La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Sin categoría

El efímero liderato de un Real Valladolid sin brillo

El Real Valladolid pierde el liderato después un soso empate (0-0) en Anduva ante el C.D. Mirandés • Los futbolistas de Rubi rindieron por debajo de sus posibilidades

La infografía sobre el empate (0-0) del Real Valladolid sobre el C.D. Mirandés, con JEFFREN SUÁREZ como protagonista

Ser líder es una motivación especial para cualquier equipo y rival. Pese a que Rubi y los jugadores pucelanos han intentado restarle trascendencia al hecho de comandar la clasificación de la categoría de plata, llegar a Anduva como el mejor equipo dota de un peso mayor al partido. Los rivales no te miran igual si eres el líder que si peleas por el ascenso directo o si te encuentras en puestos de play-off. Siendo líder eres el equipo a batir y el Club Deportivo Mirandés, con Carlos Terrazas a la cabeza, planteaba un partido para luchar ante el que era en ese momento el mejor equipo. Los burgaleses querían llevar el partido a su terreno, como así lo consiguieron durante grandes fases del partido para dificultar que el Real Valladolid pudiera hacer su juego.

Con una presión alta y asfixiante y un juego brusco, siendo éste aceptado por el colegiado que dejaría impunes algunas acciones no violentas pero sí excesivamente fuertes, los de Miranda de Ebro impondrían su juego, su planteamiento y su intención hasta que el físico les dejó. En ese momento, aparecerían espacios que la calidad del Real Valladolid intentaría aprovechar sin suerte. Los de Rubi, muy mermados ofensivamente, no consiguieron imponer su idea en el segundo tiempo de la misma forma que el Mirandés si conseguiría hacerlo en los primeros 45 minutos.

De esta forma, el partido terminaría en el empate inicial. Un resultado muy provechoso para el equipo local que conseguía sumar ante el que llegaba como líder pero que salía del coqueto estadio de Anduva con el liderato perdido por la falta de brillo y solvencia ofensiva que se le debe exigir al mejor equipo de la categoría. Ser líder conlleva una responsabilidad que en Miranda los pucelanos no conseguían afrontar.

45 minutos a remolque
Cuando en el minuto 44 de la primera parte un saque de una falta lateral del Real Valladolid se convierte en el primer acercamiento real del Real Valladolid a la portería rival significa que el encuentro no está siendo bueno para los intereses blanquivioletas. Con este disparo lejano y sin intención de buscar puerta, el Pucela demostraba que durante los primeros 45 no había estado mandando en el partido. Rubi y los suyos habían estado a remolque de un rival que sí conseguía imponer su estilo y su planteamiento.

Por el contrario, durante 45 minutos, el Real Valladolid se estuvo buscando para terminar no encontrándose. Los visitantes querían el balón pero la presión y agresividad del Mirandés dificultaba el objetivo. El cambio de mentalidad para intentar ser veloces y buscar a Jeffren Suárez en el improvisado puesto de delantero tampoco surtía efecto. Mojica no conseguía ver profundidad y Bergdich no encontraba los espacios que en otras ocasiones le hacen vital. Sin las alas desplegadas, Óscar González se convertía en la única opción de poder enlazar un jugada de peligro.

El Mirandés conocía esta opción. Había taponado los extremos y su siguiente objetivo era conseguir alejar al ‘10’ del área, como así lo hicieron. Impidiéndole darse la vuelta y obligándole a retrasar su juego, ‘Mágico’ no podía ser decisivo. Sin el salmantino enchufado en el partido y sin apoyos de las bandas o del delantero, el peso era local. El planteamiento de Terrazas salía perfecto para sus intereses. Los primeros 45 minutos resultaban redondos para los burgaleses que no solamente conseguían dejar el marcador en el empate inicial, sino en ser los merecedores del primer tanto.

Guille Andrés lava la cara
Sin un juego ofensivo propio del líder de la categoría, Rubi tomaba cartas en el asunto en el descanso. Con la sorprendente marcha de Samuel Llorca y la entrada de Guille Andrés, el Real Valladolid comenzaría mínimamente a demostrar el cartel con el que llegaba a Anduva. Con un delantero de referencia sobre el campo, los visitantes comenzaron a ser algo más profundos. La marca fija que obligaba el delantero del Promesas liberaba a un Óscar que conseguiría entrar más en juego. Con el ‘10’ como faro de todos los balones ofensivos, la segunda parte sería blanquivioleta aunque sin la pegada de otros encuentros.

JEFFRÉN SUÁREZ es el personaje destacado del partido ante el C.D. Mirandés

Esta mejoría del Real Valladolid encontraría premio en ocasiones reales e intencionadas de peligro. Aunque esta supuesta superioridad visitante duraría pocos minutos, en ellos, el Pucela estuvo dominando el partido y maniatando a un rival que dejaba espacios que Mojica aprovechaba en el carril izquierdo. La idea de Terrazas en al segundo acto pasaba por dejar el balón al rival y buscar el contragolpe y basarse en su seguridad defensiva. Así, el ‘3’ blanquivioleta camparía a su gusto por el carril zurdo, dotando al Pucela de un lavado de cara que Guille Andrés comenzó y que Mojica mantendría vivo hasta el final del partido.

Soso sin ser preocupante
“Hay que dar mérito al rival” es una frase que sale en muchas ocasiones de la boca de Rubi. El técnico catalán no centra el análisis sólo en su equipo. El qué hizo, qué pudo hacer y qué no consiguió e Real Valladolid no es el discurso plano del míster. Para él, el fútbol va más allá y así resumirá el encuentro. Deberá hacerlo de esta forma porque así encontrará muchas respuestas. El punto obtenido en Miranda de Ebro es positivo. La fiabilidad defensiva del Real Valladolid ha dotado de un punto más a un equipo que en esta ocasión no estuvo acertado de cara a puerta.

La parte defensiva blanquivioleta sostuvo la ofensiva ante el rival, el Club deportivo Mirandés, que lejos de los focos, supo cómo trabajar su partido y su planteamiento y cómo contrarrestar los puntos fuertes de un Real Valladolid que llegó a Anduva como líder para perder tal privilegio por la falta de brillo en un partido mucho más local que visitante.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.