La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

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Cuando la ilusión es espejismo y no resurrección

El Pucela regresa a la mala dinámica con una derrota (2-1) en Pamplona • La buena imagen de la primera parte se borró tras una esperpéntica actuación tras el descanso

La infografía sobre la derrota (2-1) del Real Valladolid contra C.A. Osasuna, con CARLOS PEÑA como protagonista

Ilusión comedida, es cierto, pero ilusión, al fin y al cabo, era lo que desprendía el entorno del Real Valladolid tras la victoria ante el Recreativo de Huelva. Los tres puntos obtenidos ante los onubenses cerraban la sangría que el equipo pucelano había vivido en el mes de noviembre y abría, a su vez, la opción a un futuro más ilusionante. Pese a que la citada victoria no tuvo brillantez, el hecho de comenzar una nueva fase ilusionaba a todos los ámbitos pucelanos. Era un momento de esperanza que tristemente ha durado muy poco. Exactamente, siete días.

El tiempo que ha pasado entre la victoria ante el Recreativo de Huelva y la visita a Pamplona ha sido corto pero suficiente para cerrar esa recuperación y demostrar que lo vivido ante el equipo de José Luis Oltra fue más un espejismo de la realidad actual del Pucela que una resurrección en su bache de juego y resultados. Tras la derrota en El Sadar y, sobre todo, el juego desplegado en la segunda parte, Rubi y sus jugadores se ven sumidos de nuevo en una tristeza absoluta. Superados por un rival de entidad pero bañado en problemas y en puestos de descenso, Club Atlético Osasuna tuvo más ahínco, más fuerza y más ideas para llevarse unos puntos que alejan un poco más al Pucela de los puestos de ascenso directo.

Distanciados a más de un partido de las dos primeras posiciones y con la presión asfixiante de rivales de entidad, los pucelanos necesitan el periodo vacacional más que un encuentro para aumentar emociones. El equipo actualmente deja detalles de agotamiento y descontrol. Así, y sólo bajo estos parámetros, se podría explicar que tras casi 40 minutos de superioridad numérica, el Real Valladolid sólo generara una ocasión ante la portería de un rival nervioso y presionado por cerrar la victoria que finalmente conseguiría. Conscientes del espejismo ante el Recreativo, el Pucela sigue perdiendo el camino que tan bien había marcado en las primeras semanas del proyecto.

Sin aroma batallador
Rubi hablaba en la previa a la visita a El Sadar que para ganar en Pamplona se tendría que ver a un “Real Valladolid batallador” pero, tristemente, ese objetivo no se cumpliría. Pese a los buenos tramos de juego que se vieron durante los primeros 45 minutos, en ningún momento sería un estilo con ese mono de trabajo que Rubi pedía a sus jugadores. Pese a las dificultades que Osasuna está viviendo, su estadio sigue siendo un campo complicado. El público aprieta y el juego navarro conlleva mucha presión. Para salir airoso de todas estas exigencias, “el otro fútbol”, del que siempre hablaban Camacho o Clemente, es vital, pero el Real Valladolid no supo realizarlo en ninguna fase del encuentro.

Ese aroma batallador no apareció en El Sadar como tampoco lo hicieron la concentración y la intensidad en los primeros minutos del partido. Cuando habían transcurrido poco más de 100 segundos, se producía una acción dudosa de penalti en el área de Javi Varas. La posible infracción sobre Nino era el presagio del tanto de Nekounam en el minuto cuatro. El iraní aprovechaba la falta de intensidad blanquivioleta para abrir el marcador y demostrar que las intenciones pamplonicas eran ganar con casta y pundonor par salir de lo más bajo de la clasificación fuese como fuese.

Con el objetivo de la victoria entre ceja y ceja y con la ventaja en el marcador, Osasuna no sufriría en los primeros compases. Pese a que el Real Valladolid poseía el dominio del balón, los locales esperaban tranquilos en su campo. Seguros, fiables y con opciones al contragolpe. Ellos tenían claro su estilo y el Real Valladolid, también. Así, con dos equipos con personalidad, se vería la mejor fase del partido y aquella en la que Óscar González haría el empate. Con las tablas se comenzaría a ver el duelo de dos equipos recién descendidos que realmente se esperaba. Intensidad por un lado y un intento de juego elaborado por el otro marcarían una primera parte que ganaría en brillantez tras ver unos segundos 45 minutos a los que el Pucela ya llegaría perdiendo tras el gol en propia puerta de Marc Valiente.

Un Pucela desaparecido
Pese a dominar la posesión del balón, gozar de buenas ocasiones y ver anulado un gol legal a Zakarya Bergdich, no se podía afirmar que el hecho de que el Real Valladolid fuera perdiendo al descanso fuera injusto. La claridad de ideas de Osasuna regalaba ese marcador de 2-1 con el que se llegaba al descanso y al que fue, posiblemente, el fin de ese Real Valladolid que invitaba a pensar que noviembre fue solamente un mes negro y no el comienzo del fin.

CAROS PEÑA es el personaje destacado del partido ante el C.A. Osasuna, en la jornada número 17
CARLOS PEÑA es el personaje destacado del partido ante el C.A. Osasuna, en la jornada número 17

Tras el intermedio, los pucelanos no aparecerían ni con superioridad numérica. Tras la expulsión de Javier Flaño en el minuto 52 las expectativas que se creaban eran altas pero ni Rubi ni sus jugadores las cumplieron. El partido terminaría como se llegó al descanso pero con un socavón de ilusión de grandes magnitudes. Con un jugador más durante 38 minutos, los pucelanos solo generarían una jugada de peligro real. Un tímido remate de Óscar González en los minutos finales del partido centraría el único peligro vallisoletano del partido. En definitiva, un bagaje tan pobre como desilusionador de un equipo que no apareció y que lamentablemente vuelve a las andadas.

Regreso al nerviosismo
El encuentro de Pamplona era una prueba de fuego muy importante para los vallisoletanos. Tras fallar en los últimos partidos, demostrar que el equipo está de vuelta con una victoria o un buen encuentro en El Sadar hubiera sido la mejor receta posible para la ilusión. Tristemente, todo quedaría muy lejos. Ni se conseguiría puntuar ni emocionar a nadie. El equipo, con un flojo partido a nivel global, regresa al nerviosismo de semanas atrás.

Sin la excusa de la falta de gol y zarandeando el engranaje defensivo, el Real Valladolid tiene mucho trabajo psicológico y futbolístico que debe ir por encima del que Braulio pueda hacer en los despachos. Se necesitan fichajes, es verdad, pero también una recomposición del estilo de juego. No es lógica la caída tan brutal que ha sufrido el equipo en las últimas semanas. Puede darse una mala racha de resultados pero nunca un bajón tan grande como el que el equipo ha vivido en su juego. Sin ese estilo del que Rubi impregnó a sus jugadores en las primeras semanas, el proyecto se tambalea y el ascenso queda como un objetivo muy lejano porque antes de un objetivo tan ambicioso lo primero es marcar la resurrección del juego del equipo.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.