La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Análisis pucelano

Roger crea la inercia para la «victoria psicológica»

El Real Valladolid regresa a la senda de la victoria tras imponerse (2-1) al Club Deportivo Mirandés. Roger Martí, gran personaje del partido, y Óscar, goleadores

La infografía sobre la victoria (2-1) del Real Valladolid ante el Mirandés, con ROGER MARTÍ como protagonista

Roger Martí es un futbolista de garra, lucha y pelea y así ganaba el Real Valladolid al Club Deportivo Mirandés para dar por cerrada su racha de tres derrotas consecutivas. Entre los rasgos que definen la victoria pucelana también existe el de sufrimiento. Qué decir del sufrimiento que ha vivido el delantero blanquivioleta esta temporada. Su grave lesión ha marcado su campaña en Valladolid pero, también, su fortaleza para volver a la dinámica blanquivioleta como lo ha hecho. Ante el equipo de Carlos Terrazas, Roger regresaba a la titularidad y lo hacía para crear ilusión y motivación que guiara hasta la victoria. Esos objetivos se consiguieron porque la garra del valenciano creó la inercia para que el equipo consiguiera la victoria y cerrara, a su vez, una racha de tres derrotas consecutivas.

La victoria ante los de Miranda de Ebro no excesiva brillantez ni un gran juego del Real Valladolid pero tuvo lo más importante, los tres puntos. Tras una racha tan negativa como la que el equipo había vivido en las últimas semanas, un cuestionamiento tan alto como el que estaba sufriendo todo el vestuario, lo importante era la victoria. Nada más. Tras ellos se podrá crear un nuevo Real Valladolid e, incluso, recuperar el tiempo perdido desde Ponferrada, pero todo deberá ser afrontado por fases. Rubi debe convencer al grupo y al entorno de que su objetivo debe ser evolutivo y no drástico. Recuperar lo perdido necesita de un tiempo prudencial. Para luchar por el ascenso directo hasta el último día o para llegar al play-off con fortaleza, el equipo debe mirar su futuro con realismo.

Ese sentimiento que debe inculcar Rubi es el de mirar semana a semana. El equipo debe afrontar solamente el partido ante el Sabadell. En la victoria ante los catalanes y en la consecución de seis puntos de forma consecutiva estará la construcción para un gran duelo en Las Palmas. Cerrando definitivamente la racha de tres semanas sin sumar y demostrando que lo del Mirandés es más que tres puntos y que ésta sí es la “victoria psicológica” que pedía Rubi, el equipo habrá quemado una fase de su recuperación y los objetivos del equipo se podrá seguir contando de una forma lógica y no drástica.

Sin dramatismos y con apuestas
La situación del Real Valladolid antes del encuentro era delicada. Tras él, sigue siéndolo aunque algo menos. Tres puntos menos, para ser exactos. Su victoria y el empate del Real Zaragoza le hacen ser un equipo de play-off casi con toda seguridad. Ahora toca ver con qué jugadores se afronta la lucha por ser algo más que un equipo de promoción. Destacando a Roger, que regresaba a Zorrilla y emocionaba a la afición, el valenciano no fue el único. Para regresar a la senda obligatoria del equipo, Rubi confió en varias novedades. La incursión de Álvaro Rubio puede ser vital. Su entrada significaba la suplencia de André Leão. El portugués, básico toda la temporada, se quedaba fuera del once inicial por primera vez en la temporada. Llegan las decisiones, no hay duda.

A la entrada del capitán y la de Roger, había que sumar la continuidad de Samuel Llorca, Hernán Pérez y Johan Mojica. Pese a que este último se mostró debilitado y sin llegar a un nivel de competición, la apuesta del cuerpo técnico por él parece clara. Rubi confía en él y lo ve prioritario pese a que los rivales ya sepan cómo es su fútbol.

Analizado desde su incursión como extremo al detalle, el rendimiento del colombiano ha bajado muchos enteros en los últimos meses. Pese a ser un futbolista menos decisivo, el cuerpo técnico apuesta por él. Se trata de un convencimiento de Rubi y los suyos. Una idea que pude ser buena o mala pero que dotará de una personalidad al equipo, hecho que se necesita imperiosamente. Ante el Sabadell será el momento de ver qué apuesta ha hecho el cuerpo técnico y si confía en ella como debe hacerlo en estas fechas.

Dos minutos de calidad
Viendo el primer tiempo ante el Club Deportivo Mirandés es fácil apostar por la idea actual. Cualquiera lo haría pero el cuerpo técnico debe analizar más y, sobre todo, analizar qué busca. Este Real Valladolid tiene tanta dinamita que pese a estar en el peor momento de la temporada, tiene calidad para decidir un partido en sólo dos minutos. La rabia de Roger Martí, la calidad de Óscar, el último pase de Hernán Pérez y la consistencia del centro del campo fueron determinantes para dejar encarrilado el encuentro entre los minutos 25 y 27. En ese tiempo, dos goles pucelanos parecían olvidar todo lo negativo que se había creado desde el último derbi regional pero los fantasmas aún tenían que hablar. Llegaría su momento tras el gol de Juanjo.

ROGER MARTÍ es el personaje destacado del partido ante el Club Deportivo Mirandés

Pese a la calidad existente en el equipo y que nadie puede debatir pese a la mala tendencia, el nivel de confianza del equipo aún es débil. Ante un error, el equipo duda, sufre y se tambalea. Para evitar que estos errores puedan costar más caros, el grupo debe aferrarse en alargar ese tiempo en el que consiguió encerrar en su área a un conjunto mucho más fuerte psicológicamente. Pese a estar por detrás en la clasificación, los de Terrazas son un equipo más compacto hoy por hoy. Tienen casi el objetivo y ahora pelean por sueños más que por obligaciones.

Sufrimiento final
Esa diferencia de confianza entre unos y otros significaba que los visitantes tras encajar dos goles en apenas 120 segundos no dudaban de sus posibilidades de puntuar. Por el contrario, tras el tanto del Mirandés en los instantes iniciales de la segunda parte, los pucelanos dudaron. Y tanto que dudaron. Vivieron momentos duros, tiempo de crisis y dudas que pudieron costarles caro. Pese a que los de Terrazas no llegaban a la meta de Javi Varas con insistencia, la debilidad psicológica del Real Valladolid dejaba el empate como una opción sobre el ambiente. La posibilidad de un segundo gol de los visitantes no era descartable pero, quizás, más por las opciones que dejaban los pucelanos que por el ahínco de los de Miranda.

Finalmente, y pese a 20 minutos de buen fútbol en la primera parte, el Real Valladolid terminaba pidiendo la hora. El sufrimiento final, la debilidad pucelana para asumir un gol encajado y la ansiedad por conseguir tres puntos podían con un equipo que llegaba al final del partido agotado. El cansancio era palpable pero la alegría mayor. El equipo amarraba tres puntos para cerrar una “victoria psicológica” vital para el proyecto casi tanto como el regreso de Roger Martí. Entre los dos debe estar la base para volver a ser un Pucela envidibale.

"Desde la grada de Zorrilla", por Enrique Álvarez Herrero (@EnriqueAH10)
«Desde la grada de Zorrilla», por Enrique Álvarez Herrero (@EnriqueAH10)
𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte