Desde el 20 de febrero de 2007 acompañando al Real Valladolid con mucha opinión|lunes, febrero 17, 2020
Estas aquí: Home » Linternazos de Velasco » La necesidad prioritaria de enganchar y convencer
  • Sigue a LAV en

La necesidad prioritaria de enganchar y convencer 

Rubi, ya ex entrenador del Real Valladolid no ha sido capaz en toda la temporada de convencer al entorno blanquivioleta. No se supo ganar a la afición blanquivioleta

Rubi, entrenador blanquivioleta (RV.es)

Rubi durante una rueda de prensa en Zorrilla

Rubi ha sido analizado minuciosamente en todas sus conferencias de prensa, en todos sus movimientos y en todos los gestos que ha realizado como entrenador del Real Valladolid. Ha sido un año muy duro y exigente para él. El ya ex técnico blanquivioleta ha sido analizado con lupa y no ha aprobado. Palpando el ambiente, parece que ni tan siquiera se ha acercado al ridículo “apto” por parte del mundo pucelano. Desde que llegó a Valladolid, el catalán ha querido llegar a muchos lugares y convencer a todos pero no ha conseguido llegar ni convencer al sector pucelano más importante: la afición. Pese al buen agrado con el que fue recibido, el paso de las jornadas le ha pesado mucho. Si hay que dar un titular sobre el preparador y su paso por Pucela es que “no ha enganchado”. Rubi no ha calado en la afición. El ex del Girona e integrante del cuerpo técnico del primer equipo del Fútbol Club Barcelona no ha convencido al entorno del Real Valladolid. No ha transmitido objetivos ni la ilusión para que la ciudad se hubiera enganchado como en otras ocasiones en las que ha remado como el que más.

A Rubi le ha faltado trabajo de cara al exterior. Por falta de experiencia en proyectos de este nivel o por su propia personalidad, el catalán no ha sabido utilizar sus muchas comparecencias de prensa para que se conociera su trabajo y se pudiera conocer qué buscaba su Real Valladolid. La temporada ha terminado y pese a que Rubi ha sido un entrenador de ese pequeño grupo que habla de fútbol es sus ruedas de prensa, no ha sabido mostrar cuál eran sus intenciones. Ante los micrófonos, aquellos que llegan al sector más amplio del Real Valladolid, se ha visto un Rubi dubitativo, un preparador con lagunas en los momentos duros y que sólo veía como salvación el “trabajo diario”, aquel que desde el inicio le costaba compartir.

Convencido sin motivos
“Estoy convencido que vamos sacar esto”. “No tengo ninguna duda de que vamos a darle la vuelta a esta situación”. Estas afirmaciones, cambiando algún mínimo término, han sido repetidas en varias ocasiones por Rubi durante sus ruedas de prensa. Con ellas el preparador demostraba que se veía capacitado para darle la vuelta a la mala dinámica que creaba el equipo con el paso de las jornadas. Él, estaba seguro en darle la vuelta. Más tarde, cómo no lo explicaba, se iniciaba una grieta entre él y el exterior. En esos momentos de dudas y nervios, Rubi se hubiera ganado adeptos dejando que el entorno ‘entrara’ en el vestuario. Ese blindaje al que ha sometido al equipo desde su llegada ha sido excesivo y, a la vez, contraproducente. Las consecuencias se han visto a largo plazo, cuando el equipo se ha dado cuenta de que entre ellos y el exterior del vestuario había una barrera. En ese momento, ya era tarde para que vestuario y exterior se unieran.

«Una metodología perfecta sin una buena ejecución», la marcha de Rubi •

Ante cualquier problema, Rubi demostraba estar convencido de que era un mal momento o una mala racha. Su problema llegaba cuando el resto del entorno no veía los motivos que él veía para confiar. En ese instante, todo aficionado necesita ver un líder, alguien capaz de dar un golpe sobre la mesa. Quizás, por historia, el aficionado blanquivioleta ha echado de menos un grito, un titular o una pequeña rajada sobre sus jugadores. Momentos así despiertan al entorno blanquivioleta y le activan para ver que hay alguien que responde por ellos, que busca su felicidad y que trabaja por conseguirla. No hay dudas de que Rubi ha buscado todos estos puntos pero el cómo no ha sido el mejor. Tenía potencial y mimbres para hacerlo de una forma diferente pero ni lo ha conseguido cambiar durante la temporada ni nadie, lo que es peor, se lo ha hecho saber ver. Se marcha Rubi, un tipo trabajador, humilde y sabio en el fútbol pero un tipo al que, posiblemente, le ha faltado conocimiento de dónde estaba para lidiar un toro de las dimensiones del Real Valladolid en Segunda división