La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Una mirada hacia atrás

Humberto Osorio, la nueva versión de Kaviedes

Humberto Osorio firmó un gol trascendental el miércoles. El colombiano, secundario toda la temporada, puede ser protagonista de la salvación como Kaviedes en 2001

Kaviedes ejecutando el gol anotado ante el FCB
Kaviedes ejecutando el gol anotado ante el FCB

En las grandes fiestas deportivas siempre suelen colarse protagonistas que parecen no estar invitados. Uno de los ejemplos más destacados de la historia reciente blanquivioleta fue el Real Valladolid de la temporada 2000/2001. La situación del club había sido complicada durante todo el año pero todo terminó, afortunadamente, en alegría después de las tres últimas jornadas que, sobre el papel, se tildaban de muy complicadas con duelos ante Deportivo de la Coruña, Fútbol Club Barcelona y Real Madrid. El calendario guardaba una sorpresa para el Real Valladolid en el tramo final que los pucelanos supieron afrontar para conseguir la permanencia.

La alegría que el vestuario blanquivioleta tuvo al final de aquella temporada no fue sencilla porque todo hacía indicar el descenso del Real Valladolid. Los pucelanos llegaban a los tres últimos partidos con dos puntos sobre el descenso pero con la obligación de ganar, como poco un duelo, del calendario que el enfrentaría ante el líder, el segundo clasificado y el equipo culé, que pese a estar en el quinto puesto, contaba por aquella época con jugadores del nivel de Pep Guardiola, Rivaldo, Patrick Kluivert o Luis Enrique. En definitiva, pese al margen con el descenso, el Real Valladolid era el máximo candidato para perder la categoría junto a Racing de Santander y Numancia, abocados desde semanas atrás.

Cambio de entrenador
El equipo dirigido por Pepe Moré enderezó un rumbo que se torcía y que se había dejado por el camino a un entrenador, Francisco Ferraro. En esa fiesta que se iba a convertir el final de temporada y que en principio tenía pinta de funeral, cobró protagonismo un delantero olvidado y que pocos contaban con él: Jaime Iván Kaviedes.  El ecuatoriano había gozado por aquel entonces de muy pocos minutos y se ponía bastante en duda su implicación dentro del grupo. En un golpe de timón, a falta de tres partidos, el técnico pucelano contó con el ecuatoriano para sacar algo positivo ante el Deportivo de la Coruña y el delantero de la tricolor no defraudó. Kaviedes rebañó un balón dentro del área para cobrar un gol decisivo en la victoria (1-2) que se conseguiría en Riazor.

Cortada la racha que llevaba Kaviedes de siete meses sin marcar, el ‘9’ volvió a ser protagonista en el siguiente partido. Esta vez su víctima fue nada más y nada menos que el Fútbol Club Barcelona. Su golazo de chilena dejó la fotografía perfecta para conseguir un empate que a la postre fue suficiente y vital para lograr una permanencia que se cerraría una semana después en el Santiago Bernabéu. Pese a la derrota (2-1) ante los blancos los resultados de otros campos favorecieron a un Real Valladolid que consiguió el objetivo de la permanencia pese al duro calendario. Aquel día, en Madrid,  Kaviedes gritó un nuevo gol. No valió de mucho ya que los blancos se llevaron la victoria, pero de nuevo dejó su impronta y aumentó una racha trascendental para que el Pucela estuviera en la élite.

En la actualidad, Humberto Osorio ha iniciado el mismo camino que en 2001 recorrió Iván Kaviedes. El colombiano, con su gol ante el Real Madrid, fue el protagonista principal y ojalá sea el invitado inesperado de una nueva fiesta pucelana que deje al Real Valladolid en la élite del fútbol español una temporada más.

Si quieres recordar estos tres goles consecutivos Iván Kaviedes, pincha aquí:
Gol (0-1) ante Deportivo de la Coruña en Riazor en la jornada 36
Gol (1-1) ante el Fútbol Club Barcelona en el José Zorrilla en la jornada 37
Gol (1-1) ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu en la jornada 38

El trabajo (BIG DATA) me llevó a vivir a Madrid, pero siempre mi ciudad en el corazón. De y del Pucela