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¡Qué mal entrenador era Juan Ignacio Martínez! 

El Real Valladolid ha sufrido una metamorfosis completa en su plantilla

Juan Ignacio Martínez cometió fallos durante la temporada pasada. Muchos. No hay duda de que cuando un equipo desciende de categoría es porque nadie ha estado a la altura pero, pese al paso del tiempo, el análisis de la tragedia no se puede centrar sólo en aquellos que se han marchado de Pucela. Con sus fallos pero, también, con sus aciertos, hablar sobre la temporada de Juan Ignacio Martínez en el estadio José Zorrilla merece un análisis en profundidad de su plantilla. Curiosamente, ya nadie duda de que el actual Real Valladolid sea mucho más fuerte que el pasado. Pese a la diferencia de categoría, el actual proyecto parece más serio, más fiable y con mejores nombres para afrontar el objetivo. Sin olvidar las exigencias que tiene un preparador, el análisis es erróneo si todo se enfoca en lo mal entrenador que era Juan Ignacio Martínez, hecho que además de ser mentira, está vacío al ser sólo una justificación cómoda pero muy poco ajustada a la realidad.

JIM en su etapa del Real Valladolid (TeInteresa)

Juan Ignacio Martínez en su etapa del Real Valladolid

El movimiento de su plantilla
Desde que Juan Ignacio Martínez se marchara del Real Valladolid el pasado 21 de mayo, la que fue su plantilla blanquivioleta se ha movido mucho. Demasiado. En el pasado verano y en el recién cerrado mercado invernal. En el tiempo veraniego, 13 salidas. En este último mercado, tres movimientos más, si tenemos en cuenta la baja federativa que el Levante ejercía sobre Víctor Pérez. Si a estos movimientos, se le suma que Javier Baraja y Heinz Barmettler no han encontrado equipo, que Jaime Jiménez no ha debutado con el Éibar y que, en un alto porcentaje, sus ex jugadores no han encontrado suerte en sus nuevos equipos, se puede apreciar el nivel de calidad de la plantilla que el preparador alicantino tuvo en sus manos. Éste es, al menos, el valor que en el exterior se da a los jugadores. Pocos son relevantes y sólo algunos elegidos están triunfando. Por separado no tienen éxito. Juntos, tristemente ya sabemos el resultado. Fracaso sin matices.

Posiblemente, la plantilla del Real Valladolid 2013/2014 nada tiene que ver con la actual. Pese al descenso de categoría, la actual posee mucha más calidad y, sobre todo, muchas más alternativas. Con estas palabras no busco eliminar del actual entrenador del Almería toda la responsabilidad. Ni mucho menos. El único objetivo es repartir la responsabilidad del descenso, hecho que no siempre se consigue o no se busca tanto como se debería. En algunos sectores del Real Valladolid se centra el descenso en el propio Juan Ignacio Martínez. Las fobias con las que fue recibido y las rencillas por detalles minúsculos y personales están centrando todo el análisis de un tiempo a esta parte. En mi opinión, sólo en ella, se ve un análisis erróneo que solamente tiene fundamento en el resultadismo, ese gran amigo cuando interesa pero enemigo cuando no refrenda una opinión. Con el resultadismo se vive al filo de la navaja.

“No hay entrenador malo”
No voy a esconder que este deporte se centra en el marcador. Si éste no te acompaña, estás muerto como entrenador. Ganar es, posiblemente, la única prueba de que tu trabajo es bueno pero, en ese punto, los diferentes profesionales que engloban al fútbol deben analizar cómo se ha llegado al éxito o al fracaso del resultado.

No es lo mismo trabajar con una plantilla de calidad con alternativas ofensivas y defensivas y sobre un césped de entrenamiento que, como mucho, está congelado en las fechas invernales que intentar conseguir el objetivo con trabas propias sobre una plantilla realizada y mantenida con muchas dudas. Evidentemente, las connotaciones son diferentes. Es cierto que la dureza de conseguir un ascenso es mucho mayor que la de evitar un descenso pero sabiendo que pocos objetivos se han conseguido sólo por el entrenador. Pep Guardiola, uno de los entrenadores más valorados del mundo por sus títulos, está consiguiendo todo su éxito rodeado de grandes futbolistas. Sin él, un alto porcentaje de esos jugadores tendrían hueco en equipos que lucharían por los mismos objetivos por los que pelean con el catalán.

Este hecho se produce porque, como bien dice un amigo mío, “en el fútbol profesional no hay malos entrenadores”. Para él, el nivel entre ellos es similar. La grandeza de unos pocos está en la fortuna de entrenar grandes plantillas. Cómo llegan a esos vestuarios está en esos detalles que les llevan al profesionalismo. Su forma de entrenar, en el caso de Guardiola, el aspecto motivacional, en el de Mourinho o Simeone, los exhaustivos análisis, como es el caso de Unai Emery y un largo etcétera de condiciones que definen a los entrenadores profesionales. Estos preparadores, son muy similares entre ellos en aspectos fundamentales. Así, las diferencias les hacen sobresalir y la oportunidad de llegar a grandes vestuarios, destacar.

Quiniela blanquivioleta
El término “grandes vestuarios” no conlleva sólo a los grandes jugadores y a los clubs de gran entidad. En el caso del Real Valladolid no es lo mismo entrenar la actual plantilla o la de la temporada 2006/2007 que la del pasado año. En la calidad se ve pero, sobre todo, la denominación se gana con lo que esos jugadores han podido conseguir fuera del Real Valladolid y tras el paso por el estadio José Zorrilla.

Hernán Pérez llega de jugar una ronda de octavos de final de Champions hace sólo un año, Túlio de Melo de conquistar títulos en Francia, Javi Chica de jugar más de 150 partidos en Primera o Javi Varas de ser considerado un portero de enorme envergadura. Por el contrario, ¿Qué habían conseguido Humberto Osorio o Heinz Barmettler para llegar al Real Valladolid el pasado verano? Es más, ¿Qué había conseguido Valdet Rama en Valladolid y fuera de Pucela para ser renovado por dos temporadas?

LA QUINIELA BLANQUIVOLETA marca las diferencias entre la actual plantilla y la del año pasado. ¡Elige tus puntuaciones!

Cuestiones que, posiblemente, pueden ser subjetivas. La opinión de unos no será la de otros en estas preguntas. Algunos detalles podrán cambiar el enfoque. Heinz Barmettler jugó Champions, por ejemplo, pero no en las condiciones que Hernán Pérez lo hizo el año pasado. Como la lectura puede ser diferente y más en el caso de Juan Ignacio Martínez, lo mejor es seleccionar la llamada ‘Quiniela blanquivioleta’. 12 jugadores de esta temporada comparados con 12 de la pasada. Futbolistas de posiciones muy similares que ejemplifican las diferencias entre un plantel y otro. Seleccionar muchos ‘2’ hará más visibles las pocas similitudes de los dos últimos vestuarios a la vez que debería restar las críticas a Juan Ignacio Martínez, un entrenador que cometió muchos fallos la temporada pasada, pero como todo aquel que formó parte del Real Valladolid 2013/2014.