La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Análisis pucelano

El sufrimiento por evitar el descenso tiene lógica

Real Valladolid y Osasuna demuestran por qué se encuentran en la situación de sufrimiento que viven • Ambos reflejan la lógica que lleva a evitar el descenso

Óscar González y Zakarya Bergdich pelean con Álvaro Cejudo por un esférico (RealValladolid.es)
Óscar González y Zakarya Bergdich pelean con Álvaro Cejudo por un esférico (RealValladolid.es)

Club Atlético Osasuna y Real Valladolid demuestran en 90 minutos el sufrimiento que supone luchar por evitar el descenso y los motivos que te llevan a tal pelea en la jornada 33. Así, la lógica se impone en El Sadar en un encuentro en el que los rojillos y los pucelanos no consiguen ver puerta ni crear grandes ocasiones. En definitiva, ambos no consiguen hacer un buen partido. Eso sí, ambos equipos dan por bueno el empate en su dura realidad de seguir sumando para evitar a final de temporada el descenso a Segunda división.

El reparto de puntos no es bueno para ninguno de los dos pero tampoco excesivamente malo. La demostración en juego y ocasiones de por qué ambos equipos se encuentran donde se encuentran hace que todos se den por contentos por ese punto que suman. La cruda realidad del día a día les obliga a dar por buena una jornada cuando no mueren en ella y cuando ven una nueva semana en el horizonte como opción de trabajo y de seguir creciendo para poder evitar que se imponga, una vez más, su triste lógica.

Con todos los ingredientes que rodean a los equipos de Juan Ignacio Martínez y Javier Gracia, ambos preparadores buscaron la victoria pero con el freno de mano puesto. Intercambiaron golpes desde el banquillo pero, también, miedo. Cuando uno atacaba, el otro se defendía y cuando se intercambiaban las tornas, el encuentro vivía un pequeño cambio de dinámica que duraba hasta que el otro lo leía y lo contrarrestaba. En estas fechas todos los equipos se conocen y todos los entrenadores, también. Es difícil sorprender y sólo el miedo y los fallos puede dar un cambio a un partido estudiado hasta el más mínimo de detalle que estaba abocado a terminar como empezó, con miedo y con una demostración lógica de todos los porqués de un equipo y de otro.

Sin ocasiones
En la mayoría de las ocasiones en las  que un equipo se encuentra al límite es por motivos económicos. Sus recursos no le dejan hacer grandes desembolsos ni adquirir grandes futbolistas. Esto cierra la llegada de jugadores de nivel y, como se dice habitualmente, es el gol lo que cuesta dinero. Siendo los delanteros y los hombres goleadores aquellos que más dinero cuestan a sus equipos, Real Valladolid y Osasuna demuestran una dificultad tremenda para llegar a la meta rival.

Ni los rojillos ni los pucelanos gozaban de buenas ocasiones porque sus delanteros no estaban acertados. Aquellos que deben romper diferencias en sus respectivos equipos no generan las ocasiones necesarias para hacer gol. Así, ni unos ni otros llegaban con claridad a la meta rival y se hacía imposible romper el 0-0 inicial. Sólo Javi Guerra en los visitantes o Álvaro Cejudo en los locales consiguieron llevar la ilusión a unos aficionados al fútbol que no vieron un gran partido de fútbol en Pamplona.

En definitiva, el jugo no fue el mejor, ni mucho menos. Ambos equipos demostraron por qué se encuentran donde están y cuáles son sus problemas. Pese a todo, los dos equipos se marchan contentos del encuentro gracias a un nuevo puntos y a la mentalidad de ambos entrenadores de que “sumar siempre es positivo” y más si el proyecto sigue vivo, como lo está, por el momento, en El Sadar y en el José Zorrilla.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.