La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Desde la grada de Zorrilla

Victoria muy trabajada en Santo Domingo

El Real Valladolid suma un triunfo muy importante en una de los estadios más difíciles de la categoría. Un solitario tanto de Roger Martí sirve para seguir sumando 

«Donde se creó un ascenso, se elige un camino» | Crónica de la victoria en Alcorcón

Con el recuerdo del 13 de junio de 2012 en la retina de todos los aficionados pucelanos, con el gol con el hombro de Javi Guerra que serviría para ascender, regresaban los jugadores blanquivioletas al estadio Santo Domingo de Alcorcón. Poco antes de esa fecha, los hombres de Miroslav Djukic dejaban escapar una renta de dos goles. Esa historia reciente provocaba que Rubi y los suyos no quisieran revivirla. Por todo ello, el Pucela no se amilanó y, sobre todo, en la primera mitad dominó el juego y las ocasiones. Gracias a esa personalidad y la calidad entre Óscar Díaz, Óscar González y Roger Martí, el pistolero valenciano anotaría el único gol del choque. En la segunda parte, los locales tomaban el mando del encuentro. Disponían de ocasiones pero Dani Hernández, muchas veces criticado, abortaba toda oportunidad alfarera. En definitiva, buen partido para poner el colofón a las fiestas patronales de Valladolid y tres puntos que refuerzan al club para ir escalando posiciones y romper la racha de casi un año sin ganar a domicilio.

Roger Martí celebrando el tanto de la victoria
Roger celebra el tanto de la victoria

Variantes y mucha dinamita arriba
Después de cuatro jornadas ligueras ya se van observando aspectos positivas en el esquema de juego del entrenador catalán y una de ellas, posiblemente el más clara, es que de tres cuartos para arriba, el Real Valladolid tiene mucha pólvora. Roger, Óscar Díaz y Óscar González, Alejandro Alfaro, Jeffren Suárez, Omar Ramos… En definitiva, muchos nombres y mucha calidad en el ataque blanquivioleta.

Con esa calidad, el buen juego es más fácil y ya se viene viendo en las últimas semanas. Contra el Racing de Santander hubo momentos de gran fútbol que ganaron en brillantez gracias al golazo de Óscar Díaz que, a su vez, ponen de manifiesto la buena sintonía entre los jugadores. En Copa del Reey ante el Sporting de Gijón, fueron Roger y Alfaro los que triangulaban a las mil maravillas y el definitivo 0-1 en Santo Domingo llegaba en una gran jugada trenzada por parte del madrileño, el charro y el valenciano. Si la calidad existe, las variantes, también. Pese a posibles cambios y lesiones, el nivel nunca baja. Por ejemplo, Omar Ramos se lesionaba antes del descanso en Alcorcón y dejaba su sitio a Jeffren Suárez. Tanto uno como el otro han empezado el campeonato con muy buenas sensaciones. Si a todo esto se le suma el desparpajo y las ganas de hacerlo bien del canterano Jorge Hernández, los mimbres para hacer gol están asegurados en Zorrilla.

Timor y Rubio, complementos para Leão
Tras cuatro jornadas ya parece claro que el centrocampista elegido por Rubi para llevar la manija de los partidos es el portugués André Leão. Al ex del Paços de Ferreira le han ido acompañando en estos primeros partidos Lluís Sastre, el capitán Álvaro Rubio y, otra de las incorporaciones veraniegas, David Timor. Para cada duelo, según sean las características del rival, Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’ elige acompañante para el ‘8’ blanquivioleta.

Cuando los equipos sean, supuestamente, de menor entidad y se encierren en su campo en busca de alguna ocasión esporádica y basen su juego al contragolpe, regalando el balón al Pucela, la dupla será la formada por André Leão y Álvaro Rubio. Ambos buscarán espacios y control de la pelota. Bajo esta idea es muy probable que en el estadio José Zorrilla se vea mucho más al riojano que en las salidas del equipo. Cuando haga falta un planteamiento más aguerrido, en campos pequeños, difíciles, intensos y con juego más directo, David Timor parece la pieza que encaja en el puzzle de Rubi. Por su parte, la Copa del Rey será el escaparate del mallorquín Lluís Sastre.

Las segundas partes pocas veces fueron buenas
Si hay que poner un pero a la victoria del equipo que dirige Rubi es ese bajón que se vivió en el segundo acto. La escuadra de Pepe Bordalás atenazaba al conjunto blanquivioleta y los tres puntos peligraron en exceso. Los alfareros veían que se les escapaba el choque y se fueron a por el partido descaradamente. Un equipo de las características del Real Valladolid no puede permitirse sufrir de esa manera si quiere conseguir metas altas esta campaña. Todo el mundo conoce que la categoría de plata es muy dura y que no hay rival pequeño, pero «el Pucela es el Pucela» y debe ir a ganar partidos sin tanto sufrimiento. Por el contrario está la nota positiva de cómo sabe este triunfo ya que el equipo está aprendiendo a no dejarse empatar los partidos y llevarse el gato al agua.

«Desde la grada de Zorrilla», por Enrique Álvarez Herrero (@EnriqueAH10)