Después de tres partidos sin ganar, el Real Valladolid vive su primera ‘crisis’. Sin ser alarmante, los de Rubi tienen números para entender el actual miedo blanquivioleta
• Tras los empates en Miranda y Sabadell y la derrota ante Las Palmas ya son tres jornadas seguidas sin ganar.
• En cinco de los 16 partidos disputados hasta el momento, el Real Valladolid no ha conseguido anotar ni un gol.
• Solamente ante el Racing de Santander (3-1) y el Albacete (3-4) el equipo ha podido firmar más de dos goles.

Con 42 jornadas por disputar y un play-off para decidir quién es el tercer equipo que asciende, la ‘Liga adelante’ permite resbalones, fallos e, incluso, hasta alguna crisis. Una mala racha de resultados está fijada en las posibilidades de la temporada hasta el punto de que se debe negociar con ella. Abel Resino, ex entrenador blanquivioleta en 2011, afirmaba en su presentación como entrenador blanquivioleta que para ascender “hay que saber gestionar una crisis”. Para no morir ante una mala serie de resultados y sí salir fortalecido, el equipo en cuestión debe estar unido, saber cuáles son sus fallos y evitar que el miedo que se genere a su alrededor se apodere de los jugadores en el terreno de juego.
Este Real Valladolid es fuerte y pese a no vivir una gran crisis, sí debe analizar los motivos que le han llevado a sumar tres partidos consecutivos sin ganar y firmar unos datos goleadores muy pobres para un conjunto que busca el ascenso directo. En esta competición, un punto puede hacer variar una posición y en ese cambio puede estar la programación final de la temporada. Salir del ascenso directo es un castigo muy duro que el Real Valladolid no querrá vivir en los meses de mayo o junio. Para evitar tal descalabro, los de Rubi deberán mejorar su acierto goleador.
Las cifras de los pucelanos en esta faceta son sonrojantes. En los últimos 278 minutos, el equipo sólo ha conseguido un gol, el anotado por Óscar Díaz a Las Palmas. Esta crisis ofensiva le ha llevado a manejar el sexto peor registro goleador de la categoría, con 17 goles. Estar en las posiciones más bajas en el ámbito anotador no es sorprendente al ver que hasta en cinco ocasiones el equipo ha terminado el encuentro sin ver puerta y que sólo en dos encuentros ha anotado más de dos goles. El duelo ante el Racing de Santander (3-1) y la visita a Albacete (3-4) son la excepción en un equipo con buenas maneras, ideas muy claras pero datos por los que se entiende el miedo y dudas que se han generado ante esta primera ‘crisis’.
Sin goles no hay dominio
Uno de los principales objetivos, a corto plazo, que se marca Rubi es poder realizar un partido en el que se domine al rival de principio a fin y en el que el resultado sea abultado y no termine con una victoria mínima y ajustada. El llamado ‘partido perfecto’ está lejos de producirse y no por la falta de juego del equipo sino por el aspecto goleador. Los 15 primeros minutos del segundo tiempo ante Las Palmas hablan bien de cuánto de lejos o de cerca está el Pucela de ese objetivo.
Con una media de poco más de un tanto por partido (1,21), el Real Valladolid no sabe cerrar los buenos momentos en los que sí domina el balón. Ante los amarillos no lo consiguió y, como poco, en otros cinco partidos, tampoco. Esos cinco duelos mencionados son aquellos en los que el Pucela no ha visto puerta. En más del 30% de los encuentros disputados, el plantel de Rubi no ha conseguido anotar ni tan siquiera un gol. Esta cifra es una de las más preocupantes del momento porque sólo siete equipos de la categoría han vivido más partidos sin ver puerta. De los once primeros clasificados, solamente el Recreativo de Huelva firma más encuentros sin gol. El resto de rivales con peor cifra viven en los puestos más bajos de la clasificación.
En números de ascenso directo
Tras tres partidos consecutivos sin ganar en la categoría de plata, el término crisis aparece en un club de la entidad del Real Valladolid pero en este caso debe ir con matizaciones. Los números mencionados y por los que se entiende el miedo y nerviosismo del entorno blanquivioleta deben ser minimizados por el hecho de que el equipo se encuentra en números de ascenso directo. Analizando el devenir de los ocho equipos que han ascendido desde la creación del actual formato de ascenso, los puntos eran muy similares a los 26 que ostenta actualmente el Pucela.
Desde el año 2011, tras 14 jornadas disputadas, solamente tres equipos habían obtenido más puntos. En la campaña 2010/2011, Real Betis y Rayo Vallecano, con 30 y 27 puntos respectivamente, y el Elche, dos temporadas después, con 32 puntos, firman mejores cifras que el Real Valladolid de Rubi. Eso sí, en el aspecto más dudoso de este proyecto, la falta de gol, el dato es claro. Sólo el Deportivo de la Coruña de la temporada pasada había anotado en el primer tercio de liga menos goles (15) que este Pucela.
De esta forma, y analizando todos los datos que deja el Real Valladolid en estos primeros 14 partidos, 16 si analizamos también la participación copera, se puede entender el miedo actual que hay en el entorno pucelano pero viendo claramente que el equipo tiene un camino. Es cierto que los goles anotados, la última racha y el bagaje ofensivo en todos los partidos no son cifras positivas pero, pese a todo ello, el equipo se mantiene en play-off, cerca del ascenso directo y con una confianza y unión en el vestuario vital para “saber gestionar la crisis”, como decía Abel Resino, y poder buscar, primero, el ‘partido perfecto’ y, después, el objetivo final de la temporada.
