La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Análisis pucelano

La presión mata una ilusión que Óscar devuelve

Nuevo empate (1-1) pucelano. Esta vez ante el Málaga en un partido que Óscar y Javi Guerra pudieron decantar del lado blanquivioleta • Larsson, goleador visitante

Los jugadores del Real Valladolid celebran el tanto anotado en La Rosaleda, obra de Daniel Larsson (RealValladolid.es)
Los jugadores del Real Valladolid celebran el tanto anotado en La Rosaleda, obra de Daniel Larsson (RV.es)

Se afrontaba el partido ante el Málaga y el término ‘final’ estaba en todos los rincones de dos ciudades separadas por más de 700 kilómetros. La presión que se otorgaba a un partido del mes de febrero era altísima y el Real Valladolid, una vez más, no supo ni afrontarla ni asumirla. Pese a que estuvo cerca de llevarse la victoria con dos ocasiones claras en el tramo final, Juan Ignacio Martínez y los suyos hacían buena la reflexión que un ex del club como Roberto Olabe, ejercía durante esta semana en la red social Twitter.

El entrenador vasco, y ex director deportivo blanquivioleta, hablaba sobre la presión que se imponía al Pucela para el encuentro de La Rosaleda y que en su “convicción subjetiva”, como él mismo afirmaba, no ayudaba a los pucelanos. En concreto, las palabras del hoy director deportivo de la Academia Aspire de Doha fueron las siguientes: “Tengo la convicción subjetiva, o sea, no es una certeza, de que ya utilizaron el mismo mensaje ante Elche, Granada o Levante y la respuesta ha sido primeras partes desconectadas. Comenzando a competir cuando se quitaron la presión del resultado al ir perdiendo, con lo que creo que su respuesta al mensaje definitivo les bloquea en sus capacidades competitivas. A partir de ahí, juego y jugadores”.

Pese al mal recuerdo del preparador ex de Real Sociedad o Almería que se tiene en el seno del Real Valladolid, sus palabras son ciertas y correctas en los encuentros citados y corroboradas en el transcendental partido en Málaga. En él, el Real Valladolid sufrió en un inicio. Tardó en quitarse los miedos y sólo sin la presión del resultado y con la entrada de Óscar González el equipo conseguía sobreponerse para rozar la victoria por partida doble en los últimos minutos.

Este Pucela anda justo, cada vez más y en diferentes ámbitos. En este caso, el más incipiente es el psicológico. El Real Valladolid es débil y debe mejorar mucho en eso para salir de un atolladero que en otras ediciones sería imposible sobreponerse. En cambio, esta vez la competición está regalando opciones a un equipo que, con Óscar González de corto, es otro y que debe luchar hasta la extenuación para sacar este proyecto adelante. Juan Ignacio sigue siendo el capitán del barco pero nadie sabe por cuánto tiempo. En este Real Valladolid todo cuenta y todo resta para hacer el trabajo y el avance seguro y confortable.

Dudas = Fallos
Ese miedo que siente el Real Valladolid en los inicios de partidos no es casual. Esa presión a la que aduce Roberto Olabe se traduce en miedo al fallo y un nerviosismo tan alto que parece que el equipo no quiere salvar esto. Puede parecer que el equipo transmite indolencia pero lo que tiene es una mala asimilación de lo que se juegan. Pesan las piernas y la cabeza no está fresca como no lo estuvo en los primeros 20 minutos de La Rosaleda.

En los primeros instantes del partido los locales fueron dueños del encuentro. Tuvieron un dominio sin paliativos al que el Pucela debía responder con mucho trabajo y una tensión que no ayudaba para superar esos minutos de miedo. Esas dudas que ofrecía el equipo se transformaban en fallos y en errores que dejaban a los de JIM por detrás en el marcador. Un fallo en la marca dejaba a Santa Cruz el 1-0 en bandeja. El paraguayo no perdonaba y comenzaba a cavar la supuesta tumba del Real Valladolid.

Con el tanto malagueño los pucelanos despertaron. Se quitaron ese miedo y esa coraza que les daba el resultado. Sin ella, se empezaba a ver un equipo conjuntado y con ideas. Rukavina comenzaba a entrara por banda y llegar al último tercio de campo. Al mismo tiempo, Javi Guerra y Manucho llegaban a puerta con buenos movimientos y el centro del campo se entonaba. Todo mejoraba para que el premio llegara como lo terminaría haciendo. Un centro lateral de Rukavina, que ya había entendido la manera para hacer daño al rival, rebotaba en Manucho y Larsson fusilaba a Caballero. El empate subía al marcador y el Real Valladolid encontraba los mejores minutos del partido.

Un Pucela mejorado
El gol malagueño ayudaba al Real Valladolid. Por un motivo o por otro, el tanto de Roque Santa Cruz rompía al Pucela y lo hacía en el aspecto positivo. Los blanquivioletas sabían que con esa derrota estaban muertos y que un rival directo se alejaba a seis puntos. Tocaba olvidarse de todo y centrarse en el partido. No había nada que perder y sí mucho que ganar. Para empezar un empate que se conseguiría y que afianzaría a un Real Valladolid que iba a más en el partido y que dejaba la sensación de poder dar la campanada y salir de los puestos de descenso al finalizar la jornada.

La victoria no llegaría pero no por falta de ocasiones. En los instantes finales el Real Valladolid gozaría de dos de las mejores ocasiones no del partido, sino casi de la temporada. Un remate al larguero de óscar González y un remata de Javi Guerra casi en el último instante de partido hicieron soñar al Pucela con la victoria e invitar al sueño al aficionado. El tramo final blanquivioleta fue algo más ilusionante y no fue casual. Con la entrada de Óscar González y el calentamiento del ‘10’, el equipo mejoraba y rozaba una victoria que hubiera sido vital.

Con Óscar todo mejora
Todos los empates deben hacerse buenos con la victoria en el siguiente partido y más si este punto se consigue fuera de casa. El Real Valladolid va a tener difícil poder hacer bueno el empate en Málaga por el rival que visitará el José Zorrilla la próxima semana. El Fútbol Club Barcelona llegará al estadio José Zorrilla para luchar ante un equipo en puestos de descenso pero que ha cambiado su visión para el futuro a corto plazo.

Los próximos partidos resultan vitales y con Óscar ya recuperado el equipo sabrá cómo afrontarlo. Con él sobre el verde la visión cambia y la esperanza aumenta. Cuando en el minuto 92 recogía el balón para buscar a Javi Guerra, se sabía que la probabilidad de éxito crecía. Creció hasta que el balón llegaba a las manos de Caballero que, con una gran parada, mató la celebración loca de un Real Valladolid que sigue teniéndolo complicado pero que sigue vivo pese a todas las trabas vividas en el camino. Y ahora ya definitivamente con el regreso de ese jugador único que tiene en la plantilla.

𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte