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¿Tiene el Real Valladolid esa plantilla esperada? 

El objetivo ambicioso del Real Valladolid ya es imposible. ¿Por qué? ¿La plantilla?

El objetivo ambicioso que se puede marcar cualquier club de Segunda división es llegar a las dos posiciones de ascenso directo. Éste es el objetivo que más envidia genera pero el más real y aquel que es casi obligatorio para algunos conjuntos es el propio ascenso. Ya sea en un formato o en otro. Lo importante es conseguir competir en la máxima competición española unos meses después. Esta segunda opción, aquella que tiene un poco de obligación, es a la que se enfrenta el Real Valladolid en el próximo mes. Sin opciones ya del ascenso directo, los de Rubi se aferran al play-off de ascenso. Llegan a esas fechas con la ilusión de poder volver a Primera división pero llenos de dudas individuales y colectivas. Una plantilla que llevó a los altares a su creador, parece no estar a la altura en el momento definitivo. Muchos de sus integrantes no han estado a la altura de las circunstancias y las dudas sobre el plantel llegan en el peor momento. Cuando al Real Valladolid sólo le queda una bala para poder ascender de categoría, el vestuario está más en duda que nunca. Justificadas esas dudas o no, la única realidad blanquivioleta es que el play-off está a la vuelta de la esquina y que pese a todas las dudas, críticas y lamentos, el ascenso es aún posible.

Rubi, entrenador blanquivioleta (RV.es)

Rubi, actual entrenador blanquivioleta

La base del descenso
Hace unos meses, cuando el proyecto de Rubi vivía sus primeros malos momentos, pude leer en Twitter una de las mejores reflexiones que he leído en toda la temporada. Una de las mejores o la mejor, posiblemente. Jesús Moreno (@_JesusMoreno_), aficionado del Real Valladolid, apuntaba que “para ascender, un equipo no se puede basar en aquellos que le llevaron al descenso”. Es decir, este Pucela tiene un problema si su columna vertebral son aquellos que hace sólo unos meses firmaron la pérdida de categoría con un importante número de minutos. Actualmente, Carlos Peña, Óscar González, Marc Valiente o Jesús Rueda son cuatro de los jugadores con más minutos de la plantilla. Este rol, salvo por el caso del salmantino, no es nuevo para ellos. La pasada campaña, con Juan Ignacio Martínez como entrenador, todos ellos también fueron vitales en el vestuario que disponía el entrenador alicantino y que terminó en Segunda.

En este dato, al que también se podría unir Álvaro Rubio, existe un problema del actual Real Valladolid, aquel que tras perder ante el Real Zaragoza tuvo que decir adiós al ascenso directo. Como decía Jesús Moreno, hay un problema, una limitación y una barrera si estos jugadores son la base de la actual temporada. Es un problema que lo sean, y lo son. Resulta una dificultad por el hecho de regenerar su mente. Como ya avisó Rubi en su rueda de prensa de presentación, convencer a aquellos que han conseguido el ascenso y que han competido honradamente en Primera que tienen que volver a hacer lo mismo, a sufrir lo ya sufrido y a pelear, aún si cabe, más que la vez anterior, es difícil. Su motivación se limita y su mente se cierra en los malos momentos. El nivel futbolístico de estos cuatro o cinco jugadores, con peso en las dos últimas temporadas, es altísimo. Hablar de Mac Valiente, Álvaro Rubio u Óscar González es hacerlo de algunos de los mejores jugadores del Real Valladolid. Futbolistas de calidad sobre los que hay que trabajar la motivación semana a semana. Es obligatorio hacerles ver la necesidad de repetir el éxito de 2012, un triunfo lleno de trabajo y sufrimiento.

No es fácil esa motivación. Ni mucho menos. Posiblemente, no sea muy recomendada para comenzar una temporada pero las limitaciones pucelanas han obligado a ello. Pese a que la recomendación de Jesús Moreno es cierta y tiene una base bien formada, el Real Valladolid se ha basado en estos jugadores para que ellos le hayan llevado a ese sistema honrado y gratificante que subió a los altares a Miroslav Djukic en el año 2012, el play-off. Valorémoslo en su medida positiva y negativa

Cúmulo de decepciones
Han pasado ya 40 jornadas de liga y el Real Valladolid luchará por ascender en el play-off de ascenso. Puede parecer un fracaso pero no es así. Verse asegurada la promoción de ascenso a falta de seis puntos es tanto fracaso como éxito. Tiene su parte de fiasco por el hecho de no conseguir ese sueño ansiado de todo equipo que quiere ascender. Por otro lado, es gran parte de éxito por estar asegurado de forma matemática antes del final de temporada y con un vestuario que, individualmente, ha decepcionado.

Quizás no es momento de señalar uno a uno a todos los jugadores pero sí puede ser el momento de ver que pese a todas esas decepciones individuales, el éxito es aún posible. Pese a la ridícula segunda parte ante el Real Zaragoza, el Pucela tiene asegurado el play-off desde hace unas semanas. Lo tiene firmado pese a ver que André Leão no es el que parecía ser en los primeros encuentros ligueros. El play-off es real aunque Jeffren Suárez y Omar Ramos no estén al nivel que se esperaba de ello en esta categoría. Los de Rubi pelearan por ascender pese a tener una línea defensiva algo desnivelada con la presencia sólo de un lateral izquierdo. El Real Valladolid tiene opciones de volver a Primera sólo un año después de caer aunque durante la temporada el plantel se haya visto mermado por la pérdida de jugadores importantes como Johan Mojica, Alejandro Alfaro y Roger Martí.

Es cierto que el Real Valladolid no transmite ninguna seguridad en estos momentos para luchar por volver a la élite. Sus dos últimos partidos como local han desesperado al entorno blanquivioleta pero deben fortalecerle de cara a esa bala final que hay en forma de play-off. Es cierto que el equipo no está en un buen momento, es verdad que muchos jugadores no están al nivel esperado y que otros no se asientan en el equipo. Muchos titulares, demasiadas incógnitas pero sólo una realidad. El Real Valladolid tiene un camino para volver a Primera división. Pese a la dificultad de hacerlo sólo un año después de descender y asumir todo aquello que esto supone, Rubi tiene vivo al equipo. Analizándolo fríamente, ha creado un camino para el ascenso. Ese camino es el play-off. Será una travesía complicada, altamente compleja, pero una opción por la que otros muchos hipotecarían su futuro. Disfrutémosla aunque nada haya sido como esperábamos y, sobre todo, como soñábamos.