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La aconsejable tarea de analizar qué piensa Rubi 

¿Por qué Rubi no dio la titularidad a Álvaro Rubio y Jonathan Pereira en Ponferrada?

Después de ocho temporadas y tras más de 250 partidos con la camiseta del Real Valladolid nadie duda de la calidad de Álvaro Rubio. De la misma forma, analizando su bagaje y su historia, es imposible no tener claras las grandes características de Jonathan Pereira. Ambos son los dos nombres propios de la actualidad del equipo blanquivioleta. Riojano y gallego fueron suplentes en Ponferrada y muy pocos comprenden por qué fue así. Un futbolista diferente al resto y un delantero con un olfato goleador envidiable y más propio de otra categoría no se pueden quedar en el banquillo en un partido como el del domingo pasado. O sí. Puede y deben quedarse como suplentes porque el entrenador tiene un plan, una idea y ha diseñado el encuentro de una forma en la que estos jugadores no tienen cabida. Más tarde, con el resultado en la mano, quizás es el momento de ver que la decisión no fue la mejor pero siempre intentando buscar los motivos que han llevado al entrenador, a aquel que mejor conoce a los jugadores, a tal decisión. ¿Por qué los dejó Rubi en el banquillo? ¿Qué quería con sus suplencias? Empecemos por este punto el análisis y no por el resultado final. Pongámonos en la mente de Rubi.

Rubi en una rueda de prensa (RV.es)

Rubi durante una rueda de prensa en el Zorrilla

Palabra de Axel Torres
Hace hoy justo un mes, Axel Torres, uno de los periodistas más valorados y sensatos del panorama futbolístico español, hacía una brillante reflexión en una de sus semanales charlas con los lectores de Marca.com. El catalán era preguntado por cómo se nutría de fútbol. Un lector del portal y gran seguidor de su trabajo quería saber qué canales o plataformas utiliza el periodista para prepararse los encuentros que comenta y ampliar sus conocimientos sobre fútbol. “En la actualidad, intento escuchar todas las ruedas de prensa de los entrenadores que puedo y me fijo mucho en todo lo que comentan e intento interiorizarlo. Cuando hacen sustituciones sorprendentes, por ejemplo, en vez de pensar qué habría hecho yo, intento comprender qué pretendían hacer ellos y qué buscaban con esos cambios. Eso me ha llevado cada vez más a hacer comentarios de índole más interpretativa que de opinión. Y en cierto modo entiendo que ese debe ser mi cometido, porque al final que a mí me guste un cambio o no, no pienso que tenga demasiada importancia. Creo que lo que se pretende del comentarista es que le aporte al espectador las claves para entender lo que está viendo. Si el comentarista conoce la manera de pensar de los entrenadores y ha seguido su trayectoria, seguramente pueda interpretar mejor cómo actúan estos en determinados momentos”, afirmó.

Estas palabras son mucho más que una forma de ver el fútbol. Es una exposición brillante y una invitación para ver este deporte en un aspecto más completo. Desde los medios de comunicación que siguen al Real Valladolid, desde las plataformas que opinamos sobre el Pucela y, en definitiva, todo aquel que sigue la actualidad del equipo de Rubi debería acometer, en alguna ocasión, la aconsejable tarea de analizar que piensa o qué puede pensar el entrenador. Evidentemente, Rubi sabe quiénes son Álvaro Rubio y Jonathan Pereira. Posiblemente lo sepa mejor que nadie del entorno pucelano y si decide dejarlos en el banquillo es porque tiene una justificación. Buscándola, analizándola y, sobre todo, poniéndose en su piell, el análisis será mucho más completo.

El conocimiento con el entrenamiento
“Analizamos a nuestros jugadores. Vemos quiénes están mejor para el partido y en base a ello, creamos en planteamiento”. Así ha definido Rubi en varias ocasiones cómo es su formato de trabajo. El rival tiene peso, sí, pero menos del que se está comentado en los últimos días. Cómo juega el rival son comentarios, puntualizaciones y detalles con el que el cuerpo técnico decora su idea para el partido. Es decir, primero los jugadores pucelanos y luego, con esos futbolistas, se busca tapar las mayores virtudes del rival. Una idea fantástica, sobre la que últimamente se está exagerando demasiado ya que los resultados tienden a nublar los análisis.

Rubi analiza su equipo, conoce a los jugadores en los entrenamientos y analiza en el día a día si están capacitados, motivados y centrados para el partido del fin de semana. En los entrenamientos “es donde se conoce en profundidad a los jugadores”, como dijo Gabriel Milito, y Rubi lo hace. En ese avance de la semana se detecta quién está bien, tanto física como psicológicamente, para el partido. La semana pasada Lluís Sastre estuvo mejor que Álvaro Rubio. En el partido no, pero en la lectura y ejecución del trabajo semanal sí. Por ello, Rubi confió en el mallorquín por encima del capitán. De igual manera ocurriría con Jonathan Pereira. Por diferentes motivos, Rubi consideró que no estaba para 90 minutos pero sí para 30 ó 35, como así fue.

Durante el tiempo en el que Jonathan Pereira estuvo sobre el campo, el Real Valladolid fue mejor que el rival. Este hecho no quiere decir que con el gallego de inicio se hubiera ganado el partido. Ni mucho menos. La preparación del partido no marcó que el gallego y el riojano fueran titulares de igual forma que no invitó a que Óscar Díaz o Jeffren Suárez se vistieran de corto. Quizás la dinámica del partido sí invitaba a cambios y a la entrada de alguno de estos futbolistas pero las sensaciones vitales, aquellas del trabajo diario y las que sólo ven aquellos que conviven en el vestuario, no dejaron esa sensación. Rubi apostó por la preparación y falló. Es lógico. Es su trabajo. Toma decisiones y se equivoca. Nada fuera de la lógica del fútbol.