La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Linternazos de Velasco

Entre un sueño y una lesión, Mojica desapareció

Johan Mojica, uno de los pucelanos más determinantes este año, se encuentra en su peor momento. Desde su debut con Colombia y su lesión de febrero, ha cambiado

• El 15 de febrero Johan Mojica caía lesionado en el tobillo. La recuperación de más de un mes le ha debilitado.
• 40 días después de la lesión, y aún sin estar al 100%, el colombiano cumplía el sueño de debutar con su país.
• Desde aquellos dos hechos, el ‘3’ del Real Valladolid vive en un bache de juego del que no consigue poder salir.

Mojica en el duelo ante Osasuna (RV.es)
Johan Mojica en el duelo ante Osasuna

Cuando el 15 de febrero Rubi decidía sustituir a Johan Mojica del duelo ante el Alcorcón por las molestias en uno de sus tobillos, el miedo se apoderó del estadio José Zorrilla. Ver tocado al colombiano debilitaba mucho al Real Valladolid hace sólo tres meses. Su peso en el juego era determinante y su status era altísimo. Realmente, en aquel tiempo, el colombiano era el blanquivioleta más desequilibrante de todo el plantel. Siete goles y siete asistencias en 22 partidos le hacían un hombre determinante para la propuesta de Rubi. Tal era el nivel de juego del futbolista cedido por el Rayo Vallecano que Colombia analizaba milimétricamente su rendimiento. Jose Pekerman, seleccionador colombiano, estudiaba al ‘3’ pucelano con el objetivo de citarle y hacerle debutar con la selección absoluta de su país.

Esa hipotética llamada se iba a producir poco después de la lesión. Unas molestias que no durarían, en un inicio, más de diez días. Tristemente, la recuperación de ese tobillo se complicó y el colombiano pasaría cuatro jornadas sin estar disponible. Rubi perdía a uno de sus puntales y el equipo se desangraba fuera de Valladolid. Sin él, el Real Valladolid perdía potencia, peligro y gol. Fuera del estadio José Zorrilla se notaba su ausencia. Mojica, capaz de desarbolar a un rival en sólo cinco segundos o con una cabalgada, estaba parado y el Pucela veía como un jugador que llegaba para ser actor secundario, se convertía en el futbolista deseado. En el mes de febrero, la sensación sobre el colombiano era la de un futbolista determinante y único en el vestuario. Tras aquella recuperación y ese ansiado viaje, todo ha cambiado y el futbolista ni consiguió en su momento ni consigue, en la actualidad, llegar al nivel mostrado en sus primeros meses como jugador pucelano.

De Ponferrada a Bahréin
Tras estar en el dique seco durante cuatro semanas, tiempo en el que el Real Valladolid se enfrentó a Tenerife, Sporting de Gijón, Real Betis y Numancia, su regreso fue en Ponferrada y como titular en un encuentro determinante. 68 minutos de juego en los que el futbolista no creó nada de peligro y, lo que es peor de todo, no mostró ninguna de las sensaciones que había dejado anteriormente. Con el tobillo aún debilitado, en aquel encuentro en El Toralín, Johan Mojica parecía tener más la cabeza en el duelo que iba a ocurrir cuatro días más tarde ante Bahréin.

Si el 22 de marzo, el Real Valladolid se jugaba en El Toralín la opción de colocarse como líder de la categoría, cuatro días más tarde, Johan Mojica podía cumplir su sueño de debutar con la selección absoluta de su país. Colocando ambos objetivos en una balanza, uno superaba claramente al otro por lo que el colombiano no arriesgaría en su juego durante aquella triste tarde en el Bierzo.

Entre el sueño, la lesión y un tobillo aún no recuperado, su participación en Ponferrada fue triste pero, realmente, comprensible. Lo duro estaba aún por llegar ya que tras ese sueño de Bahréin, el ‘3’ pucelano ha disputado 647 minutos, repartidos en ocho partidos, sin casi nada que llevarse a la boca. Esa confianza que ha mantenido Rubi en él, no se ha visto recompensada con un buen juego del futbolista que ya nada se parece a ese atleta que con un balón suministraba goles a la cuenta del Real Valladolid.

Sin relevancia en los goles
Antes de lesionarse ante el Alcorcón, la relevancia de cara a puerta del futbolista era altísima con la participación directa en 14 goles. Desde su parón y su viaje con Colombia ni un registro ni otro se han visto aumentados. Ocho partidos como titular y nada positivo en lo que a estadísticas se refiere. En los números, nada. En el juego, casi igual. Pese a que se mantiene la confianza en él desde el cuerpo técnico, la realidad es que su juego ha decaído mucho. Su factor sorpresa ha desaparecido totalmente y su relevancia en los movimientos del equipo es ya muy limitado. Definitivamente, Johan Mojica ya no es el mismo y el Real Valladolid lo nota.

Cuando él ha estado en un buen momento, su velocidad, su zancada y su golpeo servían al equipo para descongestionar la zona central y el juego interior. Tristemente, si él no está acertado y su nivel de confianza no es alto, su rendimiento es el actual y el Real Valladolid lo sufre en exceso. Cuando el juego se atasca y no se encuentran soluciones, en la banda izquierda no existe un futbolista capaz de desbordar y superar los rivales en sólo unos segundos. Esa segunda salida de balón no existe. El propio jugador ha perdido confianza, ya no actúa de la misma forma y lo ha hecho desde el tiempo en el que una lesión se interpuso en su sueño. La opción de debutar con Colombia llegó a estar en duda por una lesión de tobillo. Finalmente, nada se interpuso en ese sueño pero tras él, las consecuencias están siendo altísimas para un conjunto blanquivioleta que necesita a Mojica en su mejor versión, ya sea para el play-off de ascenso o para los tres encuentros que restan. 

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.