Pucela y Sporting firman tablas en un partido espeso y con pocas ocasiones de gol. A las bajas de Jeffren, Omar y Rubio se une la de Roger, la peor noticia del encuentro
«Empate de Segunda que muestra trabajo y dudas» | Crónica del empate en El Molinón
Fin de semana completamente pucelano-asturiano en lo que a fútbol se refiere. El Real Valladolid viajaba hasta Gijón para medirse a un Sporting de Gijón invicto mientras el filial blanquivioleta recibía, en un José Zorrilla preparado para la ocasión, a la otra potencia asturiana: el Real Oviedo. Esta tierra de sidra y fabes ofrecidas en el menú de la tarde de ayer en El Molinón resultaron excesivamente espesas. Con los rescoldos del partido copero disputado hace casi un mes, se presentaban los chicos de Rubi con la clara intención de colocarse líder de la Liga Adelante. La escuadra que consiguiera los tres puntos, dormiría esta jornada en lo más alto de la clasificación tras la derrota matutina de la Unión Deportiva Las Palmas en el derbi canario. No fue así y el reparto de puntos deja a ambos con la miel en los labios y esperando una segunda oportunidad. Tras un buen pase de Óscar González el marroquí Bergdich se abría el marcador en la segunda mitad y cuando el ocaso del partido se aproximaba, Guerrero anotaba el empate final para los locales. En el primer acto Roger tenía que abandonar el terreno de juego entre lágrimas con malas sensaciones en su rodilla derecha.

Roger, posible lesión de gravedad
Pasada la primera media hora de encuentro, las alarmas se encendían en la nave albivioleta. Uno de los jugadores más determinantes y más en forma del plantel abandonaba el césped con lagrimas en los ojos. A falta de pruebas que determinen el alcance de la lesión, el regusto es que Roger Martí va a estar un tiempo apartado de la competición. Con Álvaro Rubio en la grada al no estar al 100% y con Omar Ramos y Jeffren Suárez en el dique seco, la enfermería se va colapsando y eso nunca es buena señal y menos para una plantilla de 20 hombres.
Si bien es cierto que el delantero valenciano sólo cuenta con dos goles en su haber particular, las posibilidades ofensivas que otorga al equipo son muy abundantes y fundamentales. El ex del Levante y Real Zaragoza es el primero que empieza la presión en campo rival y a la mínima oportunidad se deja caer en banda o busca los mejores espacios de desmarque. La entrega constante es marca de la casa «Roger» y eso en Zorrilla gusta mucho. Por ello, desde su imagen llorando para dar entrada a Alejandro Alfaro, todo el entorno pucelano desea que todo quede en un susto.
Ni Leão ni Timor manejaron el tempo
Una de las virtudes del plantel del Joan Francesc Ferrer «Rubi» es que quiere y puede manejar el ritmo de los partidos, tanto en casa como lejos de la capital castellana. Con André Leão como estilete fijo, Álvaro Rubio y David Timor se van repartiendo los minutos del baile con el portugués. Lluís Sastre, que cada vez cuenta menos para el míster catalán, espera su oportunidad para poderse reivindicar. La misión del capitán riojano es desatascar los partidos especialmente en casa y Timor es el encargado de aumentar la intensidad cuando las circunstancias así lo exijan.
Con el ’18’ en la grada, y en campo hostil como el gijonés, las incógnitas se despejaban fácilmente. André Leão y David Timor, una de las mejores parejas de medios centros de la categoría, eran de la partida. Sin embargo, a lo largo de los 90 minutos, se verían superados por sus homónimos futbolísticos. No pudieron dar continuidad en el juego, sobre todo en los primeros 45 minutos del partido, sin ideas y con el peligro de tener una tarjeta amarilla cada uno, no mostraron su calidad habitual y las transiciones defensa-ataque no fluían como de costumbre.
El balón parado, asignatura pendiente
Como viene siendo la tónica habitual en lo que llevamos de competición, las concesiones en contra, llámense saques de esquina o faltas que se cuelgan al área del que parece el portero titular, Javi Varas, son ocasión clara de peligro rival. Seis jornadas ligueras son las que se han disputado en este curso 2014/2015 y más que las propias sensaciones, lo verdaderamente importante es que algún que otro punto se ha escapado del casillero del Real Valladolid por este factor. Si bien es cierto que también se han ganado partidos por las jugadas a balón parado, claro ejemplo los goles ante el Tenerife o el Mallorca, la derrota en Lugo vino precedida de una falta lateral y ayer otra falta en contra impedía que los tres puntos volaran para la capital castellana. Puntos perdidos por el camino que quien sabe si a la larga los necesitará el equipo. Por todo ello, sólo queda pensar en trabajo, trabajo y trabajo a lo largo de la semana para que esta mala dinámica con el juego aéreo en contra se vaya cerrando lo antes posible.

