La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Reflexiones de fútbol

Una derrota «muy fácil de digerir» y que debe unir

La dura derrota en Balaídos debe ser un capítulo cerrado momentáneamente

El varapalo que el Real Valladolid sufría en Balaídos en la noche de ayer fue impresionante. Se trató de un mazazo de unas dimensiones incalculables. Esperar 16 días para jugarse gran parte de sus opciones de permanencia y ver que el resultado era una derrota así, mina la moral de cualquiera. Por suerte para equipo, directiva, cuerpo técnico y afición, el campeonato da otra oportunidad este mismo sábado. El ritmo no para y ante el Espanyol, los pucelanos tendrán otro partido para luchar por evitar el descenso. En el duelo ante los de Javier Aguirre, Juan Ignacio Martínez y los suyos habrán tenido que digerir ya lo vivido ante el Celta de Vigo. El Real Valladolid no tiene otra opción que dejar aparcado todo lo vivido en Balaídos, como poco, hasta el final de la temporada. En ese momento, será tiempo de análisis. Ahora, con el calendario que le queda al Real Valladolid, de complicado y unido, no queda excesivo tiempo para pensar. Al lío y al ataque.

Mourinho en esa dura derrota en el Camp Nou (ElPaís)
Mourinho en esa dura derrota en el Camp Nou

Una goleada histórica
José Mourinho llegó al Real Madrid en 2010 con el claro objetivo de cerrar la mejor etapa de la historia del máximo rival, el Fútbol Club Barcelona. El entrenador portugués era visto por todos como el mejor entrenador posible para minimizar el éxito culé y eso que a las primeras de cambio sufrió un mazazo incalculable. El hoy máximo preparador del Chelsea sufría un varapalo tremendo en su primera visita al Camp Nou al perder por un contundente marcador de 5-0. Aquel día, después de que los azulgranas pasaran por encima de los merengues, Mourinho afirmó que esa derrota era “fácil de digerir”. En su opinión era “una derrota sin posibilidades de ganar” porque no era una de “esas derrotas en la que te quedas con un sabor difícil de aceptar porque no merecías perder y has perdido o porque el árbitro ha tenido una decisión que ha influenciado el resultado o porque has metido dos o tres balones en el palo y por mala suerte pierdes el partido”. No. Para Mourinho nada tenía que ver con todo eso. Había sido “un partido muy fácil de comentar porque un equipo ha jugado al máximo de su potencial y otro equipo ha jugado muy mal”.

Puede parecer un resumen poco válido para la situación actual del Real Valladolid pero analizándolo ya pasadas casi 24 horas desde el horror de Balaídos, tiene su razón a la vez que deja en evidencia la exigencia de usar indiscriminadamente el término “final”. Hace pocos días, en estas mismas líneas, defendía la idea de que el Pucela debía afrontar lo que resta hasta final de temporada como un cómputo general. Saber mantener la cabeza fría y saber manejar los tiempos. Así, se ha llegado a esta situación. Lo de Balaídos fue lamentable. Nadie lo duda. El equipo no mostró imagen ni tuvo intención de mostrarla pero el campeonato continúa. Por ello, ésta es, como decía Mourinho, una victoria “fácil de digerir”. Es sencilla de asumir porque no hay otra opción y porque el sábado el equipo sale otra vez al terreno de juego en otro partido vital y en el que debe estar arropado y apoyado por toda su afición. Así, la final no era tal y el equipo sigue vivo pese a lo duro de lo vivido de Vigo.

Remar y no analizar
Leer las redes sociales tras el partido era elocuente. El aficionado estaba dolido, hundido y desesperado. Muchos de ellos tiraban la toalla y daban por descendido al equipo. Lo visto en Balaídos invitaba a ello, no hay duda, pero los sentimientos de aquí al sábado deben poder con ese dolor. Sean mejores o peores futbolistas, sientan más o menos al Real Valladolid, éstos son los jugadores que estarán con el equipo hasta el final de la temporada. Ellos, junto a un cuerpo técnico que parece que no va a ser cesado, deben remar en las cuatro últimas jornadas y no lo pueden hacer solos.

Lo vivido en Balaídos está grabado a fuego y lo seguirá estando porque el dolor fue muy alto pero se debe pasar página. No es fácil dejarlo atrás pero el camino de este Pucela sigue y lo hace a gran velocidad. En concreto con tres partidos en siete días en los que nadie puede faltar. La derrota de Balaídos debe ser digerida con rapidez para estar con un equipo y un grupo de jugadores que, en su mayoría, ascendió a Primera sin cobrar. Ese equipo, muy parecido al actual, sigue mirando por el blanco y el violeta. Los partidos no salen, la dinámica no es buena pero los detalles marcan y hacen mirar al pasado más triste y más reciente del club.

[quote style=»3″] El tercer y el cuarto gol no hay por dónde cogerlos pero tenemos que ser positivos y ver que tenemos que depender de nosotros. (Juan Ignacio Martínez, entrenador pucelano, tras perder en Balaídos) [/quote]

Al ver a Zakarya Bergdich llorar en el banquillo de Balaídos, la ilusión y la confianza creció dentro de mí. El marroquí no es un gran futbolista y seguramente será peor que Haris Medunjanin, que Jonathan Sesma o que Pelé, pero ninguno de esto ex jugadores pucelanos derramaron una sola lágrima tras un partido del Pucela y Bergdich, sí. Como él, estoy seguro que en Vigo muchos derramaron unas lágrimas que en 2010 el vestuario pucelano casi no conoció. Por ello, y porque el calendario regala otro partido a la vuelta de la esquina y otro un poco más adelante, por mi parte la derrota ya está digerida, al menos, hasta final de temporada. En ese momento llegará el análisis de todo y del despropósito de Vigo, también.

𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte