Hablar del trabajo y del día a día de un vestuario es difícil. Las sensaciones que recibe cada uno son las que llevan a las opiniones que vertimos aunque no siempre se tenga ni un mínimo porcentaje de la realidad. Pese a no saber con exactitud lo que ocurre de puertas hacia dentro, la realidad es que el equipo ha sido el reflejo del entrenador. De forma interior puede que no se diera ese golpe en la mesa que todo equipo necesita. Interiormente pudo no darse, como tampoco se dio en el terreno de juego.
En los momentos en los que el Real Valladolid pudo y debió dar un golpe definitivo a sus objetivos, éste no llegó y Rubi comenzó a ser el foco de crítica. Desde la visita a Ponferrada, cuando el Real Valladolid podía llegar al liderato, el equipo decayó. Los pucelanos perdieron su fiabilidad y Rubi ya estaba enfilado. Desde ese momento, altibajos en el juego como en la confianza de Rubi pero con una unión ya rota. El Pucela no era el mismo y el entrenador no tenía el mismo respaldo. Su supuesta mala gestión de entrenador se notaba en el terreno de juego. Todo porque más allá de un buen entrenamiento y una buena preparación tiene que darse una buena ejecución y aquí, el Real Valladolid 2014/2015 ha fallado y el resultado es éste, la salida de Rubi.

