La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Desde la grada de Zorrilla

El milagro del ascenso directo ya se ha esfumado

Empate en otro mal partido blanquivioleta. Con revolución en el once, las ocasiones brillaron por su ausencia y Osasuna pudo ganar el encuentro en el descuento

«La realidad pucelana cierra el ascenso directo» | Crónica del empate ante C.A. Osasuna

«Siete de siete». «Se debe ganar todo lo que queda para subir directos». «Ganando todo, los de arriba fallarán». Estas y otras frases se llevan escuchando en la capital vallisoletana desde el triunfo frente al Club Deportivo Leganés de hace apenas dos semanas. La meta era obtener los últimos 21 puntos o lo que es lo mismo, ganar la friolera de siete encuentros. Para sacar  rendimiento a este hito, los rivales debían pinchar, otro asunto cuanto menos dudoso. Con la victoria en Huelva y el pinchazo de Las Palmas la semana pasada, el Real Valladolid ascendía un puesto en la clasificación. Por ello, en tierras blanquivioletas, se fijaba esta semana clave para dictaminar el objetivo. El futuro estaba en juego y tres partidos en una semana iban a ser el juez de la competición. El problema ha sido que en la primera de las tres etapas, el Real Valladolid pinchaba. Con el empate ante Osasuna, toca pensar en quedar lo más arriba posible para tener ventaja en un play-off que parece ya inevitable. La cuarta plaza es el objetivo más realista. Es lo que el equipo tiene más a mano porque el duelo ante los navarros fue un empate a un gol en  el marcador pero prácticamente un empate a nada en el juego. Miguel Flaño se encargaba de anotar los goles, uno en cada portería, y el línea se Lesma López no concedía un gol legal a Nino en el descuento. El resumen futbolístico, tiene poco más que añadir. Tristemente para los intereses del Real Valladolid.

Rubi, muy cuestionado, antes de un partido (RV.es)
Rubi, muy cuestionado, en el partido ante el Leganés

Revolución en la granja
Muchos fueron las preguntas y dudas que pudieron pasar por la cabeza de cualquier aficionado del Real Valladolid al ver la alineación titular que Rubi disponía para el partido. La sorpresa era tal en función de lo dicho por el propio entrenador en la rueda de prensa previa a la visita de Osasuna. El preparador catalán había mencionado que toda la plantilla estaba en condiciones de jugar. Aseguraba que habían entrenado todos bien y que no había complicaciones. Pese a ello, se caían de la lista Alejandro Alfaro, comprensible tras su larga lesión, y David Timor. Antes del partido, el cuerpo técnico descartaba a Jesús Rueda y a Jeffren Suárez. La sorpresa ya se hacía muy extensible. Demasiadas novedades para un partido en la jornada número 38.

Sorprendentemente, no todo terminaba en la citación. Rubi disponía un once titular con Johan Mojica de lateral izquierdo y Chus Herrero de lateral derecho. Después de varias jornadas en el ostracismo más absoluto, durante el encuentro movía el banquillo con Óscar Díaz como primer cambio. Viendo e intentando analizar todos estos cambios, quedan dos opciones. La primera es pensar que todo el Real Valladolid veía ya como imposible el ascenso directo. Ante esta imposibilidad, los pucelanos habrían empezado a hacer probaturas y Rubi mentiría. La segunda opción está en que parte de la plantilla continuara con molestias y no quisieran forzar. Por lo tanto, otra vez se estaría pensando más en las lesiones de larga duración que en el presente. Ante esta segunda opción, también se miente y se aprecia una mala gestión de Rubi en esta segunda vuelta.

Sustituciones forzadas y sin consecuencia
Con Hernán Pérez, Johan Mojica y Omar Amos en el campo, la velocidad estaba garantizada en el césped del estadio José Zorrilla. Dirigiendo el juego se encontraban Álvaro Rubio y Lluís Sastre, los dos centrocampistas de moda, mientras que para que la magia apareciera, Rubi colocaba a Óscar González y Roger Martí. Casi nada. Pues efectivamente, casi nada mostraron en una tarde aciaga de fútbol. Desarbolados por los cambios, el mejor del encuentro era, nuevamente, Lluís Sastre. Cumplidor de garantías en su parcela.

Con el gol que regalaba Miguel Flaño, todo parecía indicar que el Real Valladolid controlaría la situación pero después del cabezazo del defensa navarro, la falta de ideas se hacía latente. Un gran problema de este campaña es éste, el equipo se desvanece cuando le golpean. En esta ocasión, los balas de Rubi dsde el banquillo golpearon a Chus Herrero, Óscar González y Álvaro Rubio, los sustituidos. Sin los dos últimos, por mucha delanteros que haya en el campo, los balones no llegan al área rival. Para bombear balones, tiene que aparecer Túlio de Melo y ofrecer así otras soluciones. Esas novedades no se dieron y con lo que hay en juego no se puede acabar defendiendo un empate en casa ante un equipo muy inferior a ti.

El José Zorrilla no confía
Prácticamente a la misma hora se jugaban dos partidos vitales en la zona alta de la tabla. Uno, el del estadio José Zorrilla y otro el del Sporting de Gijón en El Molinón. Cuando te enteras de que los asturianos hacen un recibimiento especial a la plantilla y se meten 30.000 personas en su campo y Desde la grada de Zorrilla sólo se ven huecos y la gente está más pendiente de que el equipo falle para pitar es que algo no cuadra. Algo falla para el Real Valladolid. Somos muy fríos, sí, pero también se está gestionando mal por parte del club. La desoladora imagen de ver dos tercios de estadio vacío es culpa de todos. No pongamos excusas. Envidia sana de otros campos en los cuales el ascenso importa desde la primera jornada y no en el primer partido de play-off.