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Llegada la efectividad, este Pucela coge carrerilla 

El Real Valladolid sigue con su mejoría de juego y efectividad para superar (2-0) al Alavés • Álvaro Rubio y Johan Mojica, goleadores en el debut de Jonathan Pereira

La infografía sobre la victoria (2-0) del Real Valladolid sobre el Alavés, con JONATHAN PEREIRA como protagonista

“De Jonathan Pereira espero efectividad”. Éstas fueron las palabras de Rubi cuando se le preguntó por el futbolista vigués en el día de su presentación. Pese a que el equipo llegaba después de la goleada (7-0) ante el Fútbol Club Barcelona B, el líder del cuerpo técnico blanquivioleta no quería dejar pasar la opción de seguir reforzando el punto más débil de su proyecto blanquivioleta. Sin Roger Martí, el equipo necesitaba pegada para aumentar su efectividad y para así, conseguir rematar esas buenas sensaciones que, salvo en el mes de noviembre, el equipo había reflejado desde el comienzo del proyecto en el mes de julio.

Rubi sabía que con pegada, efectividad y una mayor solvencia en ataque, el equipo no tendría techo ni límites. El margen de mejora se ampliaría notablemente y el equipo, con un buen porcentaje de goles, dominaría los marcadores con la solvencia que domina los partidos en muchas fases del juego. Pese a tramos bajos de intensidad y efectividad con el esférico y el ya mencionado trágico mes de noviembre, la dinámica ha sido buena pero nunca con la sensación de que el equipo cogía la carrerilla necesaria para atacar los puestos de ascenso directo que tras la victoria (2-0) ante el Deportivo Alavés sí ocupa.

Gracias a la mejora en la pegada y la efectividad de las que tanto se hablaba en el seno del Real Valladolid antes de finalizar el 2014, la racha blanquivioleta ha cambiado el signo y ahora es positiva. Tres victorias consecutivas, 11 goles a favor y ningún tanto en contra hablan de un nuevo Real Valladolid que no sólo ha mejorado en el campo rival. Al regreso a la seguridad defensiva hay que añadir un buen dominio del balón en los tramos iniciales y una buena lectura de los partidos en las segundas partes. Todos estos ingredientes hablan de un Real Valladolid serio y seguro que, por fin, parece haber tomado la carrerilla que le hará pelear por ascender a Primera en todos los partidos, todos los estadios y ante todas las piedras que el equipo de Rubi se encontrará en las próximos meses.

Inicio dominador
Si la goleada ante el Fútbol Club Barcelona B demostró cuál era el estilo ofensivo blanquivioleta con mucho trabajo de bandas y llegada desde segunda línea, la victoria (0-2) en La Romareda invita a ver cómo un equipo debe afrontar los inicios de los partidos como el reflejo de lo que busca en los 90 minutos. Un inicio fuerte, conciso y con personalidad allana el camino para la victoria.

Si esa idea te lleva a dominar el marcador desde el inicio, es otro asunto. En Zaragoza, los primeros minutos sirvieron para colocar una diferencia de dos goles en 15 minutos pero ante el Deportivo Alavés, no. El dominio y las llegadas no encontrarían puerta hasta el minuto 18. Esta vez era Álvaro Rubio el que demostraba la fortaleza del Real Valladolid en el partido gracias, una vez más, a la velocidad de Mojica. Los de Rubi, muy superiores al rival, se adelantaban en el marcador para comenzar a saborear la tercera victoria consecutiva en el día en el que debutaba Jonathan Pereira, quién dejaba grandes sensaciones y magníficos movimientos.

Momentos vitorianos
Mientras el delantero vigués disputaba sus primeros minutos como blanquivioleta y el capitán disfrutaba de su séptimo gol con la camiseta del Real Valladolid, el descanso se acercaba con un rival que no aparecía y que necesitaba descansar para reordenar ideas y mejorar puntos en los que los pucelanos estaban siendo muy superiores. Por fortuna para los de Alberto López, el descanso fue una tiempo inmejorable.

JONATHAN PEREIRA es el personaje destacado del partido ante el Deportivo Alavés, en la jornada número 20

Tras el intermedio, la defensa vitoriana adelantó unos metros su posición a la vez que defendía de una forma más intensa y personalizada a Johan Mojica. Tapado el hueco del colombiano, la distancia entre centrales y medio campo se reducía. Así, tapar los movimientos e intercambios de Óscar y Pereira era el segundo objetivo de los vascos. Poco a poco, las ideas vitorianas se imponían sobre el césped hasta el punto de dominar el inicio de la segunda parte. De una forma muy clara. Las tornas se habían cambiado y el Pucela iba a remolque del rival

Tal era el dominio visitante que Rubi no tardaría en mover al equipo. Lluís Sastre entraba en el terreno de juego para volver al sistema de Zaragoza y ante los culés. Con él, el dominio del partido debía llegar y el balón tenía que ser pucelano sí o sí. Propuesto y conseguido. El mallorquín dotaba al Real Valladolid de la estabilidad que necesitaba y de aquella de la que había carecido desde el inicio de la segunda mitad. Con tres jugadores “por dentro”, como dice Rubi, el campo cambia de dirección y la inclinación volvía hacia la meta de Manu. Javi Varas descansaba mientras agradecía al larguero la opción de empate que había abortado pocos minutos atrás.

Mojica duerme el partido
Si Juli hubiera rematado unos pocos centímetros más abajo en la falta lateral que cerca estuvo de ser el empate, el partido hubiera sido muy distinto pero, por suerte para los pucelanos, el larguero estuvo de su lado. Sin el empate en el marcador, el Real Valladolid volvería a er el dueño del balón. Con Lluís Sastre de interior y David Timor como engranaje entre las dos líneas, el dominio fue aplastante. El Deportivo Alavés veía como se le alejaba el partido en el juego y, poco más tarde, en el marcador.

Un sublime pase de Sastre a Óscar fue el comienzo del sexto gol de Mojica con el Real Valladolid y de la puntilla del duelo. Con el nuevo tanto del colombiano el partido estaba sentenciado y la carrerilla blanquivioleta comenzaba. Tras la tercera victoria consecutiva el equipo se cuela en los puestos de ascenso directo a Primera división. Pese a la magnífica foto que vuelve a tener la clasificación, no es tiempo para elevar la emoción aunque sí el realismo por un equipo que sabe qué hace y que conoce al 100% sus cualidades y cómo explotarlas.