La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Análisis pucelano

Una victoria para señalar a los que quieren pelear

Un tanto de Jesús Rueda provoca la victoria (1-0) ante el Villarreal • El Pucela muestra una gran mejoría para conseguir el cuarto triunfo de la temporada

Rueda celebra el tanto de la victoria con un gesto de rabia y rodeado de sus compañeros (El Norte de Castilla)

“Las segundas vueltas son más complicadas que las primeras. En el primer tramo de la temporada los equipos quieren proponer y jugar; en el segundo sólo buscan ganar y conseguir puntos”. Las palabras que hace escasos días pronunciaba Diego Pablo Simeone afianzan la idea del nuevo Pucela de Juan Ignacio Martínez. Tras el partido ante el Granada, en el que el equipo tocó fondo, el cuerpo técnico cambió muchos pequeños detalles del juego del equipo que ante el Villarreal se vieron y que ante los amarillos acompañaron para llegar a la victoria.

Si el equipo no está para hacer una buena salida de balón con los centrocampistas, se elimina. Si este jugador no me da el trabajo necesario, se cambia por otro. Es más, si el equipo no está para proponer sino para contrarrestar, se contrarresta. La idea de Juan Ignacio y sus ayudantes es clara. Ha llegado el momento de puntuar como único método de jugar bien. El tiempo de realizar un fútbol atractivo, moderno y del gusto de todos es pasado. Se ha intentado y no ha salido y la situación no está para héroes ni locos. El Real Valladolid, como club y equipo, necesita resultados y el camino para ellos es el propuesto en San Mamés sin éxito y el llevado a cabo ante el Villarreal con el premio de tres buenos puntos.

El tanto de Jesús Rueda firma la cuarta victoria de la temporada, invita a un sosegado optimismo y muestra la capacidad de este vestuario, el gran pilar sobre el que se sustenta el equipo y sobre el que sobrevive en los malos momentos. La victoria, además de valer tres importantes puntos, demuestra lo vivo que está este Real Valladolid. Sea en una versión o en otra, este equipo no se dará por vencido y todos sus jugadores lucharán por llevar la camiseta blanquivioleta en la búsqueda de los máximos puntos posibles.

Seriedad
Llegaba el minuto 45 y Del Cerro Grande decretaba el descanso del partido. El Real Valladolid enfilaba el camino de los vestuarios y lo hacía con otra cara que en San Mamés. Pese a que el resultado era el mismo, la sensación era otra. La nueva versión del Real Valladolid se asentaba y con ella, se generaban ocasiones y, sobre todo, se concedían muchas menos opciones al rival.

Un Pucela muy junto, con dos líneas de cuatro fijas y con dos marcas ofensivas con Javi Guerra de referencia y Óscar González con libertad, regalaba menos opciones a un rival que tenía mucha dinamita. Giovani, Uche, Moi Gómez, Aquino, Perbet o Pereira fueron algunos de los muchos futbolistas que Marcelino puso sobre el frio césped de Zorrilla pero ninguno pudo con Mariño. Es más, casi ninguno se le llegó a acercar porque delante había un equipo concienciado, un grupo serio y fiable que no concedía ocasiones y que aprovechaba las suyas.

Dentro de este nuevo perfil blanquivioleta, que crecerá y que aumentará con el paso de las jornadas y los entrenamientos, hay una premisa muy clara en el aspecto ofensivo. El Real Valladolid está obligado a terminar jugadas. Todas las opciones que los jugadores de Juan Ignacio tengan cerca de la frontal del área deben terminar. No se puede dudar. Gracias a esta versión el equipo generó varios saques de esquina. Una nueva versión sobre la que trabajar debido al incremento de opciones y la pérdida del experto, Patrick Ebert.

Victoria de equipo
Cuando peor vienen dadas para un equipo es cuando se demuestra de qué pasta está hecho realmente ese equipo. Ya se dice que “un equipo es bueno cuando gana pero debe ser mejor cuando pierde”. Como este Pucela desgraciadamente ha perdido mucho, la situación ha empeorado y muchos jugadores han mostrado su intención de marcharse. El equipo no lo ha notado, o al menos eso se vislumbra tras la victoria y el juego ante el Villarreal.

En este Real Valladolid están los que quieren estar y ésos son los que sacarán al club del pozo en el que está. Si Alberto Marcos decía que “los que vengan no serán los salvadores” hay que añadir que aquellos que se vayan o que no están al 100% no quieren ser salvadores y por consiguiente sobras. El que no suma, resta y este Real Valladolid no necesita gente que no aporten sólo le urgen jugadores con sentimiento blanquivioleta y ganas de ayudar al compañero.

Una versión que afianzar
Las victorias dan autoestima y el Pucela necesitaba una para creer en este nuevo ideario que se ha marcado desde el banquillo. Trabajar, apretar los dientes y ser mucho más incisivos. Esta versión B del Pucela debe seguir avanzando y con el fortalecimiento de ver que da puntos, en Getafe se debe seguir viendo un Pucela seguro, fiable y que puntúa. Es cierto que con una buena imagen se marca el camino pero los partidos se van restando y, como afirma Simeone, estamos en el momento de sacar puntos y de dejar lo bonito y lo atractivo en un plano secundario.

Ahora mismo parece que el Pucela sabe a lo que juega y reconoce su identidad. Sea cual sea ésta, el equipo tiene un camino y ya no se puede salir de él. Con una identidad la salvación estará más cerca y los jugadores que celebran los tantos con rabia o acompañan a los autores, guiarán al equipo en el camino de convertirse en los salvadores intencionados de un nuevo éxito blanquivioleta.

𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte